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El espectáculo de la mariposa monarca en México

Las mariposas se alimentan de unas hierbas conocidas como venenillo y algodoncillo | Foto: EFE

Las mariposas se alimentan de unas hierbas conocidas como venenillo y algodoncillo | Foto: EFE

Cada año estos lepidópteros atraen a miles de turistas deseosos de ver su masivo aleteo en los diferentes santuarios mexicanos a los que llegan para huir del frío canadiense

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La Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca fue designada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008 y es uno de los destinos más importantes de ecoturismo en México. Se encuentra a 95 kilómetros al noroeste de la capital del país y se extiende sobre los límites de Michoacán y el estado de México, en los altiplanos del centroccidente nacional.

La mariposa monarca es un hermoso lepidóptero que, en poblaciones de millones de ejemplares, recorre anualmente más de 4.000 kilómetros a través de Estados Unidos para llegar a territorio mexicano en busca de un lugar donde pasar el invierno.

El fenómeno, que había despertado las alarmas de los ecologistas en los últimos años por su progresivo declive, ha vuelto a repuntar esta temporada con un aumento calculado en 69% de la superficie que ocupa en México, aunque el dato resulta todavía insuficiente para los defensores de la especie.

 

La ruta de las mariposas. Primero se establecen en bosques de oyamel, un abeto nativo de las montañas centrales y del sur de México, de distribución restringida, protegidos del viento, en laderas o cañadas húmedas ubicadas entre 2.400 y 3.600 metros de altitud.

El conjunto de árboles de 20 a 50 metros de altura, con ramas densas y hojas en forma de aguja, genera un microclima especial. La intensidad de la luz es baja, la temperatura se mantiene estable, la humedad es alta y el viento se mueve lentamente.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México informó que los santuarios que más turistas reciben son el Rosario, en el municipio de Ocampo, y Sierra Chincua, en el municipio de Angangueo.

 

Naturaleza en estado puro. Uno de los santuarios más auténticos es el de Macheros, tal vez por la dificultad que entraña acceder a él y el paraje que lo rodea. La forma más directa de llegar hasta allí es por la ciudad de Zitacuaro, en Michoacán, situada a 153 kilómetros al oeste de Ciudad de México. Se hace a través de una sinuosa carretera que prepara al visitante para las emociones que va a vivir en busca de la caprichosa mariposa.

Con el aspecto clásico de cualquier pueblo rural de México, el campamento base ofrece a los turistas la posibilidad de quedarse a dormir en unas austeras pero cómodas cabañas, así como las delicias gastronómicas propias del campo mexicano, especialmente las tortillas de maíz caseras.

El tour hasta el destino final, a través de boscosas montañas, puede hacerse a pie o a caballo, aunque se recomienda la tracción animal por la extensa y escarpada ruta que, a lomos del equino, se prolonga por cuatro horas, contando la ida y la vuelta, un tiempo mucho mayor si se realiza andando.

Al enfilar el camino de terracería que conduce hacia la cima en compañía de los indispensables guías comienza el espectáculo. A través de una foresta interminable de pino y oyamel la sensación de adentrarse en un mundo de fantasía crece a cada paso, gracias a la exuberante vegetación y la pureza del aire, que hacen del trayecto un paseo ameno pese a su larga duración.

Lo más emocionante llega a pocos metros de la cima, cuando el sinuoso y empinado camino obliga al jinete a zigzaguear, cual vaquero en película de John Wayne, en un tramo que podría ser hasta peligroso, de no ser por la familiaridad de los animales con el terreno.

Y así, tras mucho esfuerzo, la penumbra que adereza el recorrido por las sombras interminables de la alta arboleda da paso al soleado santuario, donde el enjambre de mariposas cubre casi completamente las copas de los árboles a la espera del momento culminante de esta experiencia: cuando los rayos solares hacen revolotear en masa a los lepidópteros, como polvo de oro flotando en el aire.


Insectos longevos

- El nombre científico de la mariposa monarca es danaus plexippus linneo. Se alimentan de unas hierbas conocidas en la región como venenillo y algodoncillo que, de no consumirlas, ocasionarían un desequilibrio ecológico en los bosques de pinos y oyameles de Michoacán y el estado de México.

- Mientras otras mariposas tienen un ciclo vital de 24 días, la monarca puede vivir hasta 9 meses. Sus alas presentan un patrón de color naranja y negro fácilmente reconocibles, con una envergadura de 8 a 12 centímetros, aunque hay diferencias básicas entre hembras y machos. Las primeras tienen sus alas más oscuras y además las rayas negras de las alas son más gruesas. En las segundas las rayas son más delgadas y presentan un punto negro en las traseras por el que liberan feromonas.

- Se calcula que en su hábitat natural las mariposas hembras ponen un promedio de entre 300 y 400 huevos a lo largo de su vida.

- Durante su viaje y estancia en México se cortejan y reproducen los ejemplares adultos y nace la generación que volará en marzo hacia Estados Unidos y Canadá. Ninguna de ellas regresará a México.