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Un viaje de salud y ecoturismo a un volcán

El lodo que mana del volcán está compuesto por 51 sales o minerales como azufre, yodo, potasio, calcio, hierro y magnesio / Foto EFE

El lodo que mana del volcán está compuesto por 51 sales o minerales como azufre, yodo, potasio, calcio, hierro y magnesio / Foto EFE

El cono del Totumo, en el norte de Colombia, recibe a diario turistas de distintas partes del mundo en busca de un baño de lodo medicinal

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Santa Catalina.- A 45 minutos de la ciudad colombiana de Cartagena se yergue el volcán del Totumo, un punto que recibe a diario turistas de distintas partes del mundo en busca de un baño de lodo medicinal pese al abandono estatal de la zona que denuncian los habitantes.

Elevado 15 metros sobre el nivel del mar, este volcán se formó por gases que emanan de la tierra y está lleno de lodo con una abundante composición de sales minerales, lo que ofrece propiedades naturales para la piel, según quienes se sumergen en él.

Ubicado en una zona rural del municipio de Santa Catalina, en el departamento de Bolívar, que baña el mar Caribe, el cono del Totumo supone toda una experiencia en sí mismo desde que se parte hacia la zona.

Para llegar a él es necesario recorrer una vía que bordea el mar y conecta las ciudades de Cartagena de Indias, distante 50 kilómetros del Totumo, y Barranquilla.

Una vez allí, disfrutar del baño de lodo cuesta 10.000 pesos (3,7 dólares) y el visitante puede sumergirse cuantas veces quiera en el barro para posteriormente ir a la Ciénaga del Totumo, donde las mujeres de la comunidad le ayudan a lavarse.

El lodo que mana del volcán “está compuesto por 51 sales o minerales como azufre, yodo, potasio, calcio, hierro y magnesio. Por ello mucha gente lo ha utilizado para algunas enfermedades y manifiesta que le ha sido de muy buen asiento”, explica el líder comunitario Eliécer Jaraba.

Los principales beneficiados son “las personas que sufren de mala circulación, artritis y ácido úrico”, si bien también ayuda cuando se sufre inflamación y dolores de cabeza, agrega Jaraba.

Sin embargo, las críticas de los habitantes son claras. Según el líder comunitario, en la zona jamás han tenido agua potable, energía eléctrica o gas natural.

“Aquí cocinamos con leña, el agua de la Ciénaga del Totumo que es salobre nos sirve para bañarnos y el agua potable que traen de Cartagena tenemos que comprarla para poder hacer los alimentos”, explica.

Además de no gozar de ningún servicio público, la comunidad de los pequeños y muy pobres poblados de Loma Arena y Pueblo Nuevo, donde está ubicado el volcán, se siente abandonada ya que ni siquiera cuentan con “un puesto de salud adecuado”, relata Jaraba.

En términos de educación, pese a que en Pueblo Nuevo tienen una escuela de primaria y en Loma Arena cuentan con una institución educativa que ofrece hasta secundaria, Jaraba advierte de que “siempre se presentan muchos inconvenientes”, especialmente por las precarias vías de comunicación al interior de los pueblos.

El descontento es de tal magnitud que sus pobladores han manifestado en varias oportunidades su deseo de separarse políticamente del departamento de Bolívar al que pertenecen, para anexarse al vecino departamento del Atlántico cuyo límite geográfico está a unos metros de distancia.

“Parece que los gobernantes del Atlántico se preocupan más por sus comunidades”, resume Jaraba.

La comunidad de estos dos poblados tradicionalmente ha tenido una vocación pesquera, actividad a la que se dedica el 60 % de sus habitantes en la Ciénaga del Totumo.

Actualmente, 150 familias viven de la administración y el cuidado del parador turístico del Volcán del Totumo.

“Eso nos da para comer, sustentarnos y ayudar a nuestras familias a educarse vestirse y todo lo que sea indispensable para sobrevivir”, concluye el líder comunitario.