• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

Al instante

La observación electoral

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El secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas, Ernesto Samper Pizano, ha propuesto que la Unió Europea y la Organización de Estados Americanos puedan asumir el papel de observadores en a elecciones parlamentarias venezolanas, cuya fecha de realización sigue siendo un misterio o cuando menos un secreto bien guardado.

Hasta ahora ni el gobierno de Nicolás Maduro ni el Consejo Nacional Electoral se han dado por aludidos  con respecto a la propuesta, que viniendo de Samper despierta mucho interés.  Cuesta creer que el principal vocero de la Unasur lance una idea de ese calibre sin al menos haber sondeado la opinión de Venezuela, uno de los países integrantes de ese organismo.

Pero en todo caso lo significativo es que ya el recién estrenado secretario general de la Organización de Estados Americanos, el ex canciller uruguayo Luis Almagro, figura muy vinculada al ex presidente José  "Pepe" Mujica, ha manifestado su disposición a apoyar la iniciativa de Samper.

Si bien tanto el gobierno de Hugo Chávez como el de Nicolás Maduro han sido duros críticos de la OEA, y hubo más de un encontronazo con el ex secretario general José Miguel Insulza, la llegada de Almagro implica claramente un cambio que no se puede despachar a la ligera. Con todo el respeto, Almagro no es Insulza. Apenas está llegando al cargo. Tiene gran apoyo político, no es sospechoso de jugar una  carta que pueda perjudicar al gobierno venezolano. Y a la vez, a diferencia de lo que ocurría con Insulza, criticado y cuestionado por los extremos de la política en nuestro país,  también goza de respeto y reconocimiento por parte de la mayoría de la oposición agrupada en torno a la Mesa de la Unidad Democrática.

Decirle que no a la OEA dirigida por Almagro no luce la mejor decisión para el gobierno de Maduro ni para el Consejo Nacional Electoral. Aunque se haga en nombre de reivindicar la soberanía arrojaría una sombra de duda sobre las intenciones de Almagro al respaldar la propuesta de Ernesto Samper, destinada a favorecer un buen clima político para la realización de las elecciones parlamentarias en nuestro país.

A decir verdad, si nos ufanamos de tener el mejor sistema electoral del mundo, el más transparente y confiable, lo coherente es que precisamente mostremos esas bondades, y nada mejor que un proceso electoral en medio del cual los observadores o acompañantes internacionales, cualquiera sea la figura acordada, puedan comprobar por sus propios ojos que no hay irregularidad alguna.

El presidente Maduro ha propuesto que gobierno y oposición firmen un acuerdo de respeto a los resultados electorales. Perfectamente ese acuerdo puede incluir la aceptación de la observación electoral. Le daría un peso necesario en estos momentos, cuando al menos públicamente están cerrados los canales de comunicación política entre los actores fundamentales de la política venezolana.

Las dificultades por las cuales atraviesa el país en el campo económico, la tensión política que no nos ha abandonado en estos años de gobierno de Maduro y la ausencia de diálogo formal y concreto son razones suficientes para seguir apostando a pequeños avances en materia de acuerdos mínimos de convivencia entre el chavismo y la oposición, sobre todo en este año 2015, cuando debe renovarse la Asamblea Nacional, cuyos integrantes electos y proclamados deben tomar juramento el 5 de enero de 2016, tal y como lo ordena inequívocamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la única que ha sido aprobada con el voto de los ciudadanos.

Con respecto  a la posibilidad de que la Unión Europea también participe en la observación,  tampoco hay señales de aprobación o desaprobación del gobierno venezolano, aunque me inclino por creer que habría menos disposición a aceptarla que en el caso de la OEA,  por razones de carácter político,  en  vista de las criticas vertidas por gobiernos europeos contra la administración Maduro. Pero la vida te da sorpresas, como dice la canción de Rubén Blades. En todo caso, en mi criterio aplicaría lo mismo que  con respecto a cualquier otra institución que desee participar. Si tenemos un sistema electoral transparente, auditable y por ende confiable, no habría razones para oponerse. Tal vez  el hecho  de que se quiera privilegiar  la observación latinoamericana.

La trascedencia de estas elecciones parlamentarias amerita que sus resultados sean plenamente aceptados por las partes. Y todo lo que ayude a garantizar que así sea debe ser considerado con la mejor disposición.

 Freddy Muñoz

Lamentamos el fallecimiento de Freddy Muñoz, uno de los fundadores de ese proyecto político novedoso como lo fue el Movimiento al Socialismo, nacido de la mayor división que sufriera el Partido Comunista de Venezuela en toda su historia. El MAS encendió el debate nacional e internacional con sus cuestionamientos al socialismo real, y Muñoz fue uno de los actores fundamentales en ese debate. Paz a sus restos.