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Velas, aceites con fragancia de almizcle y luces a
medio encender. Juliana Fuentes, nombre ficticio de una abogada de 44
años de edad que prefiere el anonimato para narrar su experiencia,
combina esos tres elementos para excitar a Juan Domingo, su esposo,
antes de los encuentros Ãntimos. La pareja lleva poco más de 15 años de
matrimonio.
"Lo ideal es tener las velas y bajar las luces. Si se puede ponemos
musiquita, pero lo que no falta es mi esencia de almizcle, desde que la
descubrà es la clave para volver loco a Juan Domingo. A mà no me hace
falta eso, su solo olor me mata, pero a él el almizcle lo enloquece de
verdad", confiesa entre risas.
Los aromas percibidos tienen un largo, pero rápido, viaje por el
aparato olfativo hasta el sistema lÃmbico, que está relacionado con el
hipotálamo, la zona del cerebro que está en comunicación con las
glándulas sexuales. Por eso, las fragancias y la excitación tienen
relación.
La sexóloga Yngrid Turipe explica que los perfumes son optimizadores
del olfato en el sexo: "Los aromas siguen una ruta fÃsica que va
directamente al cerebro ya que se emplean células nerviosas como
transmisores y receptores. Un perfume puede excitar tanto a un hombre
como a una mujer hasta llegar al éxtasis".
Justamente el hipotálamo es el asiento de la memoria, del aprendizaje y de las emociones.
Las feromonas son sustancias quÃmicas producidas por las glándulas
sexuales, tanto por los animales como por los seres humanos, para
atraer a los individuos del sexo opuesto. Son una invitación a
aparearse. Los perfumistas conocen el poder de esa sustancia y agregan
feromonas a las fragancias o fabrican perfumes con el poder de causar
la misma reacción fÃsica que con las feromonas.
Asegura que el perfume es un estimulante para la actividad sexual.
Aquellas fragancias sutiles, sensuales o fuertes cuyo componente
quÃmico tenga feromonas sirven para atraer.
Los aceites esenciales preferidos para la fabricación de los perfumes
que estimulan la excitación sexual son el sándalo, el pachulà y el
ylan-ylan. El almizcle es utilizado frecuentemente como un tantra
sexual.
La sustancia es segregada por una glándula del ciervo almizclero, pero
su olor es muy fuerte, casi insoportable al olfato humano, por lo que
los perfumistas la usan sólo en pequeñas porciones como base de sus
productos.
Sin frasco. No sólo los perfumes y las fragancias artificiales funcionan como alicientes.
Los olores naturales también cuentan y, en ocasiones, desatan las
pasiones gracias a las feromonas. Son perfumes que no se venden en
tiendas, sino que se poseen.
Turipe relata que en la época victoriana el hombre acostumbraba a
llevar un pañuelo entre las piernas para seducir a las mujeres, y la
mujer dejaba caer al suelo sutilmente un pañuelo que habÃa guardado en
su escote.
Los olores más atractivos son los del sudor y acto sexual. Un estudio
realizado en 400 personas, bajo la tutela de la Universidad de BerlÃn,
indica que el olor más estimulante es el de los genitales o Ãntimo, con
32% de las preferencias. Mientras que 21% de los encuestados prefiere
el olor axilar.
"Debido al uso de muchos perfumes, se ha ido perdiendo la capacidad del
olfato para percibir olores naturales o corporales", dice Turipe.
Recuerda cómo en la obra El Perfume, de
Patrick Suskind, el protagonista tenÃa una habilidad especial para
percibir los olores corporales. Estaba obsesionado con buscar la mejor
fórmula para reproducir el perfume del cuerpo humano y mataba a sus
amantes para obtener la fragancia.
Las casas fabricantes de perfumes suelen tener un hombre nariz, que
olfatea las fragancias que saldrán al mercado y las recuerda para que
no sean iguales a otras existentes.
La experta afirma que existe un impacto importante en el sentido del
olfato, debido a que el olor tiene un poderoso influjo en la conducta,
incluida la sexual.
Sitios clave. Cleopatra, la última reina del antiguo Egipto,
famosa por ser la amante del polÃtico romano Marco Antonio, conocÃa el
poder de las fragancias como estÃmulos para el acto sexual. Se hacÃa
friccionar el cuerpo con aceites esenciales y las velas de su barco
también estaban perfumadas. Pero la aplicación de las fragancias en
sitios puntuales del cuerpo pueden potenciar sus cualidades
afrodisÃacas. Bien reza el dicho: "Flor sin olor le falta lo mejor".
Turipe recomienda probarse los perfumes antes de comprarlos para conocer cómo reaccionan con el PH de la piel.
Explica que las muñecas son un sitio clave para su aplicación porque la
fragancia se esparce con el movimiento de las manos.
En el cuello el pulso es más fuerte y el efecto del calor ayuda a
propagar el perfume. En la parte interna del codo, el aroma se torna
personal. Una de las zonas más atractivas para la pareja es entre los
senos.
No es recomendable mezclar distintas fragancias, porque el resultado puede ser contrario al esperado.
Escriba sus preguntas e inquietudes a sexosintabu@el-nacional.com
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