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9 consejos de seguridad en Río

En la playa no hay que perder de vista los bolsos y mochilas / Foto Pixabay

En la playa no hay que perder de vista los bolsos y mochilas / Foto Pixabay

Traveler.es elaboró una guía para los visitantes de la ciudad olímpica

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1. Dispositivo de seguridad. Durante los Juegos Olímpicos la ciudad estará blindada: 85.000 agentes, entre militares y policía, formarán el mayor dispositivo de seguridad en la historia de las Olimpiadas.

2. Vestir y aprender de los locales. Chancletas de goma y cero prendas de oro (relojes, cadenas, zarcillos, etcétera). Llevar el dinero justo para pasar el día y copiar una técnica de los cariocas: guardar el grueso del dinero en las partes íntimas y llevar unos 20 o 50 reales en el bolsillo para poder ofrecerlos en caso de atraco.

3. Mosca con los barrios peligrosos. Copacabana, Ipanema, Leblon y Barra de Tijuca (donde está el principal parque olímpico) concentran la mayoría de hoteles y son barrios muy seguros. Santa Teresa es un encantador barrio de alma bohemia y casa señoriales entre colinas, pero los recovecos de sus calles silenciosas son un refugio ideal para atracadores. En los últimos meses ha crecido el número de robos a punta de pistola. El centro histórico es una ciudad fantasma los fines de semana, cuando cierran las oficinas que lo llenan de vida entre semana. Aunque es preferible visitarlo de lunes a viernes, durante los Juegos Olímpicos la situación será algo diferente porque el ayuntamiento pretende concentrar aquí todo el “espíritu olímpico”: entre la plaza XV y la plaza Mauá estarán situadas las fanzone, con pantallas gigantes, conciertos y una extensa oferta de ocio, así que se espera que el área sea un hormiguero las 24 horas del día.

4. Use el transporte público sin miedo. No hay que preocuparse mucho, pero claro en el bus, en caso de estar sentado junto a una ventana, mejor no sacar el celular. Los taxis oficiales (amarillos con una franja azul) también son seguros y para un turista quizá sean mejor opción que los Uber: a pesar de resultar mucho más económicos están repletos de conductores sin experiencia que no conocen las calles.

5. Atento en la playa. Es genial echarse una siesta al son de las olas, pero no hay que perder de vista los bolsos y mochilas. Un fenómeno típicamente playero es el arrastão: consiste en una estampida de jovenzuelos ladrones que se coordinan para correr al mismo tiempo y llevarse todo lo que encuentran a su paso. El fenómeno da para un estudio antropológico: al darse cuenta de lo que pasa muchos bañistas empiezan a correr desorientados en toda las direcciones, lo que alimenta aún más el caos.

6. De paso por las favelas. Visitar una favela empezó a ser una opción turística desde que en 2008 se puso en marcha un ambicioso proceso de ‘pacificación’ para ahuyentar a los narcotraficantes construyendo bases permanentes de policía. Las favelas de Santa Marta, Babilônia y sobre todo Vidigal consiguieron 'pacificarse' y están llenas de hoteles, albergues y restaurantes para turistas. Pero tampoco hay que confiarse: en los últimos meses ha habido un repunte de violencia y se han vuelto a escuchar tiros, aunque siempre de forma muy aislada. En cualquier caso, siempre es preferible ir acompañado de un local. Muchas agencias y cooperativas de vecinos de las propias favelas organizan visitas guiadas.

7. En caso de atraco. La mayoría de ladrones prefieren enfrentarse cara a cara con las víctimas y en muchos casos amenazarlas con armas. ¿Qué hacer entonces? Lamentablemente la única opción es darlo todo y resignarse. Cualquier intento de oponer resistencia puede acabar muy mal.

8. En caso de tiroteo. En la turística zona sur apenas se escuchan tiros y cuando hay algún tiroteo de debe a enfrentamientos entre facciones rivales del narcotráfico, normalmente en sitios poco accesibles en lo alto de los cerros. En caso de escuchar tiros hay que buscar refugio y tumbarse en el suelo, por si alguna bala perdida atraviesa ventanas o puertas.

9. Zika, un miedo infundado. En la ciudad la situación es de normalidad absoluta y hace meses que la gente dejó de comprar repelente de mosquitos. El número de infectados ha caído drásticamente a medida que bajaban las temperaturas y con ellas la proliferación de los temidos Aedes Aegypti. La Organización Mundial de la Salud también ha negado cualquier problema y solo recomienda abstenerse de viajar a Brasil a las mujeres embarazadas.

Tomado de http://www.traveler.es/viajes/mundo-traveler/articulos/seguridad-en-rio-de-janeiro/9224