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A los pemones les duele la Gran Sabana

Las churuatas para alquilar en Manakachi / Pisapasito

Las churuatas para alquilar en Manakachi / Pisapasito

La comunidad de Uroy Waray, entre los saltos Kawi y Kama a orilla de la carretera. Están sacando oro, contaminando el río y se nota en el salto Kamá, tanto en su laguna como en la cascada

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En un viaje reciente a la Gran Sabana me conmovió visitar varios sitios donde los pemones muestran un especial respeto por la naturaleza, por la protección de esta tierra sagrada que les toca vigilar pues se trata de la región más anciana y frágil del planeta. Son lugares para gente sensible que quiere convivir en armonía con esta región.

Los pemones son los habitantes originarios del Parque Nacional Canaima. Tienen el privilegio de vivir en 3 millones de hectáreas resguardadas por decreto. Pero además tienen la obligación de cuidarlas. De protegerlas de los desmanes y la insensibilidad. Por años las consideraron tierras sagradas. Nadie andaba por estos parajes. Solamente ellos surcando esos caminos desconocidos.

Fueron ellos quienes quemaron grandes extensiones por esa costumbre ancestral de prender fuego para sembrar, avisar o guiarse. Lo siguen haciendo y no hay quien les haga entender el deterioro que causa. Ahora la ley indígena les ha otorgado derechos superiores incluso a los que tienen Inparques o el Ministerio del Ambiente. Cuesta tener claro qué permiso vale más. Si los otorgados por el capitán de la comunidad o los que da la Dirección de Inparques en Bolívar. Pero lo que sí es muy explícito en las leyes indígenas y en las del Ministerio del Ambiente es que nadie, por muy habitante originario que sea, puede depredar el ambiente, contaminar las fuentes de agua o practicar la minería dentro del Parque Nacional. Los pemones infringen su propia ley cuando lo hacen.

Pudimos visitar la comunidad de Uroy Waray, entre los saltos Kawi y Kama a orilla de la carretera. Están sacando oro, contaminando el río y se nota en el salto Kamá, tanto en su laguna como en la cascada. Ya el agua no es tan cristalina. La Guardia Nacional no hace nada. Se escudan en que los protege la ley indígena. Revisen el texto. Los pemones no pueden contaminar sus fuentes de agua. Lo dice su ley.

Pemones ecológicos y sensibles. Pero no todos los pemones piensan igual. Afortunadamente. Eleuterio Franco –en San Francisco de Yuruaní– es muy elocuente. Asegura que la única fuente de trabajo de los pemones en la Gran Sabana es el turismo. El apoyo que necesitan del Estado es para hacer vías de acceso a los atractivos con buenos brocales, que se mantengan en el tiempo para que la visita no abra nuevos caminos. Que los apoyen y asesoren en la construcción de baños. Luego ellos se ocupan de mantenerlos y operar sus sitios.

Solo los pemones están autorizados para manejar los atractivos turísticos de la Gran Sabana. En cada campamento verán familias enteras o parejas que han ido construyendo poco a poco las churuatas, los baños y las habitaciones, cada quien según los recursos que vayan entrando y de acuerdo con su criterio. A veces es un desastre. Pero otras veces sorprenden el buen gusto y la sensibilidad para defender el medio ambiente.

Rommel Mauricio Montero se instaló hace más de una década con su Campamento Ecológico Manakachi, inmediatamente después de los Rápidos de Kamoirán. Admirable juicio y buen gusto. Churuatas pequeñas, redonditas y bien acabadas, baños, área de carpas, comida ligera con arepas y empanadas, todo pulcro y bien señalizado. Letreros que indican que la música es solo hasta las 9:00 pm, solo se puede utilizar jabón azul, no se permiten animales en el río, prohibido arrancar plantas que morirían fuera de su ambiente y el uso del balneario es hasta las 6:00 pm. Un bosquecito precioso alrededor del río, pozas enormes que son tal cual una piscina, una cascada deliciosa para darse masajes a la cual llama “El spa”, una piscina trampolín de 3 metros de profundidad y otra para niños con 1 metro de profundidad. Es impecable. “Si a la gente no le gustan las normas se van a otra parte y listo. Este es un sitio familiar para estar en paz con la naturaleza”, asegura serenito Rommel.

