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Los jardines del Barroco italiano invaden Bruselas

La Grand Place adornada vista desde el Ayuntamiento / Foto: EFE/Sandra Rullo

La Grand Place adornada vista desde el Ayuntamiento / Foto: EFE/Sandra Rullo

El Flowertime surgió en 2013 y desde entonces se alterna con la ya tradicional alfombra de flores de la Grand Place. Esta exhibición estará abierta al público hasta el próximo 16 de agosto en la capital mundial del chocolate, la cerveza y, a partir de hoy, del arte floral 

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Unas 36.000 begonias, 35 cipreses toscanos y 100 metros cúbicos de tierra son los elementos que 23 artistas de renombre internacional han utilizado para convertir la Grand Place y el Ayuntamiento de Bruselas durante cuatro días en un auténtico jardín del Barroco italiano.

En la segunda edición del Flowertime, que se celebra cada dos años y que abrió hoy de nuevo sus puertas al gran público, la capital belga ha dado marcha atrás en el tiempo para recuperar el aire rococó de los antiguos jardines italianos de la mano de floristas de las tres regiones de Bélgica.

Un paseo entre cipreses toscanos y miles de flores rosas, rojas y naranjas conducen a la multitud de turistas que pasean por la plaza más importante de la ciudad hacia el Ayuntamiento, un impresionante edificio del siglo XV que también ha pasado por las manos de varios de estos artistas.

“No hay muchas posibilidades de poder hacer algo como esto. Para nosotros es un gran reto. Es agradable poder trabajar en un monumento histórico”, dijo a Stijn Simaeys, un florista que lleva en esta profesión más de 20 años y al que pidieron que decorase la entrada al Ayuntamiento. Y es que son los propios organizadores los que deciden quiénes se encargarán de la decoración de los distintos espacios del edificio. Para ello, organizan un concurso en el que eligen a los aspirantes que presentan los mejores trabajos.

En el caso de Vanessa Colle, tanto ella como su marido fueron seleccionados para participar en esta edición. Ambos comparten sala con otra florista. Colle relató que una vez les informaron del tema de este año, los tres se pusieron de acuerdo en los colores que iban a emplear en su diseño. A partir de ahí, cada uno de ellos dejó volar la imaginación para crear una composición integrada por varias piezas de diferentes estilos. “Mi marido ha trabajado con las transparencias y ha elegido la ventana por la luz. La otra florista, Charlotte Bartholomé, ha preferido trabajar con los cuadros, y yo tenía ganas de trabajar con la profundidad”, explicó Colle. Sin embargo, no todos los artistas tienen que pasar por este proceso de selección.

Los organizadores pidieron al ganador del título de Mejor Florista de Bélgica 2012, Tom Nackaerts, de Young Amadeus, que decorase una de las estancias más golosas del edificio: la Sala de Bodas. Nackaerts se inspiró en el estilo Gótico del Ayuntamiento y en la funcionalidad del salón para diseñar su obra.

“La cuestión era crear la armonía de una boda con una adición barroca. Puesto que es un edificio gótico, incluimos en el diseño las torres del Ayuntamiento. Las flores que las rodean le dan el toque barroco, así que es una boda perfecta entre estos estilos”, señaló el artista. No solo las salas han sido transformadas por los floristas participantes, sino también los pasillos y galerías interiores, donde unos simples soportes de madera adornados con flores hacen las veces de maniquí de revista de moda, de marco de un cuadro o, incluso, de zapato.

Pero si se trata de complejidad en el diseño, la florista Karin van Damme ha sido una de las que más obstáculos ha tenido que salvar. Ella y su compañera de Fabulous Flowers han tenido poco más de dos meses para preparar la decoración de la escalera, un elemento complicado a la hora de vestirlo del Barroco. “No podíamos poner nada en los escalones ni en la barandilla. Tomamos como base algo que permitiese que la gente pasase por delante y aún así viese la decoración. Y tenía que tener un gran efecto porque las escaleras son muy altas y si pones algo pequeño, no se ve”, explicó van Damme.

En total, los floristas han tenido dos días y medio para colocar sus piezas en las distintas dependencias del Ayuntamiento, para que a partir de hoy cientos de visitantes puedan ver uno de los edificios más emblemáticos de la Grand Place con otros ojos. Además del jardín exterior, que también se puede ver desde el balcón del Ayuntamiento, el evento ofrece este año aperitivos típicos italianos para todos aquellos que se queden con ganas de conocer otra vertiente de la cultura de este país mediterráneo.

El Flowertime surgió en 2013 y desde entonces se alterna con la ya tradicional alfombra de flores de la Grand Place. Esta exhibición estará abierta al público hasta el próximo 16 de agosto en la capital mundial del chocolate, la cerveza y, a partir de hoy, del arte floral.