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Los silleteros: una tradición llena de flores

Luis Eduardo Londoño nació el mismo día en el que se realizó la primera edición del Desfile de Silleteros, evento central de la Feria de Flores de Medellín  / Foto Luis Eduardo Noriega - EFE

Luis Eduardo Londoño nació el mismo día en el que se realizó la primera edición del Desfile de Silleteros, evento central de la Feria de Flores de Medellín / Foto Luis Eduardo Noriega - EFE

La tradición surgió cuando campesinos de Antioquia empezaron a cargar sillas en la espalda para transportar víveres, enseres y hasta personas, práctica que con los años dio paso a figuras decorativas elaboradas como enormes tapices de flor

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En las fincas de Santa Elena, en las cercanías de Medellín, centenares de artistas viven entre flores multicolores y pasan sus días dedicados a mantener viva la tradición de los silleteros, un símbolo de la región de Antioquia y patrimonio de Colombia.

Uno de ellos es Luis Eduardo Londoño, lugareño predestinado a dedicar su vida a esta práctica. Nació el mismo día en el que se realizó la primera edición del Desfile de Silleteros, evento central de la Feria de Flores de Medellín que comenzó hoy y se prolongará hasta el 9 de agosto.

“Arranqué mi vida como silletero cuando nací, un 7 de agosto de 1957. Así que mis raíces están desde muy abajo”, relata Londoño.

De sus padres aprendió este oficio que ha inculcado a sus dos hijas y que surgió cuando campesinos de Antioquia empezaron a cargar sillas en la espalda para transportar víveres, enseres y hasta personas, práctica que con los años dio paso a figuras decorativas elaboradas como enormes tapices de flores.

En la adolescencia ayudaba a sus familiares a elaborar los arreglos florales y cargaba silletas cuando “era permitido” que les contrataran para esta exigente tarea, que pone a prueba cada año la resistencia de los campesinos en un recorrido de 2,4 kilómetros con decenas de kilos a la espalda.

Londoño, de 57 años, cambió la habitual calma que se respira en su finca, El Jardín, por la agitación que trae el festejo más importante de esta región de Colombia.

Para este año ya empezó a elaborar algunas silletas comerciales y encargó los materiales que necesita para construir el arreglo floral con el que concursará el 9 de agosto en el desfile en la categoría monumental al que se espera asista un público de unas 850.000 personas.

“Cuando faltan diez días para que empiece la feria me pongo nervioso”, expresa.

Mientras organiza un ramo de vira-vira, una “flor inmortal” que adhieren a las silletas con pegamento, señala que tiene en mente ganar la categoría en la que compite.

“Voy a jugar con el tema de Colombia. No es sobre fútbol, sino de los problemas que hay en el país”, indica sobre el arreglo floral que puede pesar 120 kilos y medir más de dos metros por cada lado.

Para la realización de la silleta monumental clava flores vivas el día anterior al desfile para evitar que se marchiten. “Esa noche anterior no dormimos”, cuenta.

En El Jardín, donde un camino floral guía hacia la casa, Londoño tiene un proyecto aún más ambicioso que ganar un concurso. Está construyendo su propio invernadero, un sueño que le permitirá cultivar más flores y mantenerlas a salvo del “mal tiempo”.

Y es que el gran reto en esta época del año es conseguir las flores que elige para la obra maestra que exhibirá ante miles de turistas. “El gladiolo rojo a veces se consigue fácil o lo venden muy caro”, señala.

Los más de 30 desfiles en los que ha participado y ha sido finalista avalan su experiencia en esta práctica. “No es un trabajo complejo. Los silleteros, como los artesanos, sabemos moldear nuestras flores”, añade.

No hay manera de estudiar profesionalmente esta labor. Todos son campesinos empíricos que conocen bien las flores, su materia prima.

Según explica Londoño, algunos son expertos en cortar y otros tienen nociones sobre diseño: “Para hacer silletas hay que saber dibujar”.

En los días de la feria reciben visitas de turistas que por 15 dólares consiguen recorridos por fincas silleteras como El Jardín para tener una experiencia más personal.

Algunos con ideas de decoración hacen incluso sugerencias para mejorar los arreglos hechos por las manos campesinas.

A los habitantes de Santa Elena, que se dedican al cultivo y comercialización de flores, les reconforta saber que llevan un jardín en sus espaldas y con sus silletas cuentan la historia de su pueblo.

Para Londoño, la 58ª edición 58 del desfile tiene un significado especial al ser declarada Patrimonio Inmaterial de la Nación la cultura silletera. “Espero que mis hijas y mis nietos continúen esta tradición, que ojalá sea reconocida mundialmente por la Unesco”, comenta.