• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

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Vladimir Villegas

Mensaje en tiempos de vacas flacas

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Después del discurso del presidente Nicolás Maduro ante la Asamblea Nacional, sigue intacta la expectativa con respecto a si efectivamente se van a adoptar las medidas que permitan emprender el camino de la verdadera recuperación económica al menor costo social posible. El fantasma del costo electoral parece que sigue perturbando la toma de decisiones.

Al momento de escribir estas líneas, no se conocen detalles del nuevo esquema cambiario, y tampoco hay claridad con respecto a si en verdad habrá pulmón económico para financiar las importaciones que requiere el país, cubrir los aumentos salariales y hacer frente a las inversiones para que no se queden en el papel anuncios como la construcción de 400.000 viviendas. El comportamiento del mercado petrolero sigue siendo una limitante.

Por lo pronto, marchamos en el camino que impone la época de las vacas flacas. No se tomaron las previsiones para una coyuntura como esta y ahora pagamos las consecuencias. Uno, que evidentemente no conoce esta materia, se pregunta, como muchos venezolanos, si los conductores de la política petrolera no previeron alguna señal que indicara el peligro del derrumbe de los precios, si hubo o no gente dedicada a estudiar en profundidad los pasos que daban cada uno de los actores del mercado. Y si no era posible detectar esas señales, también es lógico preguntarse por qué el sentido común no llevó a practicar una política de ahorros como sí parecen haberlo hecho otros países petroleros, a decir de lo que indican sus niveles de reservas en divisas.

Pero ya tendrán respuestas esas interrogantes. Lo concreto es que el mensaje presidencial dejó incógnitas que hasta ahora el gabinete económico no ha despejado, y esperamos que eso ocurra oportunamente. Hay señales en cuanto a que finalmente se tomarán decisiones en materia de aumento de la gasolina. Aquí es digno destacar que la ingeniosa publicidad oficial destinada a crear conciencia sobre la necesidad del incremento en el precio de los combustibles parte de una lógica irrebatible. No se puede vender la gasolina por debajo del costo. Y aquí aplica aquello de que la salsa que es buena para el pavo es buena para la pava. Nadie, ni el Estado ni el sector privado pueden vender a pérdida, a excepción, por supuesto, de productos que necesariamente el sector público deba subsidiar para atender a los  más necesitados.

Esta publicidad oficial sobre la necesidad de que la gasolina se venda a un precio razonable pudiera ser  el documental de apertura de la consulta que el presidente Maduro anunció que se va a llevar adelante con economistas de distintas visiones, y para lo cual se le encomendó a Miguel Pérez Abad, presidente de Fedeindustria la tarea de organizar y convocar este  espacio de intercambio de ideas sobre las políticas que deben aplicarse para que Venezuela emprenda el camino de la reactivación económica.

Ojalá que esta iniciativa, como ya ha ocurrido, no se quede en un saludo a la bandera, que Miguel Pérez Abad tenga éxito en esa labor, y que de la más amplia y plural convocatoria puedan surgir consensos que contribuyan a resolver esta severa crisis económica. Para ello debe privar en los decisores un real espíritu autocrítico y una plena disposición a escuchar hasta las más duras verdades.

 

Américo Díaz Núñez

La semana pasada falleció Américo Díaz Núñez, embajador de Venezuela en Bielorrusia, quien durante largos años llevó las riendas del periódico Tribuna Popular, publicación del PCV por cuyas páginas transitaron numerosos periodistas venezolanos, entre los cuales me cuento. Américo fue un verdadero maestro. En medio de la faena diaria nos llamaba para corregir cualquier dislate y enseñarnos el buen uso del lenguaje. Junto a Héctor Mujica, Federico Álvarez y Jesús Sanoja Hernández, entre otros grandes del periodismo venezolano, sirvió de guía a quienes tuvimos en Tribuna Popular una verdadera escuela. Paz a sus restos y nuestras condolencias a sus familiares.