• Caracas (Venezuela)

Vladimir Kislinger

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Arturo Sandoval y su ritmo fuera de los escenarios

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De Arturo Sandoval podemos opinar muchas cosas. En su propia personalidad hemos podido apreciar su calidez humana, su sencillez y buen sentido del humor. En ocasiones recuerdo y comparto aquel chiste que le escuchara a propósito de su presentación con la Filarmónica de Orlando, referido al cuarenta aniversario de bodas y el viaje a China. El cuento es corto y bueno: su esposa le dijo que quería celebrar ese importante aniversario de una manera muy especial, la cual era, por supuesto, viajar a China. Arturo, como buen caballero y galán, le dijo sin chistar: “Claro que sí mi amor, cuenta con eso”. Luego la esposa le preguntaría: ¿Y qué hacemos para nuestro cincuenta aniversario? Su respuesta dejó al menos a mil personas privadas de tanto reír…: “Bueno mi amor, pues te voy a buscar”.

En su sencillez e informalidad se deja entrever un carácter ameno, una persona que ha aprendido a disfrutar de la vida y de la música de una manera intensa pero pausada.

En su haber cuenta con 10 premios Grammy, 6 Billboard y 1 premio Emmy, cosa que no es fácil decir y que muchos músicos y virtuosos tal vez nunca llegarán a tener. A continuación una de las entrevistas que más he disfrutado en mi carrera.

—¿Cuál crees que fue la clave para ser galardonado tantas veces?

— En mi opinión, lo principal no son los galardones; por supuesto, cada vez que uno gana un Grammy, un Billboard u otro galardón uno siente orgullo pues es el reconocimiento a la labor que uno realiza. Pero para mí lo principal es que en cada proyecto que tú hagas sea cual sea, incluso independiente de su remuneración monetaria, tú pongas todo el amor y el respeto que se merece. No importa cuál sea,  con quién sea o qué tipo de música sea, a todos y a cada uno le debes dar la misma importancia y el mismo empeño para lograr siempre el mejor resultado de cada uno.  Para mi esa es la clave.

—Fuiste, eres y serás una leyenda de la música cubana y latinoamericana. Irakere siempre será recordado como aquel grupo de jazz más renombrado en la isla y punta de lanza para darte a conocer, junto a Paquito D’Rivera y a Chucho Valdés. Fue la perfecta excusa para salir en libertad y regalarle al mundo ese don que te dio la providencia y que con mucho esfuerzo lo fuiste cultivando a lo largo de tus 66 años de vida. ¿Por qué no nos hablas un poco de Irakere y de lo que significó el Festival de Jazz de Newport en Nueva York (1978) para tu futuro?

—Primeramente, acabo de cumplir los 65 ¡por favor no me pongas más viejo! Haciéndote un poco de historia, antes de Irakere yo toqué en varias agrupaciones, incluso justo antes de formar Irakere conjuntamente con los demás integrantes, toqué en la Orquesta Cubana de Música Moderna, que en aquellos momentos en Cuba era la orquesta de más renombre, formada con los mejores músicos de Cuba, y de la cual salimos los integrantes de Irakere, como Chucho, Paquito y los demás incluyéndome a mí. La historia es larga, y tendría que escribirte tres páginas completas explicándote cómo un grupo cubano en aquellos momentos llega al Festival de Newport en Nueva York. Lo que sí te digo es que llegamos a Nueva York al aeropuerto de La Guardia, y de ahí, directamente nos llevaron al Carnegie Hall. Te imaginarás la impresión, nunca antes habíamos estado en Estados Unidos, y para más llegar a tocar en uno de los más importantes festivales de jazz del mundo y en tan renombrado teatro era un sueño.  Lo único que puedo decirte y dándotelo como anécdota es que cuando salimos al escenario, en primera fila vi sentados  a Maynard Ferguson, Dizzy Guillespie, Mario Bauza, Stan Getz, Tito Puente, etc. No te lo voy a negar, las piernas me temblaron. Me dije para mis adentros: Oh, Dios mío, y ¿tengo que tocar delante de todos ellos? Pero te diré que esa noche fue algo bien especial en mi carrera, pues nos dio a conocer aquí en Estados Unidos y la presentación de esa noche que fue grabada por CBS fue el  primer Grammy que ganó Irakere. 

