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La naturaleza tiene cinco estrellas en Catskill

Este pueblo ubicado a dos horas de Manhattan  ofrece un refugio de ensueño: The Kaaterskill Inn. Otoño e invierno son las estaciones ideales para visitar el lugar

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Acuarelas con pinceladas rojas, naranjas, amarillas y verdes son las imágenes que vienen a la mente cuando se piensa en la posada The Kaaterskill Inn durante el otoño. Los árboles, las montañas y el río que la rodean se cubren de estos matices cuando llega septiembre, pero el sitio brinda otras postales. Como cuando la nieve  cubre el esqueleto desnudo de los arbustos y otras en las que el sol brilla con fuerza. Este tesoro rural se encuentra en Catskill un pueblo de colonos holandeses ubicado a dos horas de Nueva York.

La arquitectura rural de paredes de madera y ventanales blancos sólo se conserva en la fachada. De resto, el misticismo de las esculturas asiáticas de la dinastía Tang junto al moderno mobiliario, marcan su estilo ecléctico.

Por la decoración orientada a otras culturas, el visitante difícilmente pudiera adivinar que la gracia del recinto proviene del ingenio de una venezolana. Belkis Rodríguez y su esposo Allen Hirsch adquirieron la propiedad hace ocho años como un escape al torbellino de Manhattan.

Confort de lujo. Su dueña llama al lugar "la granja" y vista de lejos parece serlo. Sin embargo, al poner la lupa en las habitaciones, se revelan como suites enmascaradas dentro de un granero. Los seis cuartos reciben el nombre de pintores que se formaron en la primera escuela de arte local Hudson River School of Painters, no muy lejos de la posada.

Allá se va a descansar. "Desde que empieza la travesía en tren el recorrido se torna armonioso gracias a que a un lado del camino se divisa el río Hudson", señala Rodríguez. Una vez en la estación Catskill sólo toma 15 minutos en llegar a la estancia. Puede ir en carro desde la ciudad o cuadrar un taxi para que lo recoja. No tiene que hacer check in, todos los arreglos se efectúan en la reservación electrónica. Sólo debe solicitar al capataz la llave de su cabaña.

Cualquiera que elija tendrá una chimenea de piedra, aire acondicionado, calefacción y jacuzzi. Los cuartos del segundo piso tienen un balcón privado y algunos tragaluces. En todos los rincones se evidencia el buen gusto en los detalles: sábanas de hilos egipcios, mullidas toallas, botas de hule para caminar por el campo y abrigos para cuando el frío domina el lugar.

Aunque no ofrece servicio de restaurante, sus anfitriones dejan en las moradas barras nutritivas, té, café, cereales y avena. Algunos visitantes comentan en el portal web Trip Advisor que las habitaciones están acondicionadas con nevera y microondas. También puede comprar comida en el mercado de agricultores cerca del hospedaje.

Aburrirse, jamás. Puede pensar que por ser un destino rural el tedio no tardará en apoderarse de usted. Se equivoca. Cerca de las instalaciones están las montañas más atractivas para esquiar: Hunter y Windham Mountains.

Rodríguez señala que los primeros visitantes fueron aficionados a este deporte, luego aparecieron otros viajeros que buscaban descansar del ajetreo de la ciudad.

Los coleccionistas también acuden a este sitio. A 20 minutos de la granja se hallan pintorescos pueblos como Hudson y Saugerties en los que abundan las galerías de arte y tiendas con exquisitas antigüedades. Si acude con niños complete la faena con un tour por el río Hudson o un paseo a caballo. Para comer no se pierda los restaurantes Love Bite y Miss Lucy¹s en Saugerties.

De regreso a The Kaaterskill las actividades continúan. El lago que circunda las 10 hectáreas de bosque y caminerías se presta para hacer kayak, remos y nadar durante el verano. El contacto con los animales es una de las partes más interesantes de la estadía. Tres caballos purasangre, chivos, ovejas, alpacas y la mediática cochinita Victoria ­que se hizo famosa luego del especial que Travel Channel hizo sobre la posada­ están a la merced de los cariños de los huéspedes.

Cuando se canse de explorar el ecosistema, una posibilidad para relajarse es el salón de juegos con una mesa de pool, dardos, un televisor y cornetas para iPod. Para disfrutar de estas amenidades debe alquilar el lugar completo. ³Ocurre que para bodas, las familias reservan la posada por dos días y se habilitan todos los salones como el gameroom o la casa del lago.

Este año tenemos alrededor de 16 bodas², comenta Rodríguez.

No podía ser diferente. The Kaaterskill Inn no sólo emana tranquilidad para los que buscan paz, también es un punto estratégico para descubrir antigüedades y para sentir la adrenalina del esquí. Sus parajes son la escena que toda pareja sueña para sellar su amor y quién sabeŠ tal vez para regresar en unos años y reafirmarlo en medio de la engalanada naturaleza.

Una venezolana en Nueva York

Belkis Rodríguez participó como bailarina en la Ópera de Florencia, en Toscana, y luego viajó a Nueva York para trabajar en un workshop sobre ballet. Decidió mudarse y hacer espectáculos, allí conoció al famoso pintor Allen Hirsch quien hizo el retrato de Bill Clinton de la Casa Blanca. Juntos incursionaron en el mundo de los bienes raíces y compraron un vieja fábrica en la zona de Soho. El sitio fue remodelado, pero conservó la esencia de la taquería adyacente.

El lugar se bautizó como La Esquina y luego de 10 años sigue siendo un restaurante bohemio, pero exclusivo, donde se debe hacer reservación. El sótano es el espacio más sofisticado de los tres ambientes, el menú incluye recetas gourmet mexicanas junto al trago estrella de la noche: la Margarita.

Tiempo después la pareja de artistas encuentró la propiedad de estilo holandés en Castkill y la convirtieron en su segundo tesoro dentro de la ciudad que nunca duerme.

Coordenadas

Contacto: Belkis Rodríguez

Dirección: 424 High Falls Road Extensión. Catskill, Nueva York 12414.

Teléfonos: (917) 225 2635

y (518) 678 0026.

Correo: belkis999@aol.com

Web: www.thekaaterskill.com

Facebook: www.facebook.com/Thekaaterskill/info

El Dato

Hace dos años la revista Travel and Leisure puso en su portada The Kaaterskill Inn como una de las alternativas de lujo para hospedarse en el Valle de Hudson. Lo mismo hizo la revista New York Magazine en un especial de invierno sobre bodas.