• Caracas (Venezuela)

Vladimir Villegas

Al instante

Dólar viajero y Cumbre de Panamá

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Mientras el presidente Nicolás Maduro visitaba el barrio El Chorrillo, emblemático sector popular panameño que sufrió en carne propia la invasión norteamericana de 1989, aquí en Caracas corría como pólvora la información contenida en una resolución de Cencoex, “gracias” a la cual se redujo el monto en dólares para viajeros al exterior y el cupo para compras en Internet, y se reduce a la banca pública la tramitación de divisas con tarjetas de crédito.

Uno imagina que tal decisión no pudo haberse adoptado sin el consentimiento del jefe del Estado. Y al menos es lo último que podemos pensar, por el impacto inmediato de esa medida y sus inmediatas y futuras consecuencias. Pero no deja de llamar la atención que se adoptara o se anunciara mientras el presidente Maduro cumplía el compromiso internacional más importante de toda su gestión como primer mandatario nacional. ¿Fue una estrategia deliberada dar a conocer la resolución de Cencoex para que pasara inadvertida en medio de la supernoticiosa Cumbre de las Américas, o sencillamente no obedeció a una estrategia preconcebida? Esa respuesta no podría darla este cronista, le corresponde, si es su deseo, a quienes la anunciaron y a los encargados de la política comunicacional del gobierno.

En todo caso, eso forma parte del anecdotario en torno a un tema que genera mucha sensibilidad en una sociedad que ha ejercido el derecho de viajar al exterior aun en los peores momentos de crisis. El fondo del asunto es que la decisión de Cencoex causó en buena parte de la población más tristeza que otra cosa.

No faltarán quienes atribuyen a los “raspa cupos” o incluso a la asignación de divisas preferenciales para viajes al exterior parte de las causas que han generado los problemas económicos en Venezuela. Una medida como esa tal vez era inevitable en vista de la drástica caída de los precios del petróleo, pero no deja de ser percibida como injusta, sobre todo cuando reina la impunidad en torno al caso de los 20.000 millones de dólares asignados a empresas de maletín que se esfumaron como por arte de magia. Los raspa cupos deben ser castigados según las leyes, pero aquí no tendría por qué caber aquello de que justos pagan por pecadores.

También cabe preguntarse si no había otras alternativas distintas a las medidas que restringen los dólares para viajeros y el cupo para compras en Internet. Por ejemplo, si se hubiese adoptado a tiempo el aumento de la gasolina, en torno al cual prácticamente existe un gran acuerdo nacional, ello habría producido un ahorro de divisas al país tal vez muy superior a lo que espera ahorrarse con las decisiones de Cencoex. Por cierto, con el tema del cupo para viajeros no hubo una campaña como la que se venía haciendo para preparar a la población de cara al aumento de la gasolina. Se hizo de golpe y porrazo...

Comentario aparte merece la decisión de que solo los bancos públicos podrán tramitar los dólares para viajeros, con lo cual al menos 2 millones de tarjetahabientes de bancos privados tendrán que migrar hacia instituciones financieras estatales para poder ejercer ese derecho. Ya imaginamos el dolor de cabeza que va a producir intentar obtener una tarjeta de crédito en un banco público. Ojalá estemos equivocados, pero resulta cuesta arriba creer que esas instituciones públicas podrán atender en breve plazo la masiva solicitud de tarjetas que se avizora.

Ya existía una situación de desigualdad cuando se le negaba y se sigue negando el dólar preferencial para viajeros que carecen de tarjetas de crédito. Ahora se suman quienes no poseen el mencionado plástico en bancos públicos. Lo razonable es que al menos este aspecto de la resolución sea derogado, porque genera contratiempos, daños materiales y hasta familiares para quienes ya tenían comprados sus pasajes para ir al exterior y se les hace tarde para obtener divisas por los mecanismos legales. El daño que genera ese cuello de botella tiene que ser ponderado responsablemente.

Seguramente tampoco faltará quien argumente que ese tema de los viajes al exterior solo preocupa a un sector reducido de la población. Ese es un cálculo absolutamente desubicado. El venezolano, de todos los sectores sociales, siempre ha tenido y seguirá teniendo la aspiración de viajar al exterior.

Es un tema que no se puede despachar con retórica simplista, porque la medida en sí misma habla de las graves dificultades que presenta nuestra economía. Y es allí donde se evidencia la necesidad no solo de políticas económicas que señalen un rumbo cierto, sino también de una vocería que transmita claramente cuál es ese rumbo, y el porqué de medidas que de una u otra forma golpean a la población.

Lo cierto es que el desempeño del presidente Maduro en Panamá, exitoso en cuanto a que su posición recibió apoyo de la mayoría de los gobiernos del continente frente al decreto del presidente Barack Obama, no será de un mayor provecho en el plano interno porque la reducción del dólar para viajeros y del cupo para compras por Internet le robaron buena parte del show. ¿Fue una coincidencia o fue deliberado el anuncio mientras Maduro librara su batalla en Panamá? Ni idea.