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El llano y su eterna tonada

La muerte de Simón Díaz dejó triste a Venezuela, pero cada resquicio del llano revive su legado y llena de música la faena bajo el sol. Hatos, paseos y paisajes inmortalizan la esencia de la obra del cantautor

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“Sabaaana, sabaaana… Con tu brisa de mastranto, tus espejos de laguna/ Centinela de palmeras que se asoman con la luna/ Aquí me quedo contigo aunque me vaya muy lejos/ Como tórtola que vuela y deja el nido en el suelo”. La naturaleza y los sonidos del llano, especialmente de los hatos de Apure, Guárico y Barinas, cobran vida en las tonadas de Simón Díaz. Recrean la faena del llano. Son un homenaje a su cotidianidad, a sus personajes, a sus mitos y leyendas. Así que no hay mejor forma de visitar el llano que escuchando al tío Simón. Y viceversa.

Bettsimar Díaz, hija del cantautor, cuenta que su familia frecuentaba mucho las fincas por la admiración que su papá sentía por los menesteres del llano. Recuerda una de las tantas visitas que hizo la familia a un hato en Calabozo y que motivó a su padre a componer “El Alcaraván”: “Sucedió durante una Semana Santa. Mi mamá estaba embarazada y nadie lo sabía. El alcaraván pasó volando sobre la casa y luego nos enteramos de la noticia”, cuenta. Por eso la canción dice que “cuando pasa el alcaraván/ se asustan las muchachas por el beso del morichal”, porque el vuelo del ave revela que hay una mujer embarazada.

 

Parajes para cantar. Hay hatos que preservan la vida silvestre y reciben visitantes que deseen observar de cerca la faena de los llaneros. Valentina Quintero recomienda visitar El Cedral y los Módulos de Mantecal, en Apure; y los hatos El Cristero y Santa María, en Barinas.

A tres horas de San Fernando de Apure, El Cedral se mantiene con una fauna variada y los mismos empleados de siempre, pese a que desde 2008 es propiedad del gobierno. Conserva una participación privada de 10% y tiene guías expertos. Cuenta con 14.600 reses y 8.600 búfalos; un centro de recría del caimán del Orinoco con 30 ejemplares grandes entre machos y hembras, 114 crías y 300 ejemplares liberados. Los chigüires (aproximadamente 10.600) deambulan libres y tranquilos junto con otras 120 especies de mamíferos. Además, han clasificado 367 especies de aves. Si decide hospedarse, la tarifa incluye las tres comidas y paseos. Las habitaciones son cómodas, con aire acondicionado y televisor.

Los Módulos de Mantecal, obra del ingeniero Ramón Arturo Gil Veroes, lucen como espejos de agua cuando están inundados. Fueron construidos en 1978 para controlar las anegaciones en invierno y mantener el agua en el verano. A su alrededor viven auténticos llaneros con sus familias, quienes han convertido sus humildes hogares en hospedajes.

El campamento turístico Rancho Grande, junto al caño Guaritico, tiene 10 habitaciones sencillas: churuatas con tela metálica, con camas o chinchorros. Un gran comedor se llena con los platos preparados por la esposa del dueño, que pueden consistir hasta en caribes si la visita los pesca. Ofrecen paseos en canoa con motor para observar iguanas, serpientes, tortugas, aves y delfines. En las tardes realizan un paseo tipo safari –en carro– para avistar animales.

Muy cerca, los campamentos Cañafístola, Las Acacias y Los Ángeles también comenzaron con pocas camas. Se mantienen sencillos, con capacidades que no exceden de 10 habitaciones y con opciones culinarias que pueden ser preparadas con productos de la zona o con lo que decida llevar. Todos ofrecen paseos similares y la atención de sus propietarios, oriundos del llano y conocedores de su ritmo.

En Barinas, el Hato El Cristero preserva el patrimonio natural y cultural de estas tierras. El lugar es hacienda y hospedaje, por lo que los visitantes tienen la oportunidad de desarrollar su conciencia ambientalista a través de la interpretación del entorno natural. Paseos guiados, observación de aves, caminatas o participar en la faena del llano son algunas de las actividades de las que puede disfrutar. Quizás aquí, mientras ordeñan, tararee la famosa canción “El becerrito” del tío Simón. “Recuerdo que a mi papá le avisaron que una vaca había dado a luz y nos llevó a ver el becerrito. Era tan bello que queríamos llevarnos el animalito a la casa. Fue en diciembre, por lo que le dedicó esa canción al Niño Jesús”, relata Bettsimar.

A la hora de comer, podrá saborear pura gastronomía llanera y los picantes hechos en casa. Pregunte por el plan Tour Day, que le permite disfrutar del llano en un día.

El Hato Santa María es ejemplo de la creación de sistemas de canales y lagunas que mantienen el verdor en medio de la llanura. La reforestación es permanente, por lo que hay una abundante fauna y proliferación de la cría de chigüires. Quienes lo deseen pueden pescar en la laguna y disfrutar del atardecer viendo los marceros y cantando: “Yo vide una garza mora/ dándole combate a un río/ así como se enamora/ tu corazón con el mío”.

Contactos

-Hato El Cedral. Trocal 4, vía Elorza, estado Apure. Correo: campamentomatiyure@gmail.com Teléfono: (0416) 502 2750/ 2757

 

-Módulos de Mantecal. Campamento Rancho Grande, Carretera Nacional, vía Quintero. Teléfono: (0240) 808 7434 / (0416) 873 1192/ 737 3228.

 

-Campamento turístico Las Acacias. Módulos de Mantecal, sector Mata de Madera. Teléfono: (0240) 808 7567 / (0240) 808 7470 / (0240) 738 0109.

 

-Campamento Cañafístula. Módulos de Mantecal, sector Mata de Madera. Teléfonos: (0240) 808 6720 / (0426) 373 0566 / (0240) 738 3460.

 

-Hato El Cristero. Vía Torunos - San Silvestre. Km. 28. Web: www.hatocristero.com y www.circuitodelaexcelencia.com.

 

-Hato Santa María. A 45 km. de Barinas, vía San Silvestre y 21 km de San Silvestre a la finca. Teléfono: (0273) 415 6042 / 511 2994 / (0414) 568 1980.

 

(RECUADRO)

Paseos con música y letra

La luz de los Esteros de Camaguán. En Guárico, a orilla de la carretera entre Corozopando y San Fernando de Apure, los esteros cambian durante el invierno. Se forman con las aguas del río Portuguesa, que en época de lluvia los convierten en navegables. Recomiendan visitarlos al final de la tarde o muy temprano, debido a los brillos intensos que se producen y a la llegada –o salida– de las aves. En su guía Venezuela ¡Impelable!, Valentina Quintero describe los esteros inundados como “una convención de luciérnagas”.

 

Rescate de la tradición. En su colección de discos Simón Díaz Cuenta y Canta, el artista comparte el origen de sus canciones más conocidas. “Tonada del cabestrero” nació como una iniciativa por rescatar la faena del canto de ordeño y arreo del ganado, que en la década de 1950 parecía estar destinada a desaparecer debido a la industrialización de las fincas lecheras. Esta relación entre el llanero y su vaca también quedó plasmada en “Tonada del tormento”, en la que un hombre solo se atreve a contar a su vaca que su mujer le es infiel desde hace tiempo y le “pare” niños de otro color.