"El duende no se repite, como no se repiten las formas del mar en la borrasca", decía Federico García Lorca tratando de explicar lo inexplicable: qué es eso que puede seducir a un público al punto de que los aplausos duelan en las palmas de las manos.
Y sí, a cada concierto de la gira por Estados Unidos de la Sinfónica Juventud Venezolana Simón Bolívar le ha correspondido un placer distintivo y único.
El viernes, en el Symphony Center de Chicago, relució la obra Santa Cruz de Pacairigua de Evencio Castellanos, como si toda la tradición del folklore venezolano y del mundo clásico se agolpara en una fiesta perfecta, descubriendo alegrías, devociones e iras de los hombres de un pueblo.
La pieza, compuesta en 1954 y Premio Nacional de Música, ha dado la vuelta al mundo dirigida por Gustavo Dudamel y fue grabada por la Deutsche Grammophon en el disco Fiesta. Y siempre genera esa sensación de frescura inédita, de botón que se abre en flor, de milagro propicio en Semana Santa.
"La obra consta de cuatro cuadros que describen la fiesta de la Santa Cruz, celebrada el 3 de mayo, cuando se hace la gran procesión, que por cierto fue el día que nació mi papá", dijo el músico Pablo Castellanos, a la salida del concierto.
La pieza refleja una fiesta en Guatire, desde que la trompeta convoca a los asistentes en la madrugada hasta que se arma el parrandón, pasando por el dolor de los esclavos, las danzas de los diablos con sus máscaras, y los cantos gregorianos que llaman a la santificación.
"Todos los seres humanos tenemos una conciencia y en la música siempre se sintonizan todas las conciencias. En la música nos encontramos, hablemos el idioma que hablemos, por eso esta noche el público se emocionó tanto. Mi papá hubiese estado fascinado", comentó Castellanos.
El programa tuvo además a Daphnis & Chloe de Maurice Ravel y la Sinfonía Nº 4 de Piotr Ilyich Tchaikovsky, las cuales arrancaron ovaciones y pusieron de pie al público. Durante la sinfonía, la señora Engracia, abuela de Dudamel, sollozaba porque se cumplían seis años y medio del fallecimiento de su esposo, Honorio, quien fue fundamental en la formación musical del barquisimetano.
En un asiento cercano, una de las primeras profesoras de solfeo de Dudamel, Sofía Panigada quien reside en Estados Unidos veía conmovida, por primera vez, a su pupilo dirigiendo.
La esperanza
El 13 de abril de 2008 el programa estadounidense 60 minutes, de la cadena de televisión CBS, presentó un especial sobre las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela llamado El sistema: cambiando vidas a través de la música.
Un grupo de niños de quinto y sexto grado de la escuela Countryside Montessori School de Illinois, luego de ver la historia, emprendieron una campaña para recoger dinero y donarlo. "Hicieron ventas de galletas, proyecciones de películas, pequeñas verbenas y todo lo que se les ocurrió para que los niños del sistema puedan comprar más instrumentos. Todos nos sentimos inspirados", narró la profesora Wendy Calise.
En Chicago se acercaron a un ensayo para entregar el cheque de 2.500 dólares. "El maestro Gustavo Dudamel nos recibió y subió a los niños al escenario. Ellos se saben `Noche de paz' en español y la cantaron.
Nos invitaron a Venezuela y creo que vamos a tratar de ir el próximo invierno. Ha sido un día muy emocionante, nos han inyectado esperanzas", añadió Calise.