• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

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La mala racha

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Aproveché un viaje  al exterior para adentrarme en la lectura de la novela La mala racha, escrita por Fernando Martínez Móttola, a quien no le conocíamos sus dotes de escritor, sino su trayectoria como gerente del sector público, en su papel de presidente de la Cantv y luego de ministro de Transporte y Comunicaciones, durante el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez. Y el pasado sábado asistí a la presentación del libro, ante una nutrida asistencia.

Les corresponde a los expertos en la crítica literaria analizar desde esa perspectiva la novela escrita por Martínez Móttola. En lo que a mí respecta, debo decir que me atrapó la temática allí planteada, por su vigencia. Matías Romero, el protagonista de la historia, es un ex gerente de Pdvsa despedido luego de participar en el fatídico paro petrolero previo al golpe de Estado de 2002. Cada quien tiene su perspectiva de esos hechos, y Matías obviamente también. Y así lo expresa a lo largo de la narrativa que salió de la pluma de Fernando Martínez Móttola.

La propuesta del autor es mostrar un episodio de nuestra historia a partir de la visión que de ella tienen los personajes que acompañan a Matías. Gente de clase media evidentemente desafecta al gobierno desde que Hugo Chávez llegó al poder, que vivía encerrada en su mundo, en medio de condiciones de vida privilegiadas con respecto a las grandes mayorías, pero que sufrió en carne propia las consecuencias de sus decisiones políticas, adoptadas en medio de un clima de gran confrontación como el que se vivió en todo ese periodo tan intenso desde 2001 hasta 2004, cuando tiene lugar el referéndum revocatorio ganado por Chávez.

Matías Romero, el protagonista, vive en carne propia la exclusión a la cual se vio sometido por participar en el paro petrolero. Se le cierran prácticamente todas las puertas. Lograr un empleo se convierte en una quimera, y para colmo de males enfrenta la presión de su esposa e hija para que acceda a abandonar el país en busca de nuevos horizontes. El dilema de Matías, irse al exterior para salvar su relación o quedarse en el país, es tan dramático como actual. Está pasando en la mente, en el corazón y en la vida real de numerosos compatriotas que o ya se fueron, o están por irse o simplemente sueñan con hacerlo.

En  La  mala racha, el autor, a través de Matías, describe los códigos de la clase media, su estilo de vida, su manera de percibir los cambios políticos que comenzó a vivir el país con Chávez como presidente. Sus añoranzas del pasado. Sus recriminaciones al modelo político imperante. Eso que muchos gustan en llamar “el régimen”.     

Martínez Móttola, sin embargo, evita encajonares en una narrativa prisionera de la retórica ideologizante. Se concentra en mostrar, desde la convulsionada vida de Matías, el estado de ánimo y la manera de pensar de un sector social que ve ante sí el derrumbe de su estatus de vida, y que de paso se ve afectada por el miedo que produce la acción de la delincuencia.

Lo político está presente en rol estelar dentro de la novela. Pero también la vida de pareja, y cómo puede afectarla eso que algunos denominan “la coyuntura país”. Pero lo que tiene mayor fuerza, según mi criterio, dentro de la narrativa propuesta por Martínez Móttola, es el universo interior de Matías, un hombre prisionero de su propia historia, de sus acciones y de los límites éticos que él mismo se fijó. Tal vez no soy la voz más autorizada para recomendar la lectura de una novela. Pero lo cierto es que no solo la leí. Me sentí parte de una historia en la cual cada uno de nosotros, los venezolanos de este tiempo, tenemos algo que decir. Solo espero la segunda parte, Fernando.