Las nuevas directrices para el
Colegio Estadounidense de Obstetras y
Ginecólogos indican que la mayoría de las mujeres veinteañeras pueden
realizarse el análisis de
Papanicolau cada dos años en vez de
anualmente para detectar posible cáncer cervicouterino.
El
cambio en las indicaciones surgen después de un debate similar sobre
cuándo deben comenzar a realizarse mamografías las mujeres para
detectar el cáncer de mama. La sincronización con las directrices del
papanicolau es una coincidencia, dijo el Estadounidense de Obstetras y
Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés), que comenzó a revisar sus
recomendaciones a finales del 2007 y publicó la actualización el
viernes en la gaceta de Obstetricia y Ginecología.
El ACOG se refirió a estudios que muestran que no hay un aumento en
el riesgo de desarrollo de cáncer en las mujeres en sus 20 años si se
realizan el papanicolau cada dos años en vez de cada uno.
Las directrices también dicen que los Papanicolau deben comenzar a
los 21 años. Antes el colegio había recomendado que el primer estudio
se realizara tres años después de la primera relación sexual o a los 21
años.
Las mujeres de 30 años o más deben esperar tres años entre los
Papanicolau una vez que hayan tenido tres pruebas consecutivas sin
resultados anormales. Otras directrices nacionales habían recomendado
por mucho tiempo un intervalo de tres años. El ACOG había recomendado
antes un intervalo de dos a tres años.
Las mujeres con VIH y otras condiciones inmunodepresivas u otras
anormalidades cervicales previas podrían necesitar estudios más
frecuentes.
El Papanicolau puede detectar cambios en el cuello del útero a
tiempo para prevenir el cáncer. La mitad de las mujeres que son
diagnosticadas con cáncer cervicouterino no se han realizado un
Papanicolau nunca y otro 10% no se lo ha realizado en cinco años.
En cuanto a las adolescentes el ACOG dijo que el cáncer
cervicouterino es poco común, con uno o dos casos por cada millón de
jóvenes de 15 a 19 años, mientras que las anormalidades causadas por
ciertas cepas del Virus del Papiloma Humano (VPH), que lleva a este
tipo de cáncer, suelen desaparecer por sí mismas. Además el tratamiento
innecesario para las adolescentes aumenta el riesgo de embarazos
prematuros en el futuro.
El VPH es un virus de transmisión sexual y extremadamente común en
la población. Existe una nueva vacuna contra el VPH que podría reducir
el cáncer cervicouterino en el futuro. Por ahora las directrices del
ACOG señalan que por ahora las mujeres que reciben la vacuna deben
seguir las mismas recomendaciones que las que no se han vacunado.
Las nuevas recomendaciones reflejan un mejor entendimiento del VPH.
La infección es muy común entre los adolescentes sexualmente activos y
los adultos jóvenes. El cuerpo de las mujeres suele luchar contra las
infecciones de VPH por sí mismo sin que tenga lesiones permanentes,
aunque esto puede durar un año o dos. Entre más jóvenes son las mujeres
es más probable que el VPH sea pasajero.