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Un paseo a las islas flotantes del Titicaca

Un paseo a las islas flotantes del Titicaca | Fotos: PIXABAY/WIKIMEDIA

Un paseo a las islas flotantes del Titicaca | Fotos: PIXABAY/WIKIMEDIA

Desde la ciudad de Puno, una excursión por el lago navegable más alto del mundo hasta las islas flotantes de los uros, antiguo pueblo andino que parece vivir a la deriva

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Puno es una ciudad peruana de algo más de 100.000 habitantes que se orilla al Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, a 3.812 metros sobre el nivel del mar, y cuya masa de agua ocupa una enorme superficie de 8.562 kilómetros cuadrados, repartidas casi por partes iguales entre Perú y Bolivia.

La principal ciudad del lado peruano es Puno y la mayoría de las navegaciones sale desde sus costas, donde aún descansa el casco de hierro del mítico Yavarí. "Fue un barco construido en 1870 que se usaba para transportar pasajeros, lana y minerales por el Titicaca. Lo armaron originalmente en Inglaterra, trajeron sus partes hasta Puno en mulas y fue el primero propulsado con hélices que se utilizó en el lago", explica Lucio el guía turístico y capitán de la lancha mientras el bote pasa lentamente junto al viejo buque que, tras un siglo y medio de existencia, se convirtió en un museo flotante.

Sin electricidad. Navegando hacia el oriente de Puno se encuentra Taquile, una isla de algo más de 2.000 habitantes en la que el progreso apenas si se ha asomado. Allí no hay automóviles ni motos y la electricidad es un recurso usado a cuentagotas, por lo que en la mayoría de las casas se utilizan velas o linternas alimentadas con anacrónicas manivelas. Respetuosos de sus tradiciones, las mujeres visten blusas rojas y faldas negras, mientras que los hombres utilizan camisas blancas y un gorro finamente tejido que permite diferenciar a los casados de los solteros.

"Los tejidos son el producto más distintivo de los taquileños, tanto que la Unesco los declaró Patrimonio de la Humanidad. Son hechos principalmente por los hombres, que comienzan a hilar en su infancia, desde los 7 u 8 años", cuenta Lucio. En lo más alto de la isla se encuentra el centro del poblado. El ascenso quita el aire y, por eso, hay que descansar y mascar un par de hojas de coca contra los efectos del mal de altura.

Desde Taquile se parte hacia Amantani, la mayor de las islas del lado peruano del Titicaca. Aproximadamente 800 familias viven allí, dedicadas especialmente al cultivo de papas, cebada y habas. Otra vez hay que subir un camino empinado hasta el centro del poblado y de nuevo hay que mascar hojas de coca para combatir la fatiga. Los lugareños invitan a almorzar una sopa que llaman chairo, espesa y preparada con carne de cordero seca, zanahorias y apio.

Vivir a la deriva. La siguiente parada son las islas flotantes de los uros, una de las etnias más antiguas y particulares de la región del altiplano peruano. En un comienzo habitaron las zonas costeras del Titicaca, pero la llegada de los conquistadores españoles los forzó a ocultarse en las aguas del lago, sobre las que construyeron estas islas hechas con raíces de totoras (juncos). Desde entonces, estas formaciones son el hogar de un pueblo que nunca volvió a asentarse en tierra firme. Viviendo casi a la deriva, casi como eternos náufragos, los uros son una cultura única en el mundo.

En el Titicaca existen alrededor de 40 islas flotantes, de tamaños diversos. Las hay muy grandes, que llegan a albergar hasta 10 familias. Y también muy pequeñas, que apenas si logran servir de hogar para unas pocas parejas con sus niños.

Estos islotes pueden ser visitados por turistas, incluso las de dimensiones más reducidas (algo que puede tomar hasta 15 minutos). Allí las viviendas están armadas con ramas, una única habitación con varias mantas tiradas sobre el piso que funcionan como camas. La cocina está afuera, alejada unos 3 o 4 metros de la vivienda para evitar incendios.

Datos útiles

Hospedaje. Casa Andina: lujoso hotel con 45 habitaciones a orillas del Titicaca.

Web: www.casa-andina.com

Tour. En Puno, varias agencias organizan navegaciones hasta las islas flotantes de los uros. La empresa TiticacaTour ofrece excursiones de día completo. Reservas en www.titicacatour.com

Más información sobre Puno y las islas flotantes en www.peru.travel

Pumas de piedra

Una leyenda dice que el Titicaca se formó de las lágrimas del dios Inti, que lloró amargamente durante 40 días y 40 noches luego de que los hombres que habitaban antiguamente esas tierras fueran devorados por una colosal manada de pumas. Tras el llanto, la deidad castigó duramente a los pumas y los convirtió en piedra, por lo que el lago pasó a llamarse Titicaca, que en lengua andina quiere decir precisamente pumas de piedra.