• Caracas (Venezuela)

Víctor Suárez

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Chúo Torrealba: Ante un posible golpe de Estado, ¡Elecciones libres inmediatas!

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Jesús "Chúo" Torrealba, director ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, está recorriendo Europa con un mensaje que se contrapone al expuesto por el presidente Maduro en su reciente gira euroasiática: Ojo pelao con Venezuela, la crisis económica y de gobernabilidad es terminal aunque no inminente, podrían ocurrir acontecimientos indeseables que afectarían tanto a la región latinoamericana como a los mercados petroleros mundiales, alertó ayer lunes 2 en rueda de prensa en Madrid.

Acompañado por el ex embajador venezolano en Argentina y Argelia, doctor Edmundo González Urrutia, Torrealba recorrió durante una semana los más importantes escenarios políticos e institucionales de Alemania, Bélgica y España, en los que radiografió los problemas más salientes que acogotan a la sociedad venezolana, entre los que sobresalen el desabastecimiento, la inseguridad rampante, el desbordamiento del militarismo y la destrucción de la economía nacional, y también advirtió, tanto en el Parlamento Europeo como en Madrid, sobre la "experiencia amarga, donde, para castigar a los corruptos de los años noventa, ahora tenemos a súper corruptos y expoliadores" al frente del país, que han sido ayudados por "una legión extranjera de intelectuales de alquiler para dotar de argumentos al gobierno", en referencia a los principales líderes de Podemos, formación política que desafía al bipartidismo español con su canto populista.

La delegación de la MUD se reunió con partidos socialdemócratas, conservadores, ecologistas, pero cuando intentaron encuentros con Podemos en Bruselas (sede del Parlamento Europeo) éstos se negaron, ni siquiera para defender a sus mecenas venezolanos.

González Urrutia señaló que en este primer trimestre del año la MUD ha previsto continuar estrechando y ampliando relaciones internacionales. Delegaciones opositoras al gobierno venezolano viajarán a Estados Unidos y Brasil, pero no detalló la agenda.

—¿Cree usted que la crisis venezolana se acelere hasta el punto de que el gobierno se disuelva por su propia ineptitud? ¿Cuál sería la posición de la MUD ante esta eventualidad?

Torrealba regurgita, se le nota dubitativo, ha explicado a los reporteros de la cadena SER, de NTN24, a Informe21.com, al diario madrileño ABC, que la caída de los precios del petróleo no ha sido causa primaria de la debacle venezolana, que la impunidad es raigal al tipo de gobierno, que los presos políticos deben salir en libertad, que "La Tumba" de Plaza Venezuela es una vergüenza, y responde:

—Nosotros creemos que la crisis venezolana está en una etapa terminal, porque lo que está en juego no es la popularidad del presidente Maduro, que nunca la tuvo, que es inexistente, lo que está en juego es que se están disolviendo las bases económicas del régimen, está amenazada su propia sustentabilidad. Sin embargo no confundamos lo terminal con lo inminente. Recordemos que el gobierno actual tiene recursos económicos, aunque menguantes. La maquinaria de corrupción y de derroche pudiera hacer pensar que un barril de petróleo a cuarenta dólares pudiera ser poca cosa (muchos países quisieran tener un ingreso similar, dice en voz bajísima); en segundo lugar tiene el control absoluto de las instituciones; y en tercer lugar tiene el control absoluto de la violencia legal y también de la ilegal. Esto último pudiera parecer un concepto extraño o raro en otras partes del mundo, pero sucede que en Venezuela el Estado ejerce el monopolio de la violencia legal y a veces tolera y también actúa en conjunción con grupos que ejercen la violencia ilegal, paramilitares, parapoliciales, mal llamados "colectivos". Entonces, aunque hay un conjunto de datos que evidencian el carácter terminal de la crisis, otra cosa es la inminencia.

Cuenta el momento en que se apareció el universo opositor organizado venezolano en lo alto de un cerro:

—Con motivo de la conmemoración de la caída de la penúltima dictadura en Venezuela (general Marcos Pérez Jiménez, 23 de enero de 1958), hicimos un acto al que asistió todo el liderazgo democrático nacional. Allí presentamos nuestra visión compartida de la crisis y un esbozo de proyecto de país, y lo hicimos en el barrio más grande de América Latina, en el barrio José Félix Rivas, en Petare, que es un barrio más grande que cualquiera de las favelas brasileñas. Y como tenemos un visión compartida de la crisis, tenemos protocolos de actuación previstos para movernos en ella. Una crisis, por definición, es un proceso político en el que pueden emerger escenarios no esperados. En efecto, aquí podría producirse una situación en la que la agudización del malestar social genere o dé al traste con la precaria gobernabilidad que existe. Si eso es así, nosotros tenemos un protocolo de actuación previsto, el cual consiste, no en apaciguar el descontento, si no en darle cauce democrático, en función de la salida pacífica y constitucional a la crisis.

—¿Qué podría ocurrir?

—Bueno, ante la muy precaria situación institucional, ante un adversario que nació con un golpe de Estado (4 de febrero de 1992), que tiene un componente profundamente militarista, bueno, podría ocurrir, en esas circunstancias, que se produzca un (pausa de tres segundos) atentado contra la continuidad institucional, un (pausa de un segundo) intento de golpe. Si ocurre así, (ellos, que tienen las armas de la república) tendrán en sus manos el control de la violencia, pero son nuestros adversarios, lo decimos con mucha claridad. Si eso ocurre, también tenemos un protocolo de actuación. Ante una circunstancia como esa, llamaríamos de inmediato a elecciones libres, movilizaríamos al país en función de la exigencia de elecciones libres. No queremos ni esta ni una nueva dictadura. Sin embargo, nuestra estrategia sigue siendo absolutamente clara y con foco. Es decir, la construcción de una solución pacífica, democrática y constitucional. Cualquier otro escenario sería sumamente costoso, sobre todo para los más pobres.