• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

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Vladimir Villegas

Trapitos al sol

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Vivimos un momento de reacomodos, caracterizado por el hecho de que se están exponiendo al aire libre algunas contradicciones importantes en los dos bloques que polarizan la política venezolana. Hoy, quizás como en ninguna otra circunstancia, comienzan a mostrarse matices y diferencias que en el pasado reciente tal vez no eran imperceptibles del todo, pero quedaban relegadas a la sombra por la necesidad imperiosa de enfrenar al de enfrente, al enemigo o adversario principal.

En el caso del chavismo,  la realización del III Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela tuvo como uno de sus resultados la consolidación del liderazgo interno del presidente Nicolás Maduro, cuestión que no estaba resuelta ni siquiera en los meses posteriores a la muerte del comandante Hugo Chávez. Las corrientes críticas o disidentes no tuvieron una expresión concreta ni la fuerza que les permitiera llevar al evento una agenda  que le diera vuelta al encuentro y pusiera de relieve los temas que esos sectores, entre ellos Marea Socialista, veían asumiendo desde las páginas de Aporrea.org, reproducidos ahora con gran interés por diversos medios.

La disidencia en el chavismo no tiene hoy día ni la fuerza ni la incidencia en la estructura organizativa del PSUV para poner en riesgo su unidad ni en entredicho el liderazgo de la dirección encabezada por Maduro, aunque ello no implica que buena parte de las críticas que formulan no sea acompañada , aunque parcialmente, por sus bases e incluso por algunos dirigentes, solo que de allí  a que esas coincidencias se traduzcan en acompañamiento organizativo y político el trecho es muy largo. Eso no quiere decir que desde el liderazgo rojo se pueda subestimar alegremente a estas corrientes que hoy buscan captar y sumar a individualidades descontentas. Al menos en esta coyuntura, hablar de división en el chavismo no es más que una exageración sin asidero real.

No es el caso de la oposición aún agrupada en torno a la Mesa de la Unidad Democrática. En su seno ya hay un claro deslinde de posiciones  con respecto al camino a seguir para convertirse en opción real de poder.   Son protuberantes las claras diferencias entre el sector que lideran Leopoldo López, María Corina Machado, Antonio Ledezma y otras individualidades y grupos radicales, por una parte, y el factor mayoritario encabezado por Primero Justicia, AD, UN Nuevo Tiempo y los gobernadores Henrique Capriles, Henri Falcón y Liborio Guarulla, poco dispuesto a sumarse  o a doblegarse ante la llamada ¨Salida¨, o  a iniciativas emparentadas con ella, como el Congreso Ciudadano, al cual le han sacado el cuerpo incluso con declaraciones más que terminantes sobre la inviabilidad de las llamadas fórmulas ¨fast track¨ para la conquista del poder.

Al momento de escribir estas notas no sabemos sobre el resultado de la reunión de la MUD en la cual se tomarán decisiones sobre su futuro y sobre la estrategia a seguir. Pero me adelanto a expresar que luce sumamente complicado no sólo que se pongan de acuerdo en torno a las formas de hacer política sino que se aplaque la pugna por liderazgo en el bloque opositor. No es fácil recomponer ese cuadro, y quizás se logre al menos un acuerdo para no ir divididos a las elecciones parlamentarias de 2015, próxima alcabala electoral y política que marcaría una decisiva medición de fuerzas entre el chavismo y la oposición.  Tal y como lo decía el secretario ejecutivo interino de la MUD, Cristóbal Fernández Daló, no hay en el horizonte otro evento que no sea ese, a menos que los ¨salidistas¨ insistan en retomar una agenda que ya fue derrotada.

Lo cierto es que. En el caso de la MUD son muy marcadas, y está por verse si sus componentes tendrán capacidad de resolverlas y marchar unidos por encima de esas diferencias de fondo. En el caso del gobierno, no veo a corto plazo ya no existe el monolitismo de otros tiempos, en cada uno de los bloques polarizados se notan fisuras y grietas y ya  se lavan trapitos al sol que sin temor al qué dirán que esas pequeñas expresiones críticas puedan convertirse en una amenaza real a la dirección política psuvista. Mayor dolor de cabeza producen los problemas económicos del país, el deterioro del salario real, la inflación, la aún no resuelta escasez de productos de diversa índole, y por supuesto, la inseguridad, y cómo determinar  si la abstención significativa en los comicios para elegir delegados al congreso del partido de gobierno es motivo para preocuparse por lo que pueda ocurrir en las parlamentarias.

El olivo…

Algunos representantes de la comunidad judía en Venezuela me enviaron comentarios sobre mi último artículo referido a la acción militar de Israel en la Franja de Gaza. Unos a través del Twitter, y otros, como Esteban Lahore, Miriam Bierman y Susana Zinn, a través de correos electrónicos en los cuales me manifiestan su rechazo a lo que allí expresé. A todos los agradezco sus opiniones, y les manifiesto que siempre he estado dispuesto al debate y al diálogo sobre ese y otros temas, desde el respeto y con la claridad de que no me anima ninguna intención de agredir o insultar a los hebreos, sean venezolanos o de otra nacionalidad. Por cierto, en días recientes hablé sobre este tema con Hillo Ostfeld, la figura más representativa de la comunidad hebrea en Venezuela, a quien escuché atentamente. Ojalá que la tregua iniciada hace algunas horas abra el camino para que se alcancen acuerdos duraderos y justos para israelíes y palestinos.


vvillegas45@gmail.com