• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

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Vladimir Villegas

El comisionado Freddy Bernal

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Al diputado Freddy Bernal le han asignado la tarea de encabezar la Comisión Presidencial para la Transformación Policial, y tendrá, junto a los demás integrantes de ese nuevo organismo, la responsabilidad de mostrar resultados concretos, que se traduzcan en mejores cuerpos policiales, depurados de malos funcionarios y malos procedimientos, deslastrados de vicios, corruptelas y desviaciones que durante años han venido carcomiendo la moral de las más diversas policías, municipales, regionales y nacionales. No es ninguna papita pelada la que le han dado al ex alcalde caraqueño.

No hay excusa para que de una vez por todas  no se produzca una profunda y radical depuración policial que ha debido emprenderse hace muchos años, porque ese mal que deteriora  nuestras instituciones destinadas a la seguridad ciudadana es de vieja data. Debe admitirse que la creación de la Universidad  Nacional Experimental de la Seguridad  fue un paso de avance necesario, pero no suficiente. Igualmente la fundación de la Policía Nacional apuntaba en la dirección correcta, solo que hubo fallas en el proceso de selección de sus funcionarios, muchos de ellos procedentes de cuerpos policiales preexistentes ya viciados.

Definitivamente no pueden formar parte de los cuerpos de seguridad individuos con prontuarios criminales, y por eso un requisito fundamental es la revisión exhaustiva del historial de cada uno. Debería existir, no sé si ya existe, un registro único policial para impedir que funcionarios “mala conducta” expulsados de algún organismo ingresen como si nada ha pasado a otras instituciones destinadas a velar por la seguridad de la ciudadanía.

Es importante hacer énfasis en este aspecto porque, aunque la responsabilidad por un delito es absolutamente personal, el Estado, de acuerdo a la Constitución de 1999, tiene la obligación  de  proteger a las personas, tal y como lo señala el artículo 55 de la carta magna. Y cuando se dota de un uniforme, de una placa policial y, lo que es peor, de un arma a un funcionario que no es probo ya caemos en el terreno de responsabilidades compartidas entre quien viole la ley, amparado en su condición de policía, y quien lo admitió en la institución.

La tarea que tienen tanto Bernal como los demás miembros de la Comisión no será para nada sencilla. Van a encontrarse con muros de contención, con complicidades internas, con enemigos ocultos que harán todo lo posible por impedir que se desactiven las mafias policiales. Tendrán que cuidar incluso de sus vidas y las de los suyos. Por eso merecen un voto de confianza, más allá de la posición política de cada quien. Los ciudadanos tienen que ver a esa Comisión como aliados en su aspiración de una sociedad más segura.

Apostar al fracaso de ese nuevo organismo no sirve para nada, salvo para darle un respirito a quienes con sobrada razón ven con ojeriza que se le meta el diente a la corrupción policial. Apoyarlo es darle aliento  además a quienes asumieron y asumen la función policial con verdadera vocación de servicio, y también son víctimas de la corrupción. Por eso tiene sentido lo que dijo el presidente Nicolás Maduro al juramentar el equipo que encabeza Freddy Bernal. “Una revolución policial para tener cuerpos de policía profesionales, bien equipados, adiestrados y armados, integrados con las comunidades…” Pero tiene sentido en la medida de que se conviertan en realidad todos estos enunciados.

Esperemos que esta comisión no sea un aparato burocrático más, y que no se produzcan dualidad de funciones con el Ministerio de Interior, Justicia y Paz. Pero sobre todo que en la práctica reciba el apoyo indispensable para cumplir exitosamente la tarea encomendada. Que escuche a todos los sectores dispuestos a hacer  aportes para sanear y depurar la institución policial. Y sobre todo que exhiba resultados rápidos y contundentes.