• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

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Vladimir Villegas

Unasur y Venezuela

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La  reunión de cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, ha decidido jugar un papel activo en la búsqueda de canales que permitan una distensión en las difíciles relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, agravadas en los últimos días por el anuncio de sanciones, por parte del gobierno norteamericano, contra funcionarios venezolanos presuntamente involucrados en violaciones de los derechos humanos, las cuales son consideradas por el gobierno venezolano como una clara intervención en los asuntos internos y una amenaza a su soberanía.

Soy partidario del principio de no intervención en los asuntos de otros países. Eso vale en cualquier caso. No hay intromisiones buenas, definitivamente. Los problemas entre los venezolanos debemos resolverlos nosotros, en el marco de nuestra Constitución y las leyes, y de los acuerdos y tratados firmados por nuestro país, específicamente en materia de derechos humanos. Es válido que Unasur dé un paso en la dirección de ratificar estos principios de no intervención y acuerde generar iniciativas destinadas a lograr que Venezuela y Estados Unidos mantengan relaciones basadas en el respeto mutuo y, por qué no, en una política de cooperación, lo cual es lo normal y lo deseable entre países con vínculos diplomáticos y con una importante actividad comercial.

Unasur puede ayudar también, como ocurrió el año pasado, a promover el diálogo entre el gobierno y la oposición venezolana. En ambos bandos existe respeto por esta instancia y fue valorada positivamente la actuación de los cancilleres de Ecuador, Brasil y Colombia. El proceso de diálogo no prosiguió, pero ello no quiere decir que se deba renunciar a esa iniciativa. Todo lo contrario. Si el año pasado era necesario, ahora es urgente. Pero no para ganar tiempo, sacarle tajada electoral o posar para la foto. Se trata de alcanzar resultados concretos, a partir de una agenda elaborada de común acuerdo, como de común acuerdo sería la presencia de representantes de Unasur. Esa experiencia vale la pena repetirla, pero haciendo un esfuerzo real y sincero. Los problemas del país así lo demandan.

 

Pedro León Zapata

Al lamentar el fallecimiento del humorista y artista plástico Pedro León Zapata, es pertinente reconocer su larga trayectoria y sus tradicionales posiciones críticas contra el poder, antes y ahora. Sus Zapatazos forman parte de la historia. Contemporánea.

También dejará huellas su participación en programas como Divagancias junto a Miguel Delgado Estévez, la inolvidable revista satírica El Sádico  Ilustrado, la exitosa experiencia en la desaparecida Cátedra del Humor y otras tantas iniciativas humorísticas en las cuales este gran ser humano dio lo mejor de sí para entretenernos y, sobre todo, ponernos a reflexionar sobre el país. Zapata va a ser extrañado por todos, incluso por quienes, con razones o no, se dieron por aludidos con sus caricaturas.

Su nombre, medio en broma y medio en serio, llegó a sonar incluso como posible candidato presidencial de una izquierda dividida, golpeada y derrotada. Pero no pasó de allí, porque el propio Zapata le puso un “parao” al asunto antes de que tomara cuerpo.

Paz a los restos de este ser humano excepcional.

 

La tumba

Es justo y necesario que la Defensoría del Pueblo se ocupe de verificar las condiciones de reclusión de los detenidos en el Sebin. Independientemente de la gravedad de las acusaciones que puedan pesar contra ellos, es absolutamente inaceptable que se les someta a tratos crueles y degradantes, lo cual, está de más decirlo, es contrario al articulado en materia de derechos humanos que contiene nuestra carta magna, de la cual tanto el defensor Tarek William Saab como este servidor somos firmantes.

Por ello es un hecho positivo que el propio Tarek haya designado a un funcionario de la Defensoría para verificar  las condiciones existentes  en ese cuerpo de seguridad. Y si lo que se dice de la llamada “tumba” es cierto, aunque sea parcialmente, no habría otra opción que solicitar la eliminación de ese tipo de  calabozos. Espero que el defensor llegue a la misma conclusión.