Trece
estudiantes universitarios de diferentes casas de estudios superiores mantienen
la huelga de hambre iniciada este miércoles a las puertas de la Defensoría del
Pueblo alegando que
los objetivos no se han
cumplido.
"No creemos
en promesas y por eso seguimos en huelga de hambre hasta que la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos de la OEA llegue a Venezuela. Necesitamos que
la Defensoría del Pueblo se pronuncie contundentemente en defensa de los
derechos constitucionales del periodista y profesor universitario Gustavo
Azócar y por último, exigimos que el
juez designado en el caso de Azócar, revoque la medida privativa de libertad en
su contra está fuera del marco de la Ley", explicó José Vicente García,
estudiante de 25 años de edad de la Universidad Nacional Experimental del
Táchira.
El joven
requirió de la administración de suero por presentar deshidratación de leve a
moderada. García participó en la huelga de hambre frente a la sede de la
Organización de Estados Americanos en Caracas y dos días después, fue retirado
pues sus riñones presentaron inconvenientes.
Decidió
tomar un autobús de regreso a San Cristóbal y el mismo día en que llegó se sumó
a la huelga de hambre de sus compañeros contando así con 72 horas de protesta
sin ingerir ningún tipo de alimento.
"Aquí
estamos dando la vida por el país, luchando constitucionalmente por la libre
protesta. Seguiremos aquí hasta que se cumplan nuestros objetivos. No vamos a
parar", agregó.
La gente se
ha solidarizado con los muchachos que sólo llegaron con un par de colchonetas y
unas cuantas bolsas de agua mineral. Las personas han colaborado incluso con
velas y lámparas de emergencia para que puedan alumbrarse durante los cortes del
servicio eléctrico en horas de la noche a causa del racionamiento. Profesores
universitarios, madres y familiares de los 23 secuestrados en Táchira,
estuvieron en el sitio dándoles ánimo para continuar con la
huelga.
Jesús
Suárez, estudiante de la UNA indicó que en horas de la madrugada, vehículos
rústicos de lujo pasaron frente al sitio de la protesta y les propinaron
amenazas e insultos.
"Estamos
aquí para cumplir una meta, sin importan militancia ni ideología política. Nos
estuvieron rondando con oficialistas a bordo lanzándonos amenazas de que nos
iban a matar y que el país era de ellos. Estamos aquí porque no tenemos
miedo".
El grupo
inicial fue de 10 estudiantes y luego se elevó a 12 más una mujer de 46 años de
edad que se sumó a la huelga de hambre a favor de Azócar. En la madrugada,
Wilmer Pérez, consejero universitario de la ULA-Táchira, se retiró del sitio por
problemas de hipertensión.
El defensor
del pueblo por su parte, Rafael Aarón Díaz, señaló que había recibido
instrucciones del nivel central de permitir que la huelga se siguiera
realizando a las puertas del organismo que dirige.
"Tenemos
que salvaguardar de alguna manera su salud. He estado en contacto permanente con
ellos, incluso exhortándolos a que levanten la medida habida cuenta de que eso
atenta contra su propia su vida", dijo Díaz.