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El santuario secreto de Central Park

El Hallett Nature Sanctuary está situado en el sureste del célebre parque neoyorquino / Foto AFP

El Hallett Nature Sanctuary está situado en el sureste del célebre parque neoyorquino / Foto AFP

Después de 80 años, el pulmón verde de Nueva York reabrió un santuario de aves, en el que también se pueden ver mapaches, ardillas y hasta una marmota

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Desde hacía 80 años una vieja puerta de rejas prohibía el acceso. En Central Park de Nueva York, a unos cientos de metros del ruido de la Quinta Avenida, un santuario de aves acaba de reabrir al público. Este lugar de 1,6 hectáreas, llamado Hallett Nature Sanctuary y situado en el sureste del célebre parque neoyorquino, había sido cerrado y abandonado en la década de 1930.

“La idea de Robert Moses, en aquel momento responsable de los parques neoyorquinos, era hacer un santuario para los pájaros”, explica Doug Blonsky, presidente del Central Park Conservancy, la ONG que garantiza el mantenimiento del parque y financia, gracias a donaciones, el 75% de su presupuesto anual.

“Pero desgraciadamente, si usted deja un espacio cerrado durante mucho tiempo, sobre todo en un medio ambiente urbano, las especies invasoras se imponen en detrimento de los plantas autóctonas”, dice.

Cuando en 2001 el Central Park Conservancy decidió rehabilitar el santuario, la glicina había invadido todo. Fueron necesarios varios años para controlarla. “Mucha gente piensa que la glicina es una planta magnífica con sus flores violetas. Pero si no se la controla invade todo”, precisa. Muchos estudiantes y voluntarios colaboran en el mantenimiento del “santuario”, que preserva de manera expresa un aspecto salvaje.

“Este aspecto salvaje es muy difícil de lograr, con respecto a un césped prolijo o un jardín de flores. Uno quiere que parezca salvaje, pero no lo es, es muy trabajado, todas o casi todas las plantas que se ven fueron plantadas. Y combatimos de manera permanente las especies invasoras”, cuenta Blonsky.

Algunos árboles muertos, que en el resto del parque fueron talados o transformados en viruta de madera, son preservados para la fauna. “Mire lo que han hecho los pájaros carpinteros”, dice, mostrando uno de ellos.

Aves, mapaches y hasta una marmota. Unas 270 especies diferentes de aves han sido censadas recientemente en Central Park, y en el Hallett Nature Sanctuary trinan felices. También se ven ardillas, a veces un mapache, patos en un estanque muy cercano, pájaros que se lavan en charcos de agua en las rocas. Hasta una marmota, “algo muy poco habitual aquí”, según Doug Blonsky.

Tras años de trabajo se diseñaron senderos rústicos, cubiertos de viruta de madera. La vieja puerta de rejas fue reemplazada por un bello portal rústico de madera y en lo alto del promontorio se colocaron bancos de madera, también rústicos, que permiten apreciar la vista u oír a los pájaros, con los rascacielos de la ciudad de paisaje al sur.

“Es un sotobosque verdaderamente único, es tranquilo, mucho más salvaje que los otros dos sotobosques de Central Park. Me gusta pensar que cuando se viene aquí uno ve a qué se parecía Nueva York en el siglo XVII o XVIII, antes de que la ciudad se desarrollase”, dice Blonsky.

Por el momento, el santuario está abierto solo tres tardes por semana de 2:00 pm a 5:00 pm. En julio y agosto también estará abierto dos horas los domingos. Pero sólo se autoriza a atravesar el portal a 20 visitantes por sesión, de modo de garantizar la tranquilidad absoluta del lugar.

Central Park, pulmón verde de Nueva York, es visitado anualmente por 43 millones de personas. El presupuesto anual de mantenimiento es de 65 millones de dólares, de los cuales la alcaldía financia 25% y 75% restante es recaudado por Central Park Conservancy entre los enamorados del parque, muchos de ellos vecinos.