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Los rastros de la relación con Estados Unidos son puntos turísticos en La Habana

El capitolio de La Habana está diseñado a semejanza del de Estados Unidos en Washington D.C. / Foto Pixabay

El capitolio de La Habana está diseñado a semejanza del de Estados Unidos en Washington D.C. / Foto Pixabay

A pesar de décadas de hostilidad, algunos de estos sitios parecen celebrar a los estadounidenses, mientras que otros reflejan puntos de vista anti Washington

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La Habana.- La reapertura de embajadas y la reanudación de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba abren un nuevo capítulo en la complicada relación entre ambos países. Pero cualquier visitante que se pasee por la capital cubana puede ver que las relaciones bilaterales son profundas y de vieja data con solo mirar atracciones turísticas que incluyen muestras de la cultura y la historia de Estados Unidos. A pesar de décadas de hostilidad, algunos de estos sitios incluso parecen celebrar a los estadounidenses, mientras que otros reflejan puntos de vista antiestadounidenses.

A continuación, algunos de esos sitios que los visitantes pueden ver en La Habana:

Hemingway. El escritor estadounidense Ernest Hemingway vivió en Cuba intermitentemente durante años, y aquí trabajó en algunas de sus obras más famosas, como Por quién doblan las campanas y El viejo y el mar. Uno de los mayores atractivos turísticos de La Habana es su antigua vivienda, la Finca La Vigía, que es visitada tanto por peregrinos literarios de todo el mundo como por cubanos. No se puede entrar en la casa, pero las grandes ventanas abiertas permiten echar un buen vistazo al interior. Botellas de licor y revistas colocadas astutamente entre los sofás y las mesas crean la sensación de que Hemingway volverá en cualquier momento. También en el lugar se encuentra el bote de Hemingway, “El Pilar”.

Las fotos de Hemingway posando con trofeos de pesca y con el líder de la revolución cubana Fidel Castro decoran muchos bares y hoteles, incluido el hotel Ambos Mundos de La Habana Vieja, donde pueden visitar una habitación en la que vivió Hemingway. Y dos bares de La Habana atraen a un constante flujo de turistas en parte gracias a la célebre declaración dipsómana de Hemingway: “Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquirí en El Floridita”. La frase, supuestamente escrita a mano por el propio Hemingway, está enmarcada sobre la barra de La Bodeguita del Medio. El Floridita tiene una estatua de Hemingway. Otros sitios incluyen un club náutico llamado Marina Hemingway, y un monumento a Hemingway en el poblado pesquero vecino de Cojimar.

Presidentes de Estados Unidos. Varios sitios en La Habana hacen referencia a presidentes de Estados Unidos, pero no todos son halagadores. Dentro del Museo de la Revolución se exhiben caricaturas de Ronald Reagan, George Bush y George W. Bush en el “Rincón de los Cretinos”. Afuera del museo hay restos de un avión espía estadounidense que fue derribado en Cuba en 1962 durante la Crisis de los Misiles Cubanos, un momento decisivo para la presidencia de John F. Kennedy.

Abraham Lincoln es honrado con dos estatuas: una escultura pequeña afuera de una escuela de idiomas extranjeros, en la avenida de los Presidentes, entre la calle 17 y la calle 19, en el barrio de El Vedado, y un busto en el Parque de la Fraternidad, sobre Paseo del Prado. Incluso el Capitolio de La Habana parecerá familiar para los estadounidenses. Está diseñado a semejanza del Capitolio de Estados Unidos en Washington D.C.

Los Rosenberg. Julius y Ethel Rosenberg fueron ejecutados por el gobierno de Estados Unidos tras ser acusados de pasar secretos atómicos a la Unión Soviética. Sus muertes fueron criticadas en diversas partes del mundo y dejaron huérfanos a dos hijos pequeños. El testimonio de un jurado investigador de 1950 que fue difundido recientemente indica que Ethel podría haber sido inocente. En La Habana, un monumento de ladrillo en la esquina de Zapata y Paseo está decorado con sus imágenes, siluetas de palomas y las palabras: “Por la paz, el pan y las rosas enfrentemos al verdugo. Ethel y Julius Rosenberg. Asesinados el 19-6-1953”.

Mafiosos, estrellas de cine y beisbolistas. Muchos hoteles exhiben fotografías y relatos del auge prerrevolucionario de La Habana, que retratan a la capital cubana como un sitio de diversión glamoroso para mafiosos, estrellas de cine y jugadores de béisbol, desde una placa sobre Babe Ruth en el vestíbulo del hotel Plaza hasta una exposición fotográfica en el hotel Nacional que incluye imágenes de Nat King Cole, Frank Sinatra y Fred Astaire. La historia oficial del Hotel Nacional dice que en 1946 fue el lugar de reunión de jefes de la mafia. La reunión inspiró pasajes de la película El Padrino: Parte II. Algunas fotos en blanco y negro también decoran el bar Sloppy Joe's, en La Habana Vieja, que alguna vez frecuentaron Hemingway y otras celebridades. Sloppy Joe's también es mencionado en la cultura británica, en el libro y filme Nuestro hombre en La Habana, de Graham Greene, que relata la historia de un espía torpe.

John Lennon, neoyorquino honorario. John Lennon era británico, pero los neoyorquinos lo consideraban uno de ellos: vivió y murió en Manhattan. Uno de los parques más bellos de La Habana lleva su nombre, y en él hay una banca en la que los visitantes pueden posar junto a una escultura del cantante. Cuando los turistas se acercan, un asistente coloca gafas sobre el rostro de la estatua. Hay una inscripción en español con extractos de la canción “Imagine” de Lennon: “Dirías que soy un soñador, pero no soy el único”.

USS Maine. El buque de guerra USS Maine fue destruido por una explosión en el puerto de La Habana en 1898 que dejó 266 muertos. “Recuerden el Maine'', se convirtió en eslogan para quienes azuzaban la guerra entre Estados Unidos y España. La victoria estadounidense liberó a Cuba, que había sido una colonia española, pero también llevó a la intervención de Estados Unidos en asuntos internos de Cuba.

Un monumento a las víctimas del Maine, con dos torres blancas, se sitúa sobre el Malecón de La Habana. Un águila de bronce que coronaba el monumento fue derribada en 1961 durante una protesta contra Estados Unidos, y la cabeza del ave se conserva en la misión diplomática que acaba de convertirse en embajada de Estados Unidos. El resto del águila está a resguardo de la Oficina del Historiador de La Habana. Algunos dicen que las relaciones entre Estados Unidos y Cuba estarán normalizadas por completo cuando el águila sea restaurada y colocada de nuevo sobre el monumento.