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El enigma de Venecia descifrado

El Carnaval de Venecia / Foto: Carlos Flores León-Márquez

El Carnaval de Venecia / Foto: Carlos Flores León-Márquez

A diferencia del Carnaval en Río de Janeiro, donde todo es exhibición en carne y hueso, el de esta ciudad de los ángeles caídos sigue basando su atractivo en el misterio de un velo, de una máscara, de un baile en salones lujosos al que se accede con claves secretas

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Le dicen la serenísima porque sus aguas apenas se alebrestan, porque el espíritu de los lugareños está definido por el remanso, porque sus calles son del todo apacibles, porque sus fachadas han desarrollado un sentido del resguardo. Pero es hora de que sepan que puertas adentro pasan varias cosas que en cualquier mundo serían escandalosas.

Que la bienal de arte y la de arquitectura más respetadas del mundo tienen lugar aquí, y cuyas propuestas detentan a la vez una escala de arte profundo, elitesco y transgresor. Que hay restaurantes subrepticios, del todo inaccesibles si no eres de la zona. Que dos de los museos de arte contemporáneo más increíbles del mundo abrieron recientemente aquí. Que el único hotel diseñado en Italia por Philippe Starck existe aquí.

Que el único vino realmente color oro se produce aquí. Que los mejores cangrejitos bebés se preparan aquí. Que el mejor helado de mandarina servido en su concha se cuaja aquí.

Pero para todo esto hay que acudir informado, acudir varias veces, acudir incluso con alma de detective urbano y seductor sin escrúpulos, porque Venecia nunca se desnuda en la primera cita.

El cortejo es infinito y comienza en un salón de mármol, con esmoquin, máscara, pompa, circunstancia. Confiemos que con este trío de claves a continuación su conquista sea más rápida. 

Hoteles

Si no te hospedas donde es, pierdes 

 

1. Para sentirse en casa, el Hotel Flora: en pleno corazón de San Marco, la zona medular de Venecia, y escoltado por una hilera de tiendas high-end, el acogedor hotel lo dirigen una venezolana y su esposo Gioelle Romanelli, cuya familia de artistas llevan más de 40 años trabajando en turismo. Precios manejables, décor veneciano típico y con un bello jardín interno para salir a tomar el desayuno.

2. Romántico, misterioso y sofisticado, así es el hermoso hotel boutique Ca’Maria Adele de los hermanos Campa: cada una de las 12 recámaras es una poesía por habitar, con ese ampuloso encanto aristocrático por el pasado veneciano y su sangre mezclada de Oriente y Occidente. Un palacete para exquisitos que quieren estar en la última ola. Queda en Dorsoduro, al lado de la imponente basílica della Salute.

3. PalazzinaG es probablemente el tercer ícono de la contemporaneidad máxima (después de los museos Palazzo Grassi y Punta della Dogana) que le hacía falta a Venecia para que el mundo entendiera que esta ciudad nunca se va a hundir: un hotel de lujo, juegos mentales, diseño onírico y sensualidad elegante concebido por Philippe Starck, arquitecto estrella. 

Restaurantes

Si no comes donde es, no fuiste

  

Museos

Si no te cultivas, no eres digno de Venecia 

 

1 y 2. Palazzo Grassi y Punta della Dogana: ambos albergan parte de la Colección François Pinault de arte contemporáneo, y los dos constituyen la primera piedra filosofal del sentido de la contemporaneidad en la isla. El primero está en pleno Gran Canal; el segundo, en el vértice más visible de Venecia: donde antes quedaba la aduana, en Dorsoduro, y al lado de la basílica Santa Maria della Salute.

3. Palazzo Fortuny: si alguien quiere entender la estética actual veneciana deberá pasearse por este recinto dedicado al genio Mariano Fortuny, quien fuera un diseñador total, un director de arte total enamorado de la isla de los dux. Este museo es una mina de sensibilidad. Están advertidos.