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Un parque recrea el universo de El Principito

Con dos globos se recorre un trayecto de 150 metros del suelo | EFE

Con dos globos se recorre un trayecto de 150 metros del suelo | EFE

En la región de Alsacia, al este de Francia, se inauguró hace poco un centro de entretenimiento que permite revivir el viaje del famoso personaje

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Si “lo esencial es invisible a los ojos” –como reza la famosa frase de El Principito en la novela homónima escrita e ilustrada por el escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944)– entonces el recientemente inaugurado Parc du Petit Prince, (Parque del Pequeño Príncipe, en francés) es muy difícil que pase inadvertido.

Este parque temático (www.parcdupetitprince.com) ocupa 24 hectáreas en la región alsaciana de Ungersheim, cerca de Mulhouse, al este de Francia y próxima a la frontera con Alemania y Suiza, y puede ser una experiencia inolvidable para los niños, que descubren los insólitos mundos y personajes que recorre y conoce este particular viajero procedente de un lejano planetoide y que observa con perplejidad el mundo de los adultos.

Igualmente, muchos no tan niños, que en algún momento de su vida descubrieron y compartieron los simbolismos de esta obra aparentemente infantil, difícilmente olvidarán una visita a este centro al aire libre inaugurado en julio de 2014.

Globos aerostáticos, un tobogán-serpiente y zorros de verdad, son algunas de las atracciones en el parque, que cuenta con 31 zonas que recrean los ambientes, los temas y personajes, del libro clásico publicado en 1943. Sus organizadores esperan que atraiga alrededor de 150.000 visitantes al año. 

Con zorros y ovejas. El Principito es un muchacho con el pelo de color oro que vive en un planeta no mucho más grande que él mismo: un asteroide llamado B-612 donde solo hay tres volcanes, árboles baobabs y una rosa, y que abandonó para explorar otros planetas, cada uno de ellos habitado por pintorescos adultos de mentes estrechas, que valoran la importancia de las cosas de una forma extraña.

Después de este largo periplo, el pequeño príncipe llega a la Tierra, donde cuenta sus aventuras al narrador del libro, un piloto de aviones que tuvo que aterrizar en el desierto, y toma contacto con otros personajes igualmente insólitos, como una serpiente amarilla, una flor, un guardagujas y un zorro.

Precisamente el zorro –que le hace ver al Principito el sentido de la amistad y la esencia de las relaciones entre las personas y le regala la célebre frase “Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”– es un personaje medular, no solo de esta historia, sino también del parque temático, donde pueden verse ejemplares vivos.

“El ambiente general es increíble. Da la sensación de estar pisando la misma tierra del planeta azul. Uno se siente bien en este parque. Hay serenidad. Es una maravilla y se adapta perfectamente a la imagen de El Principito, con sus estructuras concéntricas y la abundancia de naturaleza. Es más un parque poético que uno de diversiones. El lugar es mágico”, enfatiza Olivier d’Agay, sobrino del autor y director de la sucesión que controla el legado del escritor. 

Tres temas. Para conseguir que pequeños y adultos se sumerjan en el fantástico universo de El Principito, las atracciones del parque se centran en tres grandes temas: el vuelo, el viaje de planeta en planeta y los encuentros con animales, cuenta Angélique de Saint Seine, vocera del Parc du Petit Prince.

Se viaja entre planetas con el protagonista de la obra y se descubren nuevos mundos naturales con una serie de películas y animaciones en 3D, también cuenta con un gigantesco cuestionario astronómico, un fotosafari de las profundidades del océano y un intercambio virtual con un joven zorro.

“Los zorros, no solo se aprecian mediante la tecnología, sino que además niños y adultos pueden ver en diversas atracciones a cuatro ejemplares “casi domados” de estos animales y a ocho ovejas (el cordero es otro de los personajes clave del libro), además de poder observar, desde un túnel de inmersión, a numerosas especies de mariposas de la región que revolotean dentro de invernaderos y jardines floridos”, según De Saint Seine.

Los visitantes pueden recorrer un trayecto a 150 metros del suelo a bordo de dos globos gigantes que representan a dos de los planetas de El Principito (El planeta del Rey y el planeta del Farolero), admirando algunos de los paisajes más hermosos de esta región fronteriza con Suiza y Alemania: la cordillera de los Vosgos, la Selva Negra y los Alpes. 

Refrigerio en las alturas

Otras atracciones relacionadas con el vuelo son el Aerobar situado sobre una estructura metálica donde se puede tomar un refrigerio a 35 metros de altura en la zona conocida como Planeta del Bebedor, y el Vuelo Nocturno (título de otros de los relatos de Antoine de Saint-Exupéry) en un simulador, que permite experimentar las mismas condiciones de falta de visibilidad que vive un piloto de avión. 

En cifras

El Principito tiene versiones en 285 idiomas, lleva vendidas 150 millones de copias en el mundo y es uno de los libros más populares, con más de 400 millones de lectores.