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Canaima en verano (II)

Los viajes de Valentina. Para turistas sencillos hay precios solidarios

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Deben saber que 90% de las visitas que recibe Canaima son de venezolanos. En esta ocasión conseguí varios grupos, todos dichosos y orgullosos de conocer su terruño más anciano y famoso. Lo bueno del verano es que se pasa perfecto por detrás del salto Hacha

Cómo llegar
Hay que volar hasta Puerto Ordaz o Ciudad Bolívar, y de ahí a Canaima en un recorrido de 35 minutos, aproximadamente. Suelo hacerlo con Trasmandú en aviones de 19 pasajeros. Tienen oficinas en el aeropuerto de Puerto Ordaz. Muchas líneas ofrecen vuelos hasta allá, lo importante es que coincidan con el horario de Trasmandú. Sugiero Aerpostal, Conviasa o Venezolana de Aviación.

La emoción de entrar a las entrañas del Hacha. En días de verano –como ahora– es sencillo pasarle por detrás al salto Hacha. Es como si diera permiso para que lo visitaran. Abre gentilmente su puerta y casi ofrece un tecito caliente para comentar las impresiones. Es una visita emocionante. En la curiara llegas hasta la base, te subes por una escalerita de tierra con sus barandas de hierro, te quedas en traje de baño, guardas bien cualquier cosa que no quieras que se moje y caminas asombrado, impactado, derechito o agachado, según la altura de las piedras. Estarás por un senderito entre la pared de rocas ancianitas y el agua feliz, helada y libre que cae desde el río Carrao hasta formar parte de la mítica laguna de Canaima. Si van con Maquelis –la guía ejemplar de Waku– les contará cómo fue que Kanaima salvó a sus hermanos, los llevó a la parte de atrás de los tepuyes y luego clavó su hacha en ese salto. La piedra en forma de hacha es notoria. Es preciosa la vista de la laguna con la cortina de agua en primer plano. Las figuras que hace la cascada al caer. El frío que da aunque apenas caiga el rocío. La duda entre salir o quedarse por horas. Es fascinante. Y en esta época es seguro hasta para los niños. Todos los campamentos ofrecen el paseo. En invierno puede resultar imposible o con alto nivel de dificultad.

En la isla Anatoliy. Recuerdo la primera vez que estuve en el campamento de Tomás Bernal. Conversé con sus hijos y me contaron la sorpresa cuando recibieron una carta de parte de su padre –de quien no supieron nada por años– para avisarles que a su muerte les dejaba en herencia un campamento en Canaima. En su casita sencilla de un pueblo peruano jamás habían oído hablar de estas tierras milenarias, origen del planeta, y ni siquiera del salto de agua más alto del mundo. Agarraron sus macundales, se vinieron y aquí viven los 4 hermanos –Irma, Elba, Eusebio y Joel– desde 1998. Unos se ocupan de Bernal Tours en Ciudad Bolívar con sus oficinas en el aeropuerto, y otros de los campamentos: uno en la isla Anatoliy, pegado de la laguna y cerquita del salto Hacha, y otro en isla Ratón, frente al salto Ángel. En el primero conseguí a Irma, tranquila, bajita, sencilla y apacible, pendiente de su hijo de 5 años a quien decidió tener cuando el mayor se fue a estudiar a Ciudad Bolívar. Nos enseña las 4 habitaciones múltiples con baño, una ventanita y sin ventiladores “porque de noche hace fresco”. En la churuata gigante se pueden guindar hasta 50 chinchorros, es totalmente abierta, hay camas por solicitud de los huéspedes que les cuesta dormir en hamaca y el comedor está en el otro extremo. Sencillo, básico, pulcro y bien atendido. La comida es rica, bastante pescado de río, carne salteada, el tradicional pollo en vara al salir del salto Ángel y panquecas o arepas de desayuno. De noche encienden la planta eléctrica o cuando los huéspedes lo piden para cargar sus baterías. La tarifa es especialmente solidaria: entre 1.600 bolívares y 1.800 bolívares por persona, 3 días, 2 noches, con una noche en la isla Anatoliy y otra en isla Ratón, frente al salto, las 3 comidas y el paseo a la laguna. De llegar allá se ocupan los huéspedes. Si lo hacen por Ciudad Bolívar ellos arreglan los traslados en avioneta. La gente que conseguí estaba encantada. Una vez nos quedamos con Bitácora y en otra ocasión yo solita. Me parece riquísimo estar tan cerca de la naturaleza y rodeada de agua del Carrao por todas partes.

