• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

Al instante

El presidente y Globovisión

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En días recientes el presidente Nicolás Maduro hizo serias advertencias a Globovisión y Televen, aparentemente por la cobertura que estos canales de televisión han venido dando a los acontecimientos políticos del país, principalmente sobre la juramentación de la nueva Asamblea Nacional y hechos sucesivos. Como ancla de Globovisión y periodista con unos cuantos lustros en el ejercicio de la profesión, me gustaría hacer algunos comentarios al respecto.

El presidente, como cualquier ciudadano, está en su pleno derecho de manifestar sus opiniones con respecto a la línea editorial de un medio, cuestionar su cobertura e incluso su manera de jerarquizar la información. Pero como no se trata de cualquier ciudadano sino del jefe del Estado, sus palabras tienen un peso que él debe ser el primero en ponderar. El tono y el contenido de lo dicho son referentes para todos nosotros. En lo personal, entiendo que de sus palabras se desprendieron advertencias que perfectamente pueden derivar en una clara amenaza, sobre todo a un medio como Globovisión que hasta los momentos no ha sido notificado de la renovación de su concesión.

Como lo dije en días recientes en mi programa Vladimir a la 1, he sido testigo del esfuerzo que el canal ha hecho durante estos tres años por promover el equilibrio y la diversidad, y por establecer una clara diferencia entre lo que es información y opinión. Los hechos son los hechos, la opinión es libre. Hemos querido actuar apegados a esa máxima del periodismo, y pese a las fallas, omisiones o pifias que seguramente existen, creo que nos hemos acercado a ese cometido. No está en la intención del canal convertirse en un adversario ni del gobierno ni de nadie, y mucho menos ocupar el lugar que le corresponde a la información. Eso de periodistas o medios que pretendan “robar cámara” es una práctica absolutamente perniciosa.

Por otra parte, considero más que un error un despropósito siquiera insinuar que en la Globovisión de hoy existe el deseo de emular el comportamiento que buena parte de los medios privados asumieron antes, durante y después del 11 de abril de 2002. Tanto Maduro como el país saben el rol que modestamente jugué durante esos días. Jamás acompañaría una conducta similar a esa, y en Globovisión tampoco hay cabida a semejante locura. Lo que se ha hecho desde el canal ha sido promover el diálogo, la paz y el ejercicio responsable del periodismo. ¿Cómo no reflejar entonces los cambios que se producen en Venezuela? La realidad que estamos mostrando es la que existe, no otra.

Y dado que en el propio chavismo se abre un debate sobre la política comunicacional, es oportuno que se detengan a analizar si la orientación de los medios públicos ha sido o no uno de los factores que contribuyó a la derrota del pasado 6 de diciembre. Eso seguramente es mucho más productivo que atribuir a Globovisión una intencionalidad malsana. ¿Son esos medios públicos ayunos de información sobre la realidad, alejados de los problemas y necesidades reales de la población, incluso la chavista, los que van a contribuir a una efectiva rectificación como la que el propio presidente ha anunciado?

Parte de una rectificación de la política comunicacional debería ser que el jefe del Estado sustituya la “diplomacia de micrófonos” con los medios privados por un diálogo franco, directo y todo lo crudo que Maduro quiera. Dejar de lado las suposiciones sobre presuntas segundas intenciones y comenzar con los medios y los periodistas una nueva manera de relacionarse con el país. Creo de corazón que lo necesita, si quiere incluso intentar con éxito reconquistar a los decepcionados y descontentos que dejaron de acompañar a su partido y a su gobierno.

El tiempo y la realidad me han mostrado que un periodismo crítico, diverso, dinámico y plural es mucho más afín a los propósitos plasmados en la Constitución de 1999, de la cual no solo soy firmante sino también doliente,  que una pretendida hegemonía comunicacional hecha a la medida de las susceptibilidades del poder.

Le tiendo la mano para ese debate a quien esté dispuesto, siempre sobre la base de las ideas y del respeto al criterio ajeno. Bastante falta que hace.

Cruz Villegas

Como todos los años desde que dejó este mundo, este fin de semana los descendientes de Cruz Villegas nos reunimos en torno a su tumba para llevarle no solo un ramo de flores, sino también para ratificar que su recuerdo y su fuerza vital nos siguen manteniendo unidos.