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Una travesía en las montañas de Táchira

Pueblo san José en el estado Táchira

Pueblo san José en el estado Táchira

La ruta comienza en el páramo El Zumbador y lleva por los bucólicos pueblos de Queniquea, Cordero y San José de Bolívar

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Hay que dejar atrás el bullicio de San Cristóbal, la capital del estado Táchira, y plantearse una bucólica aventura hacia la zona montañosa que comprende los municipios Sucre y Francisco de Miranda.

Allí se ve la montaña, cubierta de neblina; se siente el frío paramero que encoge voluntades; y se admiran los fértiles valles con sus suelos agradecidos por el trato de manos callosas de hombres y mujeres dedicados al trabajo enaltecedor.

La ruta lleva al visitante a devorar esos kilómetros que conducen al páramo El Zumbador, no sin antes atravesar de sur a norte el pueblo de Cordero y recrear la vista con los cultivos de rosas, claveles, pompones y crisantemos que lucen a cada lado de la vía. Las manifestaciones culturales, la afición por la música y la religiosidad son también flores que adornan la idiosincrasia de estos hermosos parajes venezolanos.

Al seguir la antigua vía Trasandina construida hace casi un siglo por el “benemérito” Juan Vicente Gómez, el viajero llega al páramo El Zumbador, una parada obligatoria, con una agradable temperatura que va entre los 8 y 15 grados centígrados.

Allí lo espera el descanso breve y el deleite con un “calentao”, el disfrute de un dulce de higo, lechosa o toronja y la adquisición de un recuerdo típico de la zona.

Si más bien prefiere espantar el frío, puede pedir un humeante chocolate o un suculento desayuno compuesto por la famosa pisca andina, la criollísima cuajada y la arepa de harina de trigo. 

El Zumbador, plasmado en el lienzo y en la pluma de Manuel Osorio Velazco, es sitio de bifurcación de vías hacia los poblados de Queniquea, San José de Bolívar y La Grita.

El arado de la tierra

Una vez que se reemprende el viaje, si le tocó pernoctar, entonces a media mañana se puede topar con un grupo de lugareños dispuesto a comenzar la faena del día: el cultivo de la tierra. La “yunta de bueyes” atrapa la atención del foráneo, son dos toros jóvenes y fuertes entrenados para ayudar al labriego en las labores del campo. Sus cabezas van casi unidas por un trozo de madera sujeto en la parte inferior a una cuña metálica encajada en la tierra, que al ser tirada por los animales abre surcos uniformes, siempre con la ayuda del labriego, quien presiona con fuerza un timón que remueve el terreno.

Es el comienzo de la preparación para el cultivo. Vendrá luego el abono y riego, y así la tierra lista para la siembra. Con cuidados posteriores vendrán las cosechas de zanahoria, repollo, remolacha, papa, cebolla, productos que surten el mercado nacional.

El arado con bueyes es el método más antiguo de preparación de la tierra que se utiliza en los Andes venezolanos.

De Queniquea a San José

Enclavado en la montaña como mirando a los cerros, vecinos permanentes de un cielo azul se encuentra Queniquea, bello paraje habitado por gente laboriosa y emprendedora.

Es un lugar lleno de encantos y de cultivos. Para los viajeros que deseen pernoctar está el Hotel Turístico Queniquea, administrado por la alcaldía, dotado de comodidades para que el turista lo pase bien. Este empinado pueblito es la capital del municipio Sucre, y en su historia se destaca el hecho de que es la cuna del general en jefe Eleazar López Contreras, presidente de Venezuela de 1936 a 1940.

Al salir de Queniquea, a menos de 10 kilómetros, está San José de Bolívar, capital del municipio Francisco de Miranda, pueblo rodeado de riachuelos y cascadas, cuya agua potable alimenta el Acueducto Regional del Táchira.