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La nueva vida de Montmartre

Bares, panaderías y hermosas panorámicas de la Ciudad Luz

Bares, panaderías y hermosas panorámicas de la Ciudad Luz

El barrio, que aún fascina a los que buscan el París bohemio, todavía tiene algunos secretos para quienes se quieren alejar de las masas turísticas

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El viejo barrio bohemio vive un momento especial, un aire diferente: con precios de alquiler que se disparan y la demanda también en alza de muchos parisinos que quieren mudarse al sector, Montmartre se las arregla para esconder algunos rincones alejados de las grandes multitudes turísticas y hasta de los propios residentes. Esta es una crónica en busca de su lado más auténtico: el que no sale en las guías.

Luego de dos horas caminando por este antiguo barrio parisino de los artistas, la bohemia y la Belle Époque, al llegar a Villa Léandre, una pequeña callecita sin salida sobre la colina,  se sube la escalera que conecta la avenida Junot con la emblemática rue Lepic. Sí, la misma calle donde vivió Vincent Van Gogh con su hermano Theo a fines del siglo XIX. La misma por la que se llega al famoso Molino de la Galette, que retrataron varios pintores impresionistas como Auguste Renoir o Henri de Toulouse-Lautrec (y que todavía se mantiene casi tal como en las pinturas).

Una vez arriba, a través de un pequeño callejón entre dos casas de estilo neoclásico, la vista fue, cuando menos, cinematográfica. A lo lejos, allí estaba, toda iluminada, brillando en medio de la noche, la mítica torre Eiffel.

Escondido en este mismo lugar con esta vista romántica de París, pasando un portón verde, se esconde el Hotel Particulier, uno de los últimos secretos de Montmartre. En una casona tradicional blanca que alguna vez perteneció a la familia Hermès, rodeada por un jardín proyectado por el paisajista Louis Benech —el mismo que en 1990 renovó una parte de los jardines de las Tullerías—, este elegante hotel boutique abrió hace unos años, pero hace solo dos semanas inauguró un pequeño y escondido bar de cócteles que hoy es, sin duda, uno de los lugares más chic de Montmartre. Y quizás de París.

El Particulier es un buen ejemplo de lo que hoy está pasando en Montmartre. Un barrio que, por un lado, se mantiene como uno de los mayores hitos turísticos de la ciudad, atrayendo a millones de visitantes en busca de la nostalgia bohemia y artística de un París que en muchos aspectos se fue. Pero que, al mismo tiempo, y a solo un par de calles de distancia, todavía esconde varios rincones que muestran una ciudad más auténtica, donde muchos parisinos sueñan con vivir, aunque eso les cueste varios miles de euros al año. O incluso un poco más.

Por una película. “La culpa la tiene Amélie”. Eso dice Olivier Chatelain, el dueño de Le Rideau de Fer, una pequeña y nostálgica tienda de vinilos situada a un costado de la Basílica de Sacré-Coeur, el mayor emblema de Montmartre.

“Montmartre es un barrio muy mezclado, un buen ejemplo de lo que es el distrito 18”, comenta Olivier, quien vive aquí desde hace 19 años. “Es un lugar donde vive todo tipo de gente y donde todavía se encuentran apartamentos más económicos. Pero antes era mucho más accesible. ¿Conoces la película Amélie?”

Estrenada en 2001, Olivier cuenta que fue esta película (que cuenta la historia de Amélie Poulain, joven soñadora que trabaja en el Cafe des Deux Moulins y compra frutas en Au Marche de la Butte, ambos sitios reales del barrio) la que marcó un nuevo antes y después para Montmartre.

“Después de la película empezó a llegar mucha más gente al barrio”, sigue Olivier. “Pero no solo turistas interesados en fotografiar las locaciones, sino los propios parisinos que querían vivir aquí, lo que hizo subir los alquileres”.

El pasado. Para quienes no lo saben, algunos apuntes sobre este barrio. Ubicado sobre una colina a 130 metros de altura —el punto más alto de París—, Montmartre vivió su momento de gloria a fines del siglo XIX y comienzos del XX, cuando se convirtió en la cuna del movimiento impresionista y vio nacer a emblemáticos cabarets como el Moulin Rouge (que sigue operando, con shows para turistas a partir de 110 euros) o Le Chat Noir, este último inmortalizado en un afiche de Toulouse-Lautrec que hoy se vende en todo tipo de postales y del que solo queda un hotel con el mismo nombre, situado en el número 68 del Boulevard de Clichy.

Fueron esos los años en que la vida bohemia y los ateliers florecían en el barrio. La época en que la Place du Tertre —a un costado de la Basílica de Sacré-Coeur— era de verdad el punto de encuentro de artistas innovadores, y no de empobrecidos pintores tratando de vender sus cuadros en todos los idiomas posibles a cientos de miles de turistas. Los años en que aquí vivieron y trabajaron, aparte de los ya mencionados, Edgar Degas, Maurice Utrillo o Amedeo Modigliani, entre muchos otros.

El tiempo pasó. Los grandes pintores bohemios se fueron —se dice que el último fue Gen Paul, quien murió en 1975— y, desde entonces, Montmartre comenzó a sumirse en una lenta decadencia, aumentada por la proliferación de prostitutas, sex shops y drogas en la zona de Pigalle, que está justo a los pies de la colina.

Pigalle es todavía el barrio rojo de París, aunque hoy luce algo “saneado” (al menos las prostitutas ya no son tan evidentes) y está cubierto por esta masa constante de turistas que llega al barrio atraída, sobre todo, por la foto junto a la Basílica de Sacré-Coeur, que está solo unos metros más arriba. Según cifras oficiales, la Basílica es la segunda atracción más visitada de París después de la Catedral de Notre Dame: recibe alrededor de 10,5 millones de turistas al año.

Puntos para recorrer

- Conviene pasear por detrás de la Basílica de Sacré-Coeur, en especial por calles como la Rue Marcadet, Custine, Du Mount Cenis y Avenue Junot. Allí hay cafés, pequeños bistrós y tiendas de diseño muy de parisinos, como La Cave Café (134 Rue Marcadet), L'Etoille de Montmartre (26 Rue Duhesme), Esquisse (151 bis Rue Marcadet), La Cave de Marcadet (157 Rue Marcadet) o Maison Nordik (159 Rue Marcadet).

-Otras direcciones: Le Grenier á Pain Abbesses, donde venden la mejor baguette de París (en el 38 Rue des Abesses); el escondido bar de Le Grand Hótel de Clermont, donde vivió Édith Piaf (en Rue Veron 18); y el Cementerio de Montmartre, donde están las tumbas de leyendas como Émile Zola, Edgar Degas o François Truffaut (en 20 Avenue Rachel).