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Cuando una tortuga vale más viva que muerta

Chris Pesenti, de Red Sustainable Travel / Foto EFEverde

Chris Pesenti, de Red Sustainable Travel / Foto EFEverde

La Red Sustainable Travel opera en Baja California, México, y fomenta un turismo en el que es vital la participación de los pescadores para tener éxito en la conservación de especies

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A medio camino entre ONG y empresa turística el gran mérito de Red Sustainable Travel y su impulsor, Chris Pesenti, es lograr la conversión de pangueros (pescadores ilegales) de Baja California, México, en defensores de la biodivesidad en una “conversión -asegura- casi religiosa” cuando ven que una tortuga vale más viva que muerta.

Este californiano, “nacido en Japón con sangre italiana, pasaporte gringo y corazon chollero” como el mismo se define es, a sus 43 años, el “alma mater” de Red Sustainable Travel una entidad volcada en proyectos de conservación y desarrollo sostenible, a partir de “experiencias”.

Lleva más de 15 años trabajando sobre el terreno en un proyecto modesto que ha quedado finalista en los Tourist for tomorrow del World Travel and Tourism Council.

Todo comenzó con la creación, en San Diego, de Propenínsula, una ONG con el objetivo de fortalecer la colaboración de base en la península de Baja California, trabajando con Boomerang for Earth Conservation y comunidades rurales e impulsando nuevos líderes locales en conservación, relata.

“No soy biólogo y estaba más enfocado en trabajar con la gente y pensando cómo podía transmitir mejor estos mensajes, así que rapté al consejo directivo de Propenínsula y les llevé a un monitoreo de tortugas con pescadores y guateros”.

De aquella experiencia vital, surgió un intercambio en dos sentidos, entre pescadores y los directivos de la ONG, en una experiencia única y genuina.

Así en 2009 surgió Red Turismo Sustentable, un híbrido entre tour operador y ONG que convierte proyectos de conservación en un producto turístico, como el monitoreo de tortugas en Bahía Magdalena, que ya ha movilizado más de 50.000 dólares para actividades ambientales en los últimos años

El éxito esta en que los pescadores se dan cuenta de que la conservación es más interesante que la pesca ilegal y que una tortuga vale más viva que muerta. De hecho en este tiempo ha generado más de 170.000 dólares en salarios para actividades no extractivas para los miembros de estas comunidades.

“Cuando reclutamos a los pescadores para Red es una mera transacción económicas, les contratamos como pangueros (conductores de lanchas) y no estamos predicando conservación, pero la conversión sucede automáticamente, es una cosa casi religiosa”, enfatiza Pesenti.

La clave son las personas, porque cuando ellos ven que con la conservación van a mejorar cambian radicalmente. En comunidades donde no hay mucha noticias buenas, tener un trabajo positivo es muy poderoso, explica.

“No queremos que las comunidades dejen de pescar, pero cada día que las redes no están en el agua es un día de conservación”, señala cuando relata el caso de un joven panguero “rebelde y vehemente” con el que trabajan y que “cuando no está con nosotros anda pescando tiburón”.

A su favor tienen operar en un lugar lindo, único, entre Bahía Almejas y Bahía Magdalena, en una franja de dunas rodeada por las dos bahías y con un mangle impresionante, un espacio virgen donde se convive con los pescadores y se aprenden a medir tortugas, buscar las características que las distinguen y contribuir a su conservación.

Además las investigaciones son enviadas al Grupo Tortuguero en La Paz, donde los datos sirven para adoptar medidas de conservación.

Tortugas, tiburón ballena... y próximamente un nuevo proyecto con ballena gris ya que Bahía Magdalena es lugar de apareamiento de estos grandes cetáceos que llegan desde el norte de Alaska.

“Estamos orgullos de reconocer nuestros fracasos y aprender de ellos" señala cuando se le pregunta por lo más duro, que no es otra cosa que el factor humano y por eso tratamos de generar un ambiente, donde los cambios suceden por su cuenta”.

El objetivo no es ganar dinero, se pagan los sueldos y luego los beneficios son para proyectos.

“Si la empresa crece, los proyectos y su impacto positivo aumentara y creamos empleos dignos y no extractivos, generaremos beneficio para la conservación en términos económicos o involucrando personas y favoreceremos un modelo de turismo en México con criterios de sustentabilidad y con un enfoque de preservación de la biodiversidad, el patrimonio y la cultura”, dice.