• Caracas (Venezuela)

Yoli Caballero

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Guri: El Niño problema

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Hace un no muy lejano tiempo, existía una familia exageradamente adinerada, burgueses de cuna, quienes estaban encargados del negocio eléctrico en Venezuela, por tanto, eran los que le proporcionaban energía al país entero. Incluso tenían la capacidad de proporcionarles energía eléctrica a países cercanos como Colombia y Brasil. Gracias a su laboriosa contribución para con la nación, eran una familia reconocida, famosa, siempre en primera plana en los tabloides… hasta que nació su primogénito, Guri.

Así como en la película de Disney, El rey León, todo el país estaba feliz por la llegada de este nuevo miembro a la familia, además, porque sabían que era quien heredaría el negocio de sus padres, y quien continuaría ofreciéndole luz a cada uno de los hogares venezolanos. Pero ¿por qué “hasta que nació Guri”, esta familia fue (tiempo pasado) famosa? ¿Por qué no continuaron siendo célebres, si todos en el territorio nacional esperaban la llegada del primogénito?

Pues, resultó que Guri no era un bebé cualquiera. Al parecer, según cuentan los pueblerinos que vivían cerca de estos adinerados burgueses, El Niño nació con poderes sobrenaturales, pero no exactamente BUENOS poderes sobrenaturales, sino todo lo contrario. Dicho bebé estaba íntimamente relacionado con las fuerzas oscuras del más allá. Sus padres se negaron a creer tal calamidad, y lo único que hicieron fue darle todo el amor que podían, hasta que ya no quedó nada de ellos. Mientras esto sucedía, la nación entera estaba siendo azotada por un sinfín de inoportunidades en las que destacaba la falta de energía eléctrica.

Este hecho trajo como consecuencia que lugares de distintas regiones del país, pasasen casi 24 horas sin electricidad, o días con la misma situación, “¡todo gracias a Guri!”… al menos así lo afirmaba la ciudadanía nacional, quienes estaban hartos de ser los blancos de lo que ellos catalogaron “el fenómeno El Niño”, niño que no solo propició la oscuridad a su hogar, sino que afectó a toda Venezuela.

Esta familia, la cual en un determinado período fueron felices y lo sabían, poco a poco se fue quedando en la bancarrota, debido a que invirtieron toda su fortuna en intentar arreglar los problemas eléctricos del país, cosa que les fue inútil de hacer porque todo estaba en manos de su propio hijo. Aquí fue cuando la población venezolana reaccionó como el pueblo francés en la época de Luis XVI de Francia y María Antonieta de Austria… no exactamente igual, no con la guillotina, pero sí fueron hasta la casa de la que una vez fue una familia famosa y amada por todos, a buscar a su hijo, el causante de cada uno de los males oscuros que estaban perjudicando a Venezuela.

Para sorpresa de aquellos valientes que decidieron enfrentarse a Guri, lo último que esperaban era que tal pequeño fuese tan dulce, tan tierno, tan lindo, que con tan solo una mirada los cautivó. Luego… más nunca se supo qué sucedió con este grupo de personas que fueron a “desterrar” a El Niño de la oscuridad. Desde entonces, nadie, jamás, se ha atrevido siquiera a pasar por el frente de esta vivienda, por miedo a que la energía de sus autos sea consumida por ese ser maligno que todos saben que aún reside allí. Respecto a la electricidad de los hogares y negocios venezolanos, digamos que eso pasó a ser un REAL misterio… a veces hay y a veces no hay energía eléctrica.

Esta historia me la contó un amigo de un amigo, al cual le creí todo en su totalidad por la sencilla razón de que hubo una vez en la que este amigo de mi amigo, quien me pidió lo mantuviese en el anonimato, habló con una persona que vino a él en forma de pajarito. Al escuchar esto fue cuando me dije a mí misma: “¡Wow! Todo lo que diga este colombiano –por cierto, es colombiano… eso sí me permitió decirlo– debe ser verdad. No muchos tienen el don de hablar con animales”. Y así fue como decidí escribir acerca del misterioso y oscuro Guri. ¿Por qué se nos va la luz? He aquí la respuesta.