Se llama Morichal. Hace unos meses estuve en Canaima y visité el bar Morichal, pegado de la laguna, entre Waku y Venetur. Es una maravilla. Con sus mesitas en la arena, apenas un techo para el bar y la pista de baile y lo demás abierto a ese paisaje. No tienen sentido las paredes en Canaima. La gente se queja porque la música es un desastre. Puro reguetón. Pero es lo que la gente pide. Abren a partir de las 6:00 pm todos los días y cierran entre 12:30 y 1:00 am. Sólo venden bebidas: caipiriñas, ron, cervezas o cocteles. Nada sofisticado. Hay karaoke. Su dueña es Inés Jiménez, quien junto con su esposo Gregorio Rivas son también los dueños y anfitriones del Campamento Morichal, justo detrás del bar. Adoré ese lugar. Son apenas 12 habitaciones –7 dobles, 3 triples y 2 matrimoniales– con baño, aire acondicionado y agua caliente, techos tejidos en manare con hoja de san Pablo, pulcros y decorados con sencillez y buen gusto. El comedor y área social es lindísimo, abierto a la vegetación, con mesones de madera, bancos, cada uno con mantel blanco y en el centro aceite de oliva, mostaza y pimienta. Todo es impecable. Notorio que se dedican y lo cuidan. A un lado pasa un caño. En estos días estaba seco, pero me cuentan que en invierno suena y hasta uno se puede bañar. Ofrecen comidas, hasta platos típicos como el tumá o algo de cacería permitida. Se pagan 2.700 bolívares por persona 3 días, 2 noches con paseo al salto Ángel, pasando una noche arriba y otra en el campamento, las 3 comidas y el paseo a la laguna. No incluye pasaje. Es perfecto, sencillo, acogedor y pulcro. La encargada se llama Achimkö, que significa hormiga en pemón. Es muy gentil.

Tiuna Tours. Es la operadora de Ángel García, mejor conocido como Chito. La verdad es que hizo una estructura pesada, más bien fea, de varios pisos, que afortunadamente no le dejaron terminar. Es notorio que quedó inconclusa y también que prefieren hospedar a sus visitantes en Venetur. Me lo dijeron. A veces los grupos optan por quedarse aquí. Está después de Waku. Lo que ofrecen es el paseo al salto Ángel con hospedaje en el campamento que tienen en isla Ratón. Hay 6 habitaciones con ventiladores y baños y se pueden colgar hasta 60 hamacas o colocar carpas. Cobran entre 1.500 bolívares y 1.800 bolívares por persona por 3 días 2 noches con paseo al salto, comidas, recorrido por la laguna y hospedaje en Venetur.
Para llegar aquí pasan por Makunaima, la tienda mejor surtida de la zona. Hay criterio y esmero en la selección de la artesanía de todas las etnias indígenas de Bolívar, Delta y Amazonas. Destacan las cestas yekuanas y waraos, los chinchorros de moriche, las cestas de los pemones y una gran variedad de piezas de Lara. Abren a diario desde las 8:00 am hasta las 12:00 pm y de 2:00 pm a 6:00 pm, con punto de venta para tarjetas de débito y crédito. La gente es amable y conocedora. Hay ropa para quienes olvidaron algo: shorts, trajes de baño, camisas, franelas, zapatos de agua y ponchos.

Datos vitales
Campamento Tomás Bernal
Laguna de Canaima, isla Anatoliy.  
Tlfs. (0285) 632 6890 / (0414) 854 8234, (0414) 893 4905
bernaltours@terra.com.ve, sapitotours@terra.com.ve
www.sapitotours.com, www.bernaltours.com

Campamento Morichal
Detrás del bar Morichal
Tlf. (0416) 985 4630

Tiuna Tours
Después de Waku Lodge
Tlf. (0414) 864 0033
tiunatours@hotmail.com

Tienda Makunaima
Detrás de Waku Lodge
Horario: todos los días de 8:00 am a 12:00 pm y de 2:00 pm a 6:00 pm