• Caracas (Venezuela)

Yoli Caballero

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Nacionalismo independiente

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Parece casualidad el que Venezuela celebre el Día de la Independencia solo 24 horas después que Estados Unidos, pero si comparamos el lunes con el martes, ¡vaya contraste de colores! A diferencia de Estados Unidos, en Venezuela –actualmente– no son muchos los que celebran tal fecha, la cual supone una festividad nacional, pues aquello derivado de “lo nacional” es tan ignorado y apartado como esa carencia de importancia que existe hacia los perros y gatos callejeros, lo que deja cabida para la siguiente interrogante: ¿sabemos cómo ser nacionalistas?

Apartando el hecho de que “todos somos venezolanos” cuando ganamos el Miss Universo o cuando juega la Vinotinto (exceptuando a los de camisas de otros colores), en la pequeña Venecia pareciese haber más patriotismo por otras culturas, incluso por algunas de las que de broma sabemos el nombre, que por las costumbres y virtudes de nuestro país. Como ejemplo de ello, tomo a esos individuos que aun estando en tierras venezolanas, tierras donde dejaron su niñez tendida al viento y al sol, despotrican contra la mujer de amarillo, azul y rojo –con siete estrellas– que los abrazó al nacer. ¿Por qué?, ¿por qué no somos nacionalistas?

Si algún extranjero vio el desfile circo-cívico militar propiciado el pasado 5 de Julio en el Paseo Los Próceres, de seguro sacó una de dos conclusiones. La primera: “¡Qué carismáticos!”; la segunda: “Pensé que hoy era el Día de la Independencia de Venezuela”. Pues es entendible, el carisma del “pueblo mismo” nunca falta en los desfiles, concentraciones y marchas del lado izquierdo, sobre todo si están avalados por los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción). También es entendible que tal desfile se haya confundido con otros eventos como el Carnaval de Brasil o una celebración cualquiera en China, ya que uno de los colores de mayor protagonismo en la gala en cuestión fue el rojo.

En mi caso particular tuve una sola conclusión: “¡Qué vergüenza!”. No solo quedó completamente apartado y sin significado alguno el nombre de nuestro Libertador, sino que pretendieron, como ya lo han hecho en años anteriores, inculcarnos un falso chip de veneración hacia un difunto que no hizo más que dejar odio en los hogares. He aquí la diferencia entre Cuba y Venezuela, motivo por el que me retracto de alguna vez haber utilizado la famosa expresión “cubazuela” (ni con Cuba podemos compararnos ahora). Castro se dedicó –de lleno– al discurso de odio hacia Estados Unidos, Chávez, por el contrario, se dedicó a dividir, sectorizar y llenar de odio y resentimiento al venezolano contra el mismo venezolano. ¿“Divide y vencerás”? Por esto no somos nacionalistas.

Día de la Independencia de quién.

Hace 17 años atrás aún era muy joven como para entender o siquiera conocer la palabra “nacionalismo”, pero de lo que no me cabe duda es que durante el presente régimen esa palabra se ha perdido en su totalidad, hasta el punto de ver a venezolanos en el exterior, artistas y mortales, celebrando el 4 y no el 5. Incluso así, existiendo una notoria desmotivación e indiferencia hacia lo que es nuestro, muchos continúan llamándose compatriotas y revolucionarios sin importarles que la patria que tanto “aman” está quebrada. ¿Será que le cambiaron el nombre al país y no nos han avisado?

En este sentido, no es muy satisfactorio decir que existe una discrepancia entre nacer en territorio tricolor y sentirse un tricolor. Sin embargo y, sin querer copiarme de Maduro, en este caso particular sí existe un culpable, cuyo interés siempre fue netamente propio, ¿nacionalismo, costumbres, cultura, pueblo? Nada de eso le era importante. Murió, y continúan sin darle importancia a lo que realmente merece atención. Entonces, ¿qué se celebró el pasado 5 de Julio?