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Un mural conmemora el cumpleaños de Roma

La obra "Triumphs and Laments" ha sido realizada a partir de los grabados del artista William Kentridge y recorre medio kilómetro de la ribera del Tíber / Foto EFE/Gonzalo Sánchez

La obra "Triumphs and Laments" ha sido realizada a partir de los grabados del artista William Kentridge y recorre medio kilómetro de la ribera del Tíber / Foto EFE/Gonzalo Sánchez

La presentación oficial del mural Triunfos y Lamentos en el Tíber está prevista para el próximo 21 de abril, cuando la capital italiana conmemora su fundación, que el mito sitúa en el año 753 a.C.

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Los principales hitos de la historia de Roma, con sus momentos de apogeo y sus infinitas penurias, han resurgido en los muros de la ribera del Tíber gracias a un gran mural que los ilustra a partir de la suciedad incrustada con el paso del tiempo.

La obra se titula “Triumphs and Laments”, ha sido realizada a partir de los grabados del artista sudafricano William Kentridge (Johannesburgo, 1955) y recorre medio kilómetro de la ribera del Tíber, entre los puentes de Sisto y de Giuseppe Mazzini.

Lo hace mediante ochenta imponentes figuras de diez metros de altura que han sido prácticamente esculpidas a partir de la contaminación y los residuos vegetales adheridos durante el transcurso de los años en los muros que delimitan el caudal, sin emplear pinturas o productos químicos.

El resultado es una obra de aspecto xilográfico y compuesta por personajes en blanco y negro, gracias a la presencia de las partes oscuras de la contaminación y al mármol de travertino, liberado de una oscura y densa suciedad gracias al empleo de pistolas de agua caliente a presión.

El mural, con la cúpula de San Pedro como telón de fondo, recorre de forma no cronológica los avatares y las tensiones que han animado la vida social romana, con sus luces y sus sombras, así como los protagonistas de los acontecimientos capitolinos más recordados.

Su presentación oficial está prevista para el próximo 21 de abril, cuando la capital italiana conmemora su fundación, que el mito sitúa en el año 753 a.C.

Ese día de abril el público romano y los turistas que pasen por la Ciudad Eterna estarán invitados a una celebración que tendrá lugar a los pies de la obra y que consistirá en piezas de danza y teatro y en un espectáculo lumínico y cromático.

La idea es recrear, mediante un juego de luces y sombras, la ilusión de que las figuras procesionan, marchan por la empedrada orilla del Tíber como lo han hecho durante el paso de la historia.

En la actualidad, los técnicos se afanan aún en ultimar los detalles de la obra, eliminando con agua a presión las pintadas que aún resisten en los muros.

Uno de los trabajadores, Alessandro, explicó que para realizar el mural se colgaron de las paredes las plantillas que Kentridge envió a Roma y, poco a poco, se fueron repasando para obtener el resultado actual.

Entre los personajes recreados está la Loba Capitolina, encargada de amamantar a los gemelos Rómulo y Remo, considerados los fundadores de la ciudad, y que en esta ocasión han sido sustituidos bajo las ubres del cánido por dos tinajas que recogen su leche.

También tienen cabida en la obra los pontífices de la historia, en concreto el primero, San Pedro, crucificado boca abajo, o pensadores condenados a arder junto a sus postulados por la Inquisición, como el filósofo Giordano Bruno.

Desfilan también los judíos deportados a los campos de concentración nazis durante la era fascista, así como un trío de centuriones que, con aspecto proletario, portan estandartes con formas de herramientas de trabajo, como una máquina de coser.

O personalidades eternamente vinculadas a la ciudad, como el intelectual Pier Paolo Pasolini, que yace en el suelo, asesinado y vilipendiado, o los intérpretes Marcello Mastroiani y Anita Ekber, protagonistas ambos del baño en la Fontana de Trevi que aparece en La Dolce Vita.

El proyecto, impulsado por la organización sin ánimo de lucro Tevereterno, tiene por objetivo valorar la ribera de este río, a cuyas orillas creció uno de los mayores imperios que el mundo ha conocido y a cuyo resguardo han ejercido su poder los papas durante veintiún siglos de historia.

Y es que, según han referido los organizadores, esta creación “tendrá la fuerza de revivir y transformar un área actualmente marginal y degradada como la orilla del río, convirtiéndola en una zona de integración y sugestión”.

Sin embargo, el mural también cuenta con un evidente carácter efímero dado que las imágenes irán paulatinamente desapareciendo conforme los residuos vegetales y la sempiterna contaminación romana vayan incrustándose de nuevo a los muros tiberinos.