• Caracas (Venezuela)

Villca Fernández

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Nuestra respuesta a la presión sistemática

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En medio de la crisis social y política más grave de nuestra historia ahora se agrega una crisis de salud pública y nos ponemos a las puertas de una crisis humanitaria. La respuesta del Ministerio de Interior Justicia y Paz ha sido perseguir a los médicos y especialistas que han denunciado el peligro que corremos todos los venezolanos; tan grave es la situación que inició el nuevo año escolar sin que se tomaran medidas de control, una de ellas, no se fumigaron las escuelas y los liceos sino que, por el contrario, aumentó la persecución a los estudiantes.

La respuesta del régimen a los reclamos sociales y derechos constitucionales de la sociedad ha sido una represión sistemática, al secuestrar y encarcelar a todo venezolano que hace valer uno de los derechos consagrados en nuestra Constitución (la protesta).

Frente a ello, la resistencia estudiantil se plantea un reto mayor, el de acompañar y solidarizarnos con los perseguidos por pensar diferente y siempre con la verdad, solidarios con los médicos perseguidos en Caracas, Maracay y en el resto del país.

Enfrentamos dificultades, es cierto. En tales circunstancias se requiere mantener la unidad en la diversidad; resulta esencial tener siempre la moral cívica muy alta y un esfuerzo vigoroso para enfrentar todas las adversidades derivadas de esta represión.

Debemos mantener la lucha en todos los espacios, porque uno de los objetivos principales de la propaganda del régimen es conducir nuestra voluntad al desánimo y, tras ello, la desesperanza.

En este justo momento es cuando más firmes debemos estar; cuando estar unidos más que una discusión táctica debe ser un compromiso de vida.

Lo que hay detrás de esa represión sistemática es una guerra psicológica permanente para infundir miedo a nuestro pueblo, un profundo miedo que arropa a la dictadura, por ese deseo de transformación, por ese sueño colectivo que se va apoderando del corazón de los venezolanos, que no es otro que salvar la patria, para salvarnos todos y con ello conquistar la democracia y lograr la reconciliación.

El miedo que puede generar la represión es muy útil para quien detenta el poder.

Pero para sorpresa de la dirección política cubana y la élite del régimen,
todos los días, desde las colas hasta en las calles, a lo largo y ancho del país, en los salones de clase, en los barrios y en cada rincón de Venezuela existen signos de rebeldía, de protesta y se habla abiertamente de la necesidad de cambio. En pocas palabras, no pueden detener la ola libertaria que va creciendo con nuestra voluntad de lucha que es y debe mantenerse inquebrantable.

No faltarán las teorías conspirativas internacionales del régimen, los montajes, la mentira como arma permanente de represión contra quienes estamos decididos a luchar incansablemente por la restitución del hilo constitucional que rompieron el usurpador de Miraflores y sus lacayos.

Hoy, nuevamente, se produce la arremetida sistemática contra la dirigencia estudiantil, sindicalistas, periodistas, medios de comunicación nacionales e internacionales y políticos valientes como Leopoldo López, la diputada María Corina Machado, el alcalde Antonio Ledezma, entre otros, acusándonos de terroristas y de conspirar contra nuestra propia patria. Esto no es más que una cortina de humo para desviar la atención y la mirada de los verdaderos terroristas que hoy gobiernan y tienen sumergido a nuestro pueblo en la miseria, la pobreza, la inseguridad, el desabastecimiento de alimentos, de medicamentos y de artículos en general, necesarios para la vida cotidiana del pueblo.

El pueblo está claro y no hay pote de humo que lo saque de su despertar, un despertar que se da sabiendo que la solución a sus problemas sociales, económicos, de libertad y progreso pasa por conquistar la salida de este régimen castro-comunista y el cambio de modelo. Un modelo reflejado en la Constitución y no un modelo de la patria al servicio de fuerzas extranjeras, como Cuba.

A pesar de toda esta ola represiva, la voz de la libertad no desmaya; allí en las dificultades debemos crecernos y, ante todo, salirle al paso a cada mentira. Unidad en la calle de acción con nuestro pueblo es el camino que debemos asumir quienes aspiramos a un cambio en el menor tiempo posible.
No han podido y no podrán detener la esperanza, mucho menos la fortaleza de nuestros corazones que tienen tatuados la resistencia.

Ante la represión, nuestra determinación de luchar hasta conquistar la libertad de todos los presos políticos, de los estudiantes y el retorno de los exiliados... Libertad y democracia que solo veremos cuando hayamos liberado a Venezuela.

*Secretario general FCU-ULA y consejero universitario.

La lucha del presente es la libertad del futuro - Movimiento Liberación

@villcaFDEZ