En agosto de 2008, vecinos de Las Palmas realizaron una protesta en la Avenida Principal de la urbanización para reclamar mayor vigilancia policial y el arreglo de la vialidad. Por esa época estaban afectados por el asesinato del entrenador de fútbol de La Salle, José Luis Fagundes, sucedido cerca de allÃ. Ha pasado un año desde aquel momento, tiempo en el que cambió la administración de la AlcaldÃa Libertador pero no las exigencias.
Los dirigentes comunitarios y vecinos indican que a estos problemas se suman los de iluminación, tratamiento fitosanitario de los árboles, mantenimiento de espacios públicos y recolección de basura.
"Hace cinco meses encañonaron a un vecino a las 7:00 de la mañana. Yo estaba muy cerca en el carro y mis hijos quedaron conmocionados con esa imagen. Afortunadamente, mi vecino pudo huir de los delincuentes, que se desplazan por toda la urbanización en moto", expresó Sandra Cuquejo, vocera principal del consejo comunal de la urbanización.
La presencia de delincuentes, especialmente en motocicletas, se ha hecho tan frecuente en la zona que hasta tienen un punto favorito de escape. Se trata del terreno que comunica la calle MaturÃn con la zona de San Rafael de La Florida. Por ello, los vecinos planean levantar un muro en este punto.
"El hampa está espantosa por aquÃ. Aunque se ven las calles solas, basta que una salga con la cartera para que alguien te la arrebate", reclamó Nohemà Moreira, quien lleva 53 años viviendo en el lugar.
También piden más mesura en el comportamiento de otros vecinos. Tania Morillo, habitante de la avenida Maracay, criticó que se use la plaza Caracas de Las Palmas como sitio para ingerir bebidas alcohólicas: "Eso fomenta la delincuencia y el desorden; allà se han encontrado jeringas y botellas. Resulta que ahora uno ve carros que se mueven solos y condones usados en las aceras. Eso es una falta de respeto", reclamó Moreira.
La vecina también criticó el estado de la calle Cumaná en la que vive, pues desde hace más de diez años piden a las autoridades que revisen los huecos que hay en el asfalto.
Pero no han hecho nada, a pesar de que en el sector vivÃa en años recientes Adina Bastidas, ex vicepresidenta de la República. "Le hicimos una protesta en esa época y ni asà arreglaron el hueco", contó Cuquejo.
Abandono continuado. En un pasado no tan remoto, los vecinos celebraban fiestas infantiles, montajes teatrales y jornadas deportivas en el parque Maracaibo, principal área de distracción de la localidad, pero la inseguridad los corrió a todos y desde entonces padece el olvido.
En 2008, la AlcaldÃa Metropolitana, al mando de Juan Barreto, prometió a la comunidad la recuperación del parque. No obstante, sólo se logró reinaugurar unas caminerÃas para el trote y paseo, y una cancha. Esta última ya presenta daños por grafitis, las arquerÃas no tienen redes y hay un único tablero de baloncesto, sin aro.
La casa para el consejo comunal nunca se terminó de construir y ha sido tomada por los grafiteros y los indigentes; retiraron unos columpios y no los reemplazaron; colocaron nuevos postes, pero al poco tiempo se robaron los bombillos.
"Aquà venÃan los alumnos más pequeños de los colegios cercanos para hacer educación fÃsica, pero el lugar cayó en abandono y no vinieron más", expresó Marina RodrÃguez, directora de Finanzas del consejo comunal.
Tras reuniones con la redes de la Presidencia, se logró que enviaran cuadrillas para eliminar la maleza y limpiar el parque, hace 3 semanas. La comunidad estaba contenta y el consejo comunal colaboró con la alimentación de los trabajadores. Cuquejo incluso preparó 90 sándwiches para el segundo dÃa de labores, pero nunca más volvieron. En su lugar, sólo están las bolsas con la maleza que se cortó en ese momento, que no es toda la que habÃa que eliminar. Tampoco les dio tiempo de resolver el problema que tienen con una tuberÃa de aguas negras dentro del área recreativa.
Otra de las quejas es la falta de mantenimiento de los árboles de la vecindad, pues son muchos los que están enfermos producto de plantas parasitarias como la tiña o el guatepajarito.
Los árboles de gran follaje tapan varios postes de iluminación, lo que le resta luminosidad a una zona que clama por mayor seguridad.