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Cómo enfrentarse a otras culturas y no fallar en el intento

La gran muralla China

La gran muralla China

Aprender algunos códigos de vestimenta y comportamiento del país que se visitará puede allanar el camino para que el periplo sea realmente inolvidable

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“A la tierra que fueres, haz lo que vieres”. Nunca mejor dicho. Sobre todo cuando se trata de viajar a países con culturas completamente diferentes a la propia. Una palabra o un gesto que en teoría nos parecen amables e inofensivos pueden ser mal interpretados al otro lado del mundo y hasta considerados un irrespeto. Así, una de las aristas al organizar un periplo es reparar en aquellos detalles que lo salvarán de una mala mirada.

En general, un buen consejo siempre será conversar con los locales y compartir conocimientos y experiencias. Esté siempre atento, porque el concepto de proximidad y contacto de los latinos es muy diferente al de los asiáticos y de algunos europeos, en especial en cuanto a los besos y abrazos a modo de saludo, el nivel de voz al hablar, la cercanía y el contacto con el interlocutor.

Lea las noticias del lugar antes de aventurarse. Le ahorrará malos ratos saber si el índice de delincuencia del país que visitará es muy alto, si puede ser el turista estereotipado con el bolsito a cuestas y la cámara en el cuello, o si por el contrario la estrategia debe ser mimetizarse con el resto. Además, revise si es necesario tener el certificado de vacunación o profilaxia.

En América Latina el cigarrillo suele ser aceptado en muchos lugares. En los que está restringido, casi siempre existe un área para fumadores. Sin embargo, en Norteamérica, Europa y Asia, no son tan flexibles. Si es fumador, planifíquese y asegúrese de no romper las normas.


Apariencia. Más allá de tomar en cuenta el clima al momento de armar la maleta, hay ciertos aspectos de vestimenta que pueden ser importantes dependiendo del país al que se viaje. En los países musulmanes, lo mejor es que las personas vistan de forma recatada. Las mujeres deben cubrirse las piernas, los brazos y, en algunos casos, el cabello. Los hombres deben usar pantalones largos, preferiblemente.

En algunos santuarios no permiten el acceso con shorts o camisetas con escotes pronunciados o que muestren demasiada piel. Tal es el caso de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, o de la Catedral Primada de América, en Santo Domingo, donde a la entrada ofrecen chales a las desprevenidas para que se cubran.

En China las mujeres no muestran el pecho, pero sí tienen licencia para usar prendas más atrevidas en las piernas. En ese y otros países de Oriente, como Japón, está muy generalizado el descalzarse al entrar a las viviendas. En Senegal, esa práctica se aplica a la hora de comer, en señal de respeto. Lo mismo se repite en algunos lugares públicos, como en Sri Lanka, donde hay templos a los que solo se puede acceder sin zapatos.


Comportamiento. Las demostraciones de amor, incluso cuando se dan entre marido y mujer, no pasan inadvertidas en todos lados. En Medio Oriente es recomendable que las parejas lleven su sortija de matrimonio o compromiso; en algunos hoteles lo piden como requisito para poder hospedarse en la misma habitación. Besarse en público o incluso caminar tomados de la mano, probablemente no sean de las mejores ideas. La discreción es apreciada en esos países. Allí, para saludarse, hombres y mujeres dicen simplemente “shalom”. Sin besos ni sacudidas de mano.

También hay datos que pueden parecer menores, pero que deben tomarse en cuenta: en Japón es de mala educación clavar los palitos en la comida, significa muerte; tampoco es apropiado pasarse la comida de palito a palito; en China, las tarjetas de presentación se entregan con las dos manos y nunca se debe abrir un regalo frente a quien lo da, pues es de mala educación.

Los latinos tienen fama de impuntuales, lo que no aplica para otras culturas, donde no importa cuánto se haya pagado: si no llegó a tiempo partirán sin usted.

Si va a manejar, esté pendiente del lado correcto por el que deben circular los carros. En Grecia se conduce por la derecha, excepto por las principales autopistas. También en Rusia hay que ir por la derecha y es imperativo portar permiso internacional de conducir.

Es importante manejar bien el aspecto de la mayoría de edad. En Estados Unidos, por ejemplo, depende del estado, para algunos ocurre a los 18 años de edad, para otros a los 21. No obstante, aplica para todos la ley nacional que establece los 21 años de edad como la edad mínima para el consumo de alcohol. En Medio Oriente, las bebidas alcohólicas están prohibidas.


Palabras básicas

Una confusión digna de un buen capítulo de El Chavo del Ocho puede ocurrir en Bulgaria, donde el gesto de la cabeza que denota “no” se hace hacia arriba y hacia abajo; y para indicar “sí”, hacia delante y hacia atrás. Otra situación parecida puede darse en República Checa, donde es fácilmente confundir fonéticamente “ano” (sí), con “no”.

En lugares como China, Grecia o Rusia no se habla casi inglés –que es el idioma al que la mayoría recurre en casos de desesperación–, por lo que es recomendable bajar alguna aplicación traductora para el teléfono o la tableta. No son muy fieles con frases muy largas, pero para lo básico funcionan bastante bien. La de Google Translate es de las mejores. La manera tradicional también es factible: aprender palabras clave. Saber cómo se dice agua, comida, baño, transporte, hotel y ayuda no le harán ningún daño.

Si ninguna de las anteriores resultan, el lenguaje de señas no lo dejará mal.


Ahorre dinero

El regateo es casi imprescindible en los mercados populares árabes y chinos. Si se empeña, puede conseguir los productos por menos de la mitad de su valor. Los mismos comerciantes lo introducirán en la negociación al verle cara de poco convencimiento al comprar.

Como la viveza existe en todas partes del mundo, no es mala idea estar muy atento cuando convierta las divisas que lleva a la moneda local. Para ello, las aplicaciones tecnológicas son tremenda opción. Entre las más conocidas está XE Currency, disponible gratis en Google Play y App Store, y ofrece el cambio de las principales monedas y metales preciosos. Lo mejor es que se actualiza constantemente. ConvertMe tiene 150 tipos de monedas para convertir y además incluye calculadora, opción de guardar en favoritos y actualización al agitar el teléfono. Puede descargarla desde la App Store. Y, si no está seguro de que tendrá Internet, Conversor de moneda (Google Play) es el indicado, pues trabaja sin conexión de datos y entre las divisas que incluye está la moneda digital Bitcoin.