Lo mismo ocurre en el salto La Golondrina, donde se ocupan Domingo Antonio Lanz y su esposa. Han hecho caminerías a cada uno de los saltos: Paraíso y La Golondrina y también a la playita. Quienes vienen a pasar el día dejan sus carros arriba y solo entran al área de carpas y churuatas quienes van a acampar. Cinco baños bien hechos que conmina a utilizar en lugar de estar dejando los desechos junto al río. No permite que le armen rumbas, tampoco que se lleven las matas. Ahora hizo habitaciones arriba con sus baños y está arreglando algunas de las churuatas. La gente ama quedarse aquí. Reservan con meses de anticipación. En temporada ofrece comida. Hay una tienda de artesanía muy bien surtida y hasta alquila guayucos tejidos para que la visita se tome fotos. Es un gran conversador. Todo aquí es lindísimo. La naturaleza se parece a lo que se ha hecho en sus alrededores para facilitarle la vida a la visita.


Dos familias en dos atractivos. En el salto Kawi se ocupan desde hace años Cornelio y Alicia con sus 17 hijos, 13 hembras y 4 varones. Ya 2 de ellas han hecho campamento aparte, dividiéndose el área tan amplia y primorosa del salto. Siempre me asombra el esmero de Mercedes, quien junto con su marido Rafael, adelanta cada año algo de su campamento Nonpomoy. Letreros que indican cómo llegar al salto, que se lleven la basura a los contenedores en la carretera, que solo pueden usar productos biodegradables, no permiten pasar nada de vidrio, olvídense de saraos musicales. El plan es estar en sana paz con el entorno, cuidar esta región ancianita y frágil, y convivir con su generosidad al regalarnos esos ríos cristalinos, la visión de los tepuyes, la fuerza de las cascadas. Me encantan la fortaleza y las convicciones tan firmes de Mercedes.

En esta ocasión visitamos Laja Azul y sus tres pozas naturales. ¡Qué felicidad tan plena! José y Beatriz vivían en Maracay, pero las raíces pemonas fueron más fuertes y resolvieron venirse a compartir esta dicha de amanecer frente a los tepuyes como el resto de la familia. Hicieron una casita muy sencilla en toda la entrada, quieren ocuparse de la agricultura, sembrar de todo un poco, recogen agua de la lluvia, han logrado que se den algunas flores, los letreros son lindos, originales y sensibles. Como no han podido construir churuatas ni baños, cobran 50 bolívares por dejar pasar el carro. Caminando llegan en 40 minutos y en carro son como 15. Está muy bien señalizado.

El lugar es atómico. Lajas inmensas de piedra por donde corre el agua limpia y fresca haciendo piscinas grandes, profundas, pozas pequeñas, toboganes, playitas, jacuzzis. Lo rico es arrancar a caminar e ir descubriendo sus encantos. Pasamos un par de horas dichosas descubriendo y gozando los recovecos del agua y sus corrientes. Son muy cuidadosos. En cuanto tengan una platica, es posible preveer que harán algo precioso. Un sitio que se parezca a esa naturaleza.

Debo aclarar que los cuatro lugares que reseñamos son solo para gente sensible. Visitas que deseen estar en paz. En armonía con la Gran Sabana. No se aceptan rumberos, ni rustiqueros, ni sancocheros ni borrachos.


Datos vitales

 

Campamento Ecológico Manakachi

9 churuatas, baño, área de carpas. Tienda de artesanía. Comida ligera.

Churuatas Bs 200

Colaboración de visitantes por el día

Teléfono: (0414) 485 5751

 

Km 810 – La Golondrina

8 churuatas, área de camping, habitaciones con baño. 5 baños. Tiendita de artesanía. Comida en temporada alta.

Bs 300 churuatas grandes. Bs 200 churuatas pequeñas. Carpas Bs 50

Domingo Antonio Lanz. Teléfono: (0289) 540 1756


Km 820 - Salto Kawi


Campamento Brisas de Kawi

Área de camping y baños.

Fátima Castro. Teléfono: (0416) 889 3994


Campamento Salto Kawi

Área de camping, 3 cabañas con camas, 2 con baño, 1 sin baño.

Alicia Lanz. Teléfono: (0416) 983 1791


Campamento Nonpomoy

Área de camping, baños, 2 churuatas para guindar chinchorros

Mercedes Castro. Teléfono: (0416) 991 2617. Rafael Benavides Teléfono: (0426) 896 5910

 

Km. 848 - Laja Azul y sus tres pozas naturales

José y Beatriz. Bs 50 por carro. Área de camping.

Teléfono: (0416) 796 5588