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El misterio persiste en Teotihuacán

Para visitar este lugar tan grande se puede recorrer un sector a partir de la Entrada Uno y el otro desde la Dos o la Tres | Fotos Wikipedia/Teotihuacan en bici/Pixabay

Para visitar este lugar tan grande se puede recorrer un sector a partir de la Entrada Uno y el otro desde la Dos o la Tres | Fotos Wikipedia/Teotihuacan en bici/Pixabay

No se sabe nada de quiénes construyeron la ciudad ni por qué la abandonaron, aún así miles de turistas la visitan para conocer algo de su esplendor

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Basta una hora para pasar de la capital mexicana y su intenso tránsito a una pequeña calle adoquinada, bordeada por algunos restaurantes y protegida de los duros rayos del sol por algunos árboles magros. Teotihuacán y sus famosas pirámides se dejan entrever detrás de las cercas de tunas cargadas de frutos y las tienditas de recuerdos.

Hace 2.000 años el viaje hubiese provocado sensaciones opuestas, explica Ester, una de las guías turísticas del lugar. “En aquellos tiempos Teotihuacán era una gran ciudad, una de las mayores del mundo. Mientras que México –o mejor dicho Tenochtitlán– todavía no existía y en su lugar solo había algunas islitas sobre el lago Texcoco donde vivían apenas algunas familias”.

La Calzada de los Muertos, la gran avenida central, estaba bordeada de imponentes construcciones en policromía. Era el teatro de rituales religiosos y de las grandes manifestaciones de esta cultura que desapareció sin explicaciones.

Fueron los aztecas quienes le dieron el nombre al sitio: Teotihuacán es un vocablo náhuatl que se podría traducir como la Ciudad de los Dioses. Mientras los aztecas construían su propio asentamiento, la urbe abandonada aún resplandecía majestuosa e imponente. Pensaron que había sido construida por divinidades que luego la abandonaron por alguna razón desconocida. Hoy no se sabe mucho más sobre quiénes eran ni por qué se fueron sus habitantes, solo estuvieron allí durante los primeros siglos de nuestra era.

Ester cuenta que se barajan varias hipótesis: “La más fuerte es la falta de agua. Para construir las pirámides y los grandes edificios se necesitó mucha madera y se talaron los bosques de los cerros vecinos. Quizá por esta razón, las lluvias escasearon y el valle se volvió muy seco. La ciudad dependía mucho del agua, por su gran cantidad de habitantes y por los cultivos”.

De palacio en palacio. Para visitar este lugar tan grande se puede recorrer un sector a partir de la Entrada Uno y el otro desde la Dos o la Tres. La primera lleva a la Ciudadela y el llamado Templo de Quetzalcoatl. Luego de cruzar una pequeña calle de tiendas de recuerdos y artesanías, Ester lleva a su grupo al lado de una carpa donde los científicos están trabajando y excavando. “Se han descubierto pasadizos y sepulturas en torno a esta explanada. Estamos frente a la pirámide mejor conservada de Teotihuacán. La única donde perduraron algunas de las decoraciones de piedra tallada. Seguramente todas tenían estos adornos hace 2.000 años”, explica.

Este templo del dios de la Serpiente Emplumada es una pirámide de siete niveles protegida por otra yuxtapuesta.

La visita sigue luego hacia otros lugares no menos sorprendentes, como el Palacio de Quetzalpapalotl. Hay que caminar a lo largo de la Calzada de los Muertos o volver al estacionamiento y seguir en vehículo hasta las Entradas Dos o Tres. En español se lo conoce como el Palacio de la Mariposa y está ubicado cerca de la Plaza de la Luna. Su patio central, rodeado por pilares esculpidos, es un salto hacia tiempos en los que los sacerdotes de Teotihuacán deambulaban a la sombra de su galería techada, admirando la finura de las mariposas y las plumas de quetzal esculpidas en la piedra.

A unos pasos, el Palacio de los Jaguares es otra supuesta morada de grandes sacerdotes. Las paredes conservaron sus frescos rojos de grandes felinos mientras por debajo del Palacio de Quetzalpapalotl otra sala deslumbra por murales de aves y otros motivos en varios tonos de verdes, rojos y amarillos.

Los retos de la subida

La Pirámide de la Luna. Subir los escalones empinados de este edificio es uno de los rituales turísticos en Teotihuacán. Pero como se está a más de 2.200 metros de altura, hay que ir despacio si se quiere llegar hasta arriba. No se puede subir hasta la plataforma superior, pero se llega lo suficientemente alto como para tener la mejor vista sobre toda la ancha avenida.

La Pirámide del Sol. Es el punto más alto de Teotihuacán, a más de 70 metros por encima de la Calzada de los Muertos. Desde allí se ven los pueblos vecinos, los cerros que rodean las ruinas y, por supuesto, la Pirámide de la Luna con su mejor perfil. Algunos guías hablan de 245 escalones, otros de más de 260 escalones.