Estados Unidos se mostró satisfecho este viernes con la decisión del presidente de facto Roberto Micheletti de abandonar el poder temporalmente en Honduras para facilitar la celebración de las elecciones, sin aclarar de nuevo si reconocerá sus resultados.
"Nos satisface que se tome una licencia", dijo un portavoz del Departamento de Estado, Robert Wood.
"El anuncio nos permite algo de espacio para que el proceso de Honduras avance (...) y que el pueblo de Honduras se enfoque en las elecciones" del 29 de noviembre, señaló Wood.
"La mejor manera de avanzar es la implementación del acuerdo", añadió Wood al ser preguntado sobre la demanda del presidente depuesto, Manuel Zelaya, de postergar las elecciones.
La mayoría de los países latinoamericanos ha adelantado que no reconocerán las elecciones si Zelaya, destituido y expulsado del país mediante un golpe de Estado, no regresa antes a la silla presidencial. Estados Unidos, sin embargo, ha desligado la legitimación de los comicios a la suerte política de Zelaya.
Una alta fuente diplomática estadounidense dijo bajo anonimato este viernes a periodistas: "no prejuzgamos el resultado de las elecciones". "Honduras va a ser un país diferente tras las elecciones del 2 de diciembre", añadió.
La creación de un gobierno de unidad nacional y la votación en el Congreso sobre el retorno de Zelaya son los puntos principales de ese acuerdo conocido como de San José/Tegucigalpa.
Desconvocar los comicios es algo que pertenece a los hondureños, explicó. "No me precipitaría a sacar conclusiones sobre otros países", advirtió por otra parte la fuente consultada.
De todas formas, "muchos países se están dando cuenta que la celebración de elecciones debe formar parte del acuerdo", añadió.
Ante la división interna de la Organización de Estados Americanos (OEA), Washington sigue llevando claramente la iniciativa diplomática en la delicada crisis, aunque con extrema cautela.
El vicesecretario adjunto para América Latina, Craig Kelly, viajó al país centroamericano cuatro veces en las últimas cuatro semanas para negociar la aplicación de un acuerdo que toma una y otra vez giros imprevistos.
El día de los comicios "habrá un montón de observadores internacionales" en Honduras, enfatizó la fuente diplomática, que no aclaró sin embargo a quiénes representarán esos observadores. El reconocimiento dependerá de cómo se conduzca todo el proceso, añadió.
Contrariamente a la opinión de algunos países de la región y de medios de comunicación, "este acuerdo es muy popular en Honduras (...) es un acuerdo por el que vale la pena luchar", opinó la fuente.
Las consultas con los demás socios de la OEA siguen incansablemente, incluido con Venezuela, el país más crítico con el régimen de facto, aseguró el responsable diplomático.
De todas formas, "lo que hagan otros países les concierne a ellos", añadieron ambas fuentes. La OEA se reunirá precisamente el lunes, en principio a puerta cerrada, según informaron fuentes oficiales a la AFP.