• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

Al instante

Vladimir Villegas

El fantasma del golpe

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

No se sabe cuándo desaparecerá de nuestra vida como país el peligro de que alguien, vestido de uniforme militar o no, decida tomar el poder por vías no electorales. Tal vez estemos condenados a que cada cierto tiempo reaparezca en nuestra cotidianidad el fantasma del golpe de Estado, como posible desenlace de una crisis política. Por eso es difícil descartar ese escenario, sobre todo cuando tenemos una crisis con las características de la actual.

Nunca, que se recuerde, los venezolanos nos vimos sometidos a una situación  de escasez de productos esenciales, salvo en los tiempos del paro ocurrido poco tiempo después del golpe de abril de 2002. Sin embargo, eran otras condiciones. La oposición estaba embarcada casi en forma unánime en un plan para derrocar al gobierno, después del fallido “Carmonazo”. Y las bases sociales del chavismo estaban totalmente activadas y motivadas a combatir con tal de impedir que la llamada Coordinadora Democrática se saliera con la suya. Las voces racionales y moderadas fueron absolutamente silenciadas por dueños y jefes de medios involucrados en la organización y dirección del paro.

No es fácil creer que la oposición agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática hoy ande compartiendo de manera unánime una política destinada a provocar el derrocamiento del gobierno del presidente Nicolás Maduro. Tendrían que ser presentadas pruebas absolutamente terminantes para aceptar como bueno un señalamiento en ese sentido. Eso no quiere decir que no pueda haber algún sector opositor jugando esa carta suicida, pero de ahí a que todos o la mayoría ande en eso... el trecho es largo. Creo que la dirigencia opositora sabe muy bien que un golpe de Estado no sería solo contra Maduro sino contra todo aquel que hace política por la vía legal y electoral.

Preocupa, por otra parte, que aún no se tienen detalles sobre la participación o no de otros militares en la presunta tentativa golpista. ¿Fueron unos aventureros sin apoyo interno? ¿Se teme que haya otros participantes de mayor rango o influencia en la Fuerza  Armada? ¿Hay gente de otros componentes? ¿De qué tamaño es el factor militar que está faltando a la lealtad con quien por ser presidente es el comandante en jefe de la FAN? Las respuestas a estas interrogantes son claves para saber si estamos ante un hecho que pueda poner en peligro la estabilidad del gobierno de Nicolás Maduro.

Si nos atenemos a la declaración que el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, dio la semana pasada acompañado del Alto Mando Militar, no habría de qué preocuparse en cuanto a que la cohesión de la FAN y su respeto a la Constitución y las leyes están garantizadas. No obstante, uno en el lugar de un presidente que tenga ante si un cuadro tan complicado en lo económico no dudaría en convocar a la mayor cantidad de sectores del país para enfrentar no solo la difícil coyuntura que vive la economía nacional, sino para salirle al paso a cualquier tentativa de derrocar al gobierno, por muy pequeña que parezca.

Lo sensato, lo responsable, lo necesario en una circunstancia como esta es que la oposición democrática sea convocada para darle detalles del presunto golpe. Es la mejor manera de despejar dudas con respecto a ese hecho, su veracidad y su gravedad. Partir de la idea de que toda la oposición o la mayoría de ella está involucrada de alguna manera en una intentona golpista abriría caminos a una nueva situación política indeseable, peligrosa e incluso contraproducente para el mismo gobierno.

Siempre es la hora de la política, pero mucho más cuando hay problemas nacionales de mucha monta, cuando existe descontento, cuando los ingresos del país se han reducido dramáticamente. Y la política es debate, pero también es diálogo. Es confrontación, contraste de visiones, de ideologías, de proyectos. Pero también es búsqueda de acuerdos, saber colocar el interés nacional por encima del partidista, sobre todo cuando las dificultades tocan a la puerta.

Admitimos que a algunos sectores tanto del gobierno como de la oposición, e incluso a ciudadanos de a pie, les molesta, les fastidia, les incómoda, para no utilizar el término vulgar que mejor encaja, que haya gente tratando de llamar a diálogo, a conversar o a ponerse de acuerdo cuando lo que ellos quieren es resolver esto a los macho. Se les comprende, pero por fortuna no son la mayoría del país. Tarde o temprano habrá que sentarse, a dialogar, a buscar acuerdos, a trabajar por el objetivo común de llevar a Venezuela por la senda de la recuperación económica. Tensar la cuerda nos puede llevar al infierno.