• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

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El retorno de Rosales

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La Dirección Nacional del partido Un Nuevo Tiempo le pidió en días recientes a Manuel Rosales, su máximo líder, que regrese al país para ponerse al frente de la organización y reforzar la campaña de cara al 6 de diciembre. ¿El hombre vendrá, sabiendo lo que muy probablemente le espera?

No es la primera vez, y quién sabe si tampoco la última, que se anuncia el retorno de Rosales, ex candidato presidencial de la oposición, ex gobernador del estado Zulia y ex alcalde de Maracaibo. Su esposa Evelyn, actual alcaldesa de la capital zuliana, ha expresado sus temores por lo que pueda pasarle a Rosales si, como se espera, es detenido en caso de volver a Venezuela, Sobre él pesa una orden de detención por presuntas irregularidades administrativas y por eso tanto el ex candidato como su partido han sopesado muy bien las consecuencias de una decisión de esa naturaleza.

A diferencia de otras oportunidades en las cuales se ha anunciado el retorno de Manuel Rosales, parece que ahora se trata de una decisión firme, a tal punto de que pudiera concretarse en el mes de noviembre, según fuentes de la organización. En algún momento se especuló sobre un posible acuerdo con el gobierno para el regreso del ex abanderado opositor, pero en la actualidad el propio dirigente zuliano se ha encargado de negarlo. Y luce lógico. Un retorno de Rosales sin que se produzca su detención ayudaría al gobierno a desmentir que existe una política de persecución contra cuadros opositores.

Ahora bien, si al regreso de Rosales le sigue el de otros dirigentes y activistas sobre quienes pesan medidas judiciales, estaríamos ante una audaz estrategia que podría poner en aprietos al gobierno en cuanto a su imagen internacional. Si Rosales y eventualmente otros dirigentes que den el paso son detenidos, ello tendría sus implicaciones en cuanto a reforzar el planteamiento de que en nuestro país se utiliza la justicia con fines partidistas. Pero si se produce su retorno y no son apresados, cosa improbable pero no imposible, ello pudiera ser interpretado como una señal de amplitud por unos, y como un signo de debilidad por otros.

Imagino que el propio Rosales estará sopesando muy bien su decisión. Nadie puede garantizarle una corta pasantía en la cárcel ni que esa jugada de sacrificio tenga resultados políticos para él, para su partido Un Nuevo Tiempo y para la oposición en su conjunto. Es, ciertamente, una acción que conlleva serios riesgos, y por eso la declaración de la alcaldesa de Maracaibo en la cual expresa sus temores por lo que pueda ocurrirle a su esposo.

Rosales puede ser un trofeo para el gobierno, dado que es solicitado por presunta corrupción, pero también pudiera convertirse en un pesado fardo en vista de que ha tomado cuerpo la campaña internacional en favor de la libertad de Leopoldo López. Ya serían dos prominentes líderes opositores tras las rejas, un ex precandidato, que incluso encabeza algunas encuestas, y un ex candidato que no aparece actualmente muy bien posicionado en el liderazgo opositor, por sus largos años fuera de la escena nacional, pero que no deja de tener su peso como líder máximo de uno de los principales partidos que forma parte de la Mesa de la Unidad Democrática.

¿Cuáles serán las consecuencias políticas del posible retorno de Rosales? ¿Vendrá a pelear desde la cárcel por recuperar el liderazgo perdido? ¿Le saldrá bien esa jugada? ¿Su anunciado retorno se quedará en un simple amago? Ya lo veremos.