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El placer de ir a la playa tiene bases cientificas

Vivir en un lugar con gran cantidad de espacios azules, como un cuerpo de agua, conduce a menores niveles de angustia psicológica / Foto Pixabay

Vivir en un lugar con gran cantidad de espacios azules, como un cuerpo de agua, conduce a menores niveles de angustia psicológica / Foto Pixabay

El azul del mar no solo calma, produce respuestas positivas en nuestro organismo, disminuye la ansiedad y aumenta el éxito profesional

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Lo explican los últimos estudios en neurociencia, ecología y biología marina con historias personales de atletas, científicos de primer nivel, veteranos militares y artistas. Y también el Wallace J. Nichols, biólogo marino y autor del libro Mente azul: la sorprendente ciencia que te muestra cómo estar cerca o dentro del agua te puede hacer más feliz, más sano, más conectado y mejor en lo que haces

Allí Nichols desgrana, según un artículo de Traveler, las razones por las que la proximidad al gran azul puede mejorar el rendimiento, incrementar la calma, disminuir la ansiedad y aumentar el éxito profesional. A continuación algunas:

1. El mar es parte de nosotros. Según el artículo de Traveler, venimos del agua, tanto desde el punto de vista evolutivo -en él nació la primera forma de vida- como desde el biológico, pues el feto están sumergido en líquido amniótico e incluso posee estructuras branquiales en las primeras etapas del desarrollo. Además, nosotros mismos somos agua, pues esta compone 75% de nuestro volumen corporal cuando somos bebés y 60% cuando llegamos a la edad adulta. Incluso el líquido de nuestras células y nuestro cerebro es similar al que se encuentra en el mar.

Esta conexión ancestral con el agua hace que se provoque una respuesta inmediata -y casi siempre positiva- en nuestro cerebro cuando vemos u oímos el océano, incluso a través de una foto o unos altavoces (de ahí el éxito de las cintas de sonidos del mar).

2. Las escenas marítimas nos calman. Estudios que miden la activación cerebral en respuesta a la estimulación visual consultados por el autor han demostrado que, cuando observamos escenas de la naturaleza, se activan las regiones del cerebro asociadas a un menor estrés y a una mayor empatía. Es decir, las que se relacionan con la visión positiva, la estabilidad emocional y la recopilación de recuerdos felices.

3. El agua nos ayuda a concentrarnos. Nichols hace referencia a una investigación que se propuso averiguar si los estudiantes de una residencia con vistas a la naturaleza obtenían mejores resultados que los que observaban desde la ventana un paisaje urbano en exámenes cognitivos que medían la atención, la capacidad de percepción visual y la velocidad motriz. Finalmente, no solo obtuvieron mejor puntuación quienes estaban frente a una escena natural, sino que además, los que podían ver agua se clasificaron incluso en mejor lugar.

Asimismo, Philippe Goldin, neorocientífico y psicólogo clínico de la Universidad de Stanford especializado en el efecto de la meditación en el cuerpo, asegura que el océano nos induce a un estado meditativo leve que no solamente nos calma, sino que aumenta nuestra consciencia acerca de los alrededores y de uno mismo.

4. El color azul nos proporciona paz, Prosigue el artículo que según varios estudios, el color del mar es el preferido por la mayoría de la gente, además de transmitir sentimientos de calma y suscitar emociones introspectivas.

Por otra parte, un estudio realizado por la Universidad del Michigan reveló también que vivir en un lugar con gran cantidad de espacios azules, como un cuerpo de agua, conduce a menores niveles de angustia psicológica.

Tomado de http://www.traveler.es/viajes/al-natural/articulos/razones-cientificas-por-la-que-deberias-ir-a-la-playa-este-verano/9045?utm_campaign=20160622&utm_content=&utm_medium=email&utm_source=newsletter_20160622