—Al dejar Cuba y adaptarte a una nueva realidad ¿qué fue lo más difícil para ti?

—Lo más difícil fue haber tenido que dejar a mis seres queridos en Cuba, principalmente a mis padres que en aquellos momentos ya eran personas mayores. Para mí fue una etapa difícil, pues cuando tú dejas atrás a personas que amas, y no sabes ni cuándo ni cómo vas a poder reunirte con ellas nuevamente es bien duro, además de tener que dejar tu patria y  tus raíces. 

—Tu vida fue retratada en el cine, a través de una producción de HBO intitulada For love or country: The Arturo Sandoval Story (2000). ¿Qué le hubieses quitado? ¿Qué le hubieses agregado?

—Siempre que una película se hace basada en una historia real tiene sus diferencias con lo que ves en la pantalla. En nuestro caso, yo y mi esposa fuimos los que revisamos el script y en verdad está bastante cercana a la realidad. Tal vez yo hubiera demostrado en la película aún más la realidad de la represión de mi pueblo, pero HBO no quería hacerla demasiado política. Pero, independientemente de eso, creo que fue muy bien lograda y las interpretaciones de Andy García y Mía Maestro fueron fantásticas.

—Muchos músicos te siguen y admiran. ¿Cuál sería tu mensaje para ellos? Para tanta gente que con todo el talento del mundo no sabe cómo empezar o cómo caminar hacia el éxito.

—Estudiar, luchar, siempre mirar hacia delante, no importa las trabas que el destino te ponga delante, bríncalas, y sigue, no te detengas ni mires atrás. Perseverancia, es la clave. 

—De todos los artistas con los que has trabajado, ¿con cuál te has sentido más cómodo y por qué?

—Por supuesto, el número uno fue Dizzy, que para mí fue como un padre, pero también te puedo nombrar a Michael Brecker, Zane Musa y otros cientos, y la comodidad ha surgido del respeto y la admiración que he sentido por todos esos músicos. 

—¿Cómo te sentiste al recibir el primer premio por tu talento?

—Sabes, hace tantos años que ni me acuerdo (risas).

—Muchas personas te conocen como trompetista pero no saben que ejecutas otros instrumentos musicales, ¿podrías nombrarnos cuáles son?

—Nunca quisiera que se me recordara solo como trompetista, pues, yo me considero un músico en general, toco el piano, percusión, soy compositor y fui profesor de la Universidad Internacional de la Florida por 20 años, por lo que te digo, para mí lo importante no es la cantidad de instrumentos que puedas o no tocar, para mí lo principal es la calidad de la música que puedas trasmitir al interpretarla.

—Ya han pasado casi 25 años desde tu exilio. ¿Cómo te sientes hoy día? ¿Qué sientes cuando piensas en Cuba, en tu familia, en la situación actual?

—Desde que salí de Cuba nunca más he regresado, me queda alguna familia en Cuba como primos, pero mi familia cercana toda esta aquí. Solo te diré que la situación actual de Cuba es la misma que hace 57 años atrás, un régimen dictatorial, donde no se respetan los derechos fundamentales del individuo, y donde la represión sigue vigente hasta nuestros días. 

—¿Cuál sería tu mensaje final para el público latinoamericano que te sigue y que vive día a día muchas de las penurias que algún día te tocó pasar?

—Que no importa cuánto tengas que pasar en tu vida, que aunque encuentres piedras en el camino, sigue adelante y nunca mires al pasado, siempre mira para el área solada del cielo. ¡Un saludo y un abrazo muy grande a todo mi público latinoamericano, los quiero!