• Caracas (Venezuela)

Víctor Rodríguez Cedeño

Al instante

Víctor Rodríguez Cedeño

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Ante la gravísima crisis creada por un régimen irresponsable e insensato que juega con el caos para resolverla, se habla hoy en todos los círculos de negociaciones, de mediación y de buenos oficios como mecanismos idóneos para superarla.

Ha habido algunos acercamientos, es cierto, pero hasta ahora sin ningún éxito y dadas las circunstancias, ello parece difícil. Los “facilitadores” Rodriguez Zapatero y sus colegas ex jefes de gobierno de República Dominicana y Panamá, los ex presidentes Fernández y Torrijos,  no han generado ninguna confianza. En primer lugar, porque  han sido impuestos por el régimen de Maduro, sin consulta alguna con la oposición; y después porque tales “facilitadores” han mostrado parcialidad y ninguna independencia en sus actuaciones iniciales.

Se habla también de misteriosos “acercamientos”  entre civiles y militares de las dos partes que incluso han llegado a colocar  al frente de un gobierno de transición a militares involucrados en violaciones derechos humanos y en otros crímenes de trascendencia internacional, lo que ha generado serias y bien fundadas preocupaciones en todos los sectores.

Independientemente de la eficiencia de cualquiera de esos mecanismos debemos estar claros en que para que cualquier “acercamiento” pueda facilitar el “diálogo” y conclusiones aceptables y duraderas, se requiere que las partes involucradas se reconozcan y se respeten; y que el objeto y el objetivo del diálogo responda a los intereses de la sociedad civil y que no se limite a un simple ejercicio entre las elites políticas.

El régimen debe reconocer que más de 80% de los venezolanos quiere un cambio de gobierno y de sistema político, económico y social y que también más de 80% de los venezolanos quiere un referendo revocatorio para decidir sobre el destino del país. Además, que la inmensa mayoría quiere la libertad de los presos políticos, el cese a la persecución por razones ideológicas o políticas y el respeto pleno de todos los derechos humanos de todos los ciudadanos.

Lamentablemente, en perjuicio de todos los esfuerzos, el régimen de Nicolás  Maduro ni reconoce ni respeta a la oposición como fuerza mayoritaria, a pesar de los resultados del 6 de diciembre del 2015 y de todas las encuestas, incluso las ordenadas o tarifadas por ellos. El régimen la ataca y la descalifica constantemente a través de una agresiva y orquestada política expresadas en las declaraciones de los jerarcas del régimen y en las grotescas decisiones judiciales de un ilegitimo tribunal supremo de justicia sometido a las instrucciones del Ejecutivo y sin duda a las instrucciones de un gobierno extranjero. A eso se le suma una aberrante política de Estado de instigación al odio y a la violencia mediante los medio de comunicación públicos, en programas arropados en la mayor impunidad que más temprano que  tendrán que responder ante los órganos de justicia nacionales.

El  régimen no reconoce a la oposición, menos aún por supuesto la respeta, lo que imposibilita cualquier acercamiento para el diálogo. No hay buena voluntad, menos aún buena fe de parte del régimen forajido para avanzar en la solución de la crisis que nos puede llevar a un estallido social con consecuencias que no llegamos a imaginar. Lo que busca el régimen militar de Maduro es simplemente dilatar el proceso revocatorio que dará por terminado un período nefasto de  nuestra historia.

La realidad es que  mientras el régimen no reconozca a la oposición como la fuerza mayoritaria en el país y no se respeten sus derechos y los de todos los ciudadanos el diálogo es implemente un ejercicio de retórica que distrae a algunos y preocupa a todos.