• Caracas (Venezuela)

Víctor Rodríguez Cedeño

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Víctor Rodríguez Cedeño

Minoría aplastante

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Mientras se le condena por sus arbitrariedades en las cortes y órganos internacionales y se le sanciona en algunos Parlamentos extranjeros  por las violaciones sistemáticas y generalizadas de los derechos humanos y por la realización de crímenes internacionales, el régimen bolivariano insiste en aplastar a la oposición y arrasar con las instituciones  para destruir el Estado y desde los escombros refundar una nación que sería el más grande disparate del siglo XXI.

Aunque parezca un disparate o una paradoja, el régimen de Maduro intenta imponer su minoría para establecer un sistema político, económico y social contrario a la Constitución, rechazado por la mayoría en varas ocasiones, las expresiones más recientes en San Diego y en San Cristóbal, en elecciones “forzadas” que se aceptaron para reiterar el ascenso de las fuerzas democráticas y el deterioro de un régimen fracasado y depredador.

La mayoría rechaza las arbitrariedades del régimen, a la vez que condena su fracaso y exige un cambio de rumbo que responda a sus aspiraciones lo que el grupo que hoy manda  rechaza constantemente, como si hubiese un consenso nacional alrededor de la construcción de un Estado comunista, tal como lo han impuesto desde La Habana los dictadores regentes.
Ante el desastre nacional que nos lleva a la desaparición como nación, la mayoría protesta legítima y pacíficamente y el régimen, lejos de atender las exigencias y de rectificar, insiste en aplastar por todos los medios el ejercicio de tal derecho, al desconocerlo  y reprimir de la forma brutal en que lo hace, más desde febrero de este año. No hay dudas de que la mayoría quiere un dialogo sincero que permita el cambio de rumbo, pero con la arrogancia característica, los personeros del régimen se burlan del sentir nacional y lo vacían de su contenido, entre imposiciones y desprecios expresados en cadenas insoportables y violadoras de los derechos relacionados con la libre expresión y la información. Las declaraciones de Maduro, Cabello, Rodríguez y de todos los dirigentes oficialistas, amenazantes y torpes, lejos de atender los reclamos buscan imponerse y aplastar el sentir mayoritario.

La invasión consentida cubana es quizás la mayor aberración del régimen, expresión de la más vulgar traición a la patria a la que el país entero se opone. Se ha entregado a un gobierno extranjero la soberanía, nuestras instituciones y enormes recursos que bien hubieran podido ser destinados a enfrentar las gravísimas carencias que afectan al venezolano, mas a los que hoy están sin empleo o sin empleo digno, humillados y sometidos a las colas y otras formas de dependencia despreciables, en resumen, a las prebendas que el régimen utiliza para calmar la explosión social.

La minoría que dispone hoy del poder y de sus recursos, de los órganos de justicia, de todas las instituciones, sin medir las consecuencias aplasta hoy a la mayoría que quiere paz, progreso, seguridad y futuro, lo que debe interpretarse como la expresión más clara de la naturaleza de un régimen que viola el orden jurídico y que ha definitivamente abandonado el espacio democrático.

Contrario a las prácticas más sanas del manejo del poder y de las formas de gobernar en el mundo, una minoría se impone y aplasta a la mayoría del país. Esa actitud torpe y avasalladora impide que los diálogos y las concertaciones, los arreglos y las soluciones, por lo demás necesarias,  tengan cabida en la dinámica de las relaciones de poder en el país.

La actitud del régimen de Maduro contradice  lo que una vez dijera JV Rangel como Canciller al recibir a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a quien me correspondió invitar entonces como Embajador ante ese órgano, que el problema de la oposición era que no se acostumbraba a ser minoría. Hoy,  lo que hoy no quieren entender y aceptar Maduro y su gente es que son minoría por voluntad popular y que por ello no pueden ni podrán aplastar a la mayoría que quiere un cambio de rumbo y un futuro distinto para Venezuela y los venezolanos.