• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

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Snowden, Conrado y Simonovis

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Una de las páginas que cotidianamente consulto es Aporrea.org.porque permite tener un panorama de los debates que se vienen desarrollando en el interior del chavismo,sobre los más diversos temas,entre ellos la corrupción qu ecarcome instituciones oficiales, gobernaciones, alcaldías yempresas del Estado; los reclamos laborales de trabajadores del sector público; el rechazo a la imposición de candidatosdel PSUV a las elecciones municipales de diciembre y, muyc omentado últimamente, el caso del llamado cantante de las FARC, Julián Conrado, detenido en la sede de la Dirección de Inteligencia Militar desde hace dos años.

Es curioso que haya transcurrido todo este tiempo y aún no se produzca un fallo sobre el caso. La decisión está en manos del Tribunal Supremo de Justicia y entiendo que la Fiscalía General de la Repúblicano lo ha imputado por la comisión de algún delito. Es unapapa caliente en manos del gobierno de Nicolás Maduro, heredada de su antecesor, Hugo Chávez. Julián Conrado cuenta hoy dentro del chavismo de base y dentro de organizaciones como el Partido Comunista yotras fuerzas con mucho respaldo, y su caso toma fuerza a propósito del anunciado asilo político al ex agente de inteligencia norteamericano Edward Snowden. En las filas chavistas se preguntan insistentemente por qué el empeño en darle asilo a Snowden, y no ocurre lo mismo con el guerrillero colombiano.Y, diferencias aparte con las FARC, esa pregunta tiene mucha pertinencia. Los defensores de Conrado afirman que éste es un perseguido del Estado colombiano y que si es extraditado a Colombia probablemente al poco tiempo también será enviado a Estados Unidos, como ha ocurrido con detenidos asociados al narcotráfico y con el líder de las FARC Simón Trinidad. También denuncian que se trata de un preso político del Estado venezolano y por eso demandan no sólo su libertad sino que le concedan el asilo.

¿Por qué el Tribunal Supremode Justicia no decide? ¿Si no hasido imputado por el Ministerio Público, cuya titular opinó hace tiempo que no puede ser extraditado a Colombia,por qué continúa detenido? ¿Es una forma muy particular de brindarle protección paraq ue no le ocurra lo mismo que a Rodrigo Granda? ¿Se le han respetado sus derechos como ciudadano en su sitio de reclusión?¿Se trata o no de un preso político? ¿Habrán tocado este tema los presidentes Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos?¿Le darán el asilo político si Santos se atreve nuevamente a hacerle guiños a la oposición venezolana?

l caso Conrado está poniendo en evidencia las contradiccione sque existen en el chavismo.El gobierno de Maduro reaccionó con fuerza frente a la visita de Henrique Capriles a Santos, y tal fue su molestia que otros gobiernos, a excepción del ya saliente mandatario chileno, Sebastián Piñera, se han abstenido de recibir al gobernador del estado Miranda y ex candidato presidencial opositor. Pero a los pocos días ya se anunciaba que Venezuela haría los esfuerzos por restablecer el buen nivel de relaciones entre ambos países. Desde e lchavismo más radicalizado le exigen definiciones a Maduro frente al caso Conrado.

Hasta ahora el presidente Maduro ha preferido hablar de Snowden y del compromiso que tiene el Gobierno venezolano con la preservación de los derechos humanos.A propósito de este caso leía en las redes un artículo muy polémico de Carlos Carpio, enel cual planteaba que el Gobiernovenezolano deberíaatender al clamor de quienesdemandan la libertad y el asilopara Conrado y de quienes también exigen una medid ahumanitaria para el comisario Iván Simonovis, medidas quesegún él tendrían el mayor de los consensos.“Ahora que se celebran las conversaciones de paz con las FARC y acabamos de visitar al papa Francisco, y hablamosde reconciliación entre losvenezolanos, estas libertades pudieran ser una buena señal en ambos sentidos”, dice Carpio.¿Por qué no? .