• Caracas (Venezuela)

Viajes

Al instante

Valentina Quintero

El gimnasio de Caripe es la naturaleza

autro image
Avryl enseña yoga bajo el cielo / Pisapasito

Avryl enseña yoga bajo el cielo / Pisapasito

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Sorprende para bien el valle de Caripe. Tan pronto como agarras la carretera con ese rumbo se encienden los cerros de bucares. En otra época son los apamates y antes alumbra el brillo de los araguaneyes. Las montañas protegen a sus habitantes. El aroma del café sale de los fogones y hay que tomarlo negrito, pues hace casi un año que no ven leche por estos predios. Ahora abundan los galpones para la siembra controlada. Inmensas extensiones blancas en cuyo interior crecen sanitos pimentones, tomates o pepinos. El precursor fue Luis Migliori con Agroplantas Caripe, ahora en proceso de recuperación desde que llegó su hija para apoyarlo. En las dos avenidas principales del pueblo de Caripe sorprende ver las casas sin muros ni alambres eléctricos. La gente anda tranquila. Caripe es seguro. Siguen abiertos los restaurantes de toda la vida, los precios de las posadas son solidarios, la gente es sencilla y todos esperan el mercadito de los sábados para hacer la compra de hortalizas y frutas frescas. Conseguimos unos cuantos caraqueños mudados a este pueblo de Monagas. Todas son historias de cambios radicales y felices.

 

Iván y Avryl abrieron Wayare. Hace 7 años que esta pareja se mudó a Caripe junto a sus dos hijas Aitana y Ainoa. Querían que ambas crecieran en un pueblo consentidas por la naturaleza, mientras ellos ejercían su pasión. Avryl Visozo practica yoga desde hace 10 años, está certificada internacionalmente, ha hecho cursos en la India y acaba de ser contratada para un retiro de yoga y danza árabe en Suiza. Dicta sus clases en un salón abierto al cielo y la montaña, saludan al sol desde el campo, prepara las comidas sanitas con productos de las siembras cercanas, hace ella misma el yogurt, meditan junto a ese silencio y las montañas protegen y energizan. Mientras tanto Iván Calderón –conocido entre los escaladores como Crispín– consiguió finalmente el paraíso. Una pared a pocos metros del campamento, apenas caminando minutos por entre un bosque precioso. El Santuario se llama. Tiene rutas para todos los niveles. Asegura que es el único campamento en el mundo con esta bondad. En todas partes debes caminar muchísimo para llegar a la pared. Es un profesional. Ha escalado todas las rutas importantes en Venezuela y acompañado expediciones de escalada en varias partes del mundo. No hay sino que ver cada fibra de su cuerpo para confiar plenamente en su capacidad. El Campamento Wayare fue construido por Crispín piedra a piedra junto al Manual del Constructor Popular. Es un espacio abierto con su cocina franca, dos buenos baños, espacio para guindar chinchorros o colocar las carpas bajo techo. Muy sencillo pero precioso, con una vista estimulante del valle por un lado y la pared imponente atrás. A Wayare se va a hacer yoga o a escalar. Es un campamento escuela. No es lugar ni de rumbas ni de manguareo.

 

Finca Sierra Morena. José Manuel es arquitecto y Marta Elena es médico, ambos son ciclistas y caminantes, se mudaron a esta finca Sierra Morena en las afueritas de Caripe y viven ahí con dos de sus hijos porque los otros dos están estudiando en la universidad. Es una finca lindísima, con un manantial que pasa cerca, mucho sitio para caminar o rodar, ahí mismo o por los alrededores. La casa está en lo alto, con corredores y una terraza gigante abierta al campo con una cocina que se ve y una mesa generosa para recibir a la visita. Al lado quedan las habitaciones de los huéspedes. Son dos, con capacidad para 16 personas en literas y con baños comunes. Aquí solo llegan quienes desean tener una experiencia feliz al aire libre, compartir con José Manuel, Marta Elena y sus hijos, quienes tienen además una cría de pastores alemanes preciosos. Hay que amar a los perros. Siempre habrá mínimo 5 o 6 que andan de su cuenta y departen con la visita. Ofrecen paseos en bicicleta –cada quien debe llevar la suya– caminatas de montaña, para la escalada contactan a Crispín, y simple contemplación y silencio para quienes solo quieren descansar, observar el mundo y darle un vuelco radical a sus vidas. Son una pareja gratísima, se come de maravilla y el sitio es una divinidad.

 

Arawak, turismo de aventura. Edgar Rodríguez y Luis Ríos atienden a todo el que llegue a Caripe y quiera hacer bastante más que visitar la Cueva del Guácharo. Un paseo atómico es irse con ellos hasta El Chorrerón. Son cerca de dos horas de ida y dos de regreso con subidas y bajadas fuertes para llegar a una de las caídas de agua más bellas que yo haya visitado en Venezuela. Cuando fuimos con Bitácora hace como 12 años ni siquiera había camino. Bajamos por un barranco metidos en una selva guiados por el sonido del río hasta que se apareció aquella luz de agua corriendo despacio por la piedra para caer a una poza refrescante. Es muy conmovedora la imagen y muy emocionante la sensación. Vayan bien preparados y confíen en las indicaciones de sus guías. También atienden a los escaladores, hacen guiaturas a Cerro Negro o pueden ir hasta las Puertas de Miraflores u otros pozos cercanos. Es “turismo activo”, la gran fortaleza de Caripe.

 

Datos vitales

 

Campamento Wayare

Caripe, sector La Placeta

Teléfonos: (0414) 119 4112/ (0414) 254 6535/ (0416) 589 6509

Web: campamentowayare.com

Correo: wayarecaripe@gmail.com

 

Finca Sierra Morena

Sector Altamira, parroquia La Guanota, entrando por bodega La Subida. Caripe

Teléfono: (0414) 883 7718

 

Arawak Turismo de Aventura

Urb. Fundemos, calle Las Margaritas, quinta N° 9. Caripe.

Teléfonos: (0414) 817 4217/ (0414) 810 4372

Web: www.arawakaventura.com

Correo: info@arawakaventura.com