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El conflictivo pasado fascista de Italia

Se realizan tours a la zona de Eur en Roma, llena de arquitectura fascista / Foto artefascista.it

Se realizan tours a la zona de Eur en Roma, llena de arquitectura fascista / Foto artefascista.it

Con monumentos y hasta souvenires que por su rareza o afinidad política atraen a turistas, los italianos aún enfrentan a los demonios del pasado con el Duce

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En Italia subsisten numerosos monumentos con alusiones o inscripciones con el nombre del ex dictador italiano Benito Mussolini, realidad que responde a una carencia de legislación sobre este aspecto de su pasado fascista.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la caída del fascismo en Europa, Italia optó por cambiar el nombre de muchas de sus calles que hacían referencia al régimen del Duce, tal y como explicaron fuentes del Ministerio de Cultura de Italia.

No obstante, aunque sí se tomó esta medida, ningún Gobierno italiano ha llevado adelante en estos años una normativa similar a la Ley de Memoria Histórica aprobada en España en 2007, reconocieron las mismas fuentes.

Italia convive con su pasado fascista o al menos con su legado arquitectónico de aquella época.

Muestra de ello son los numerosos monumentos que se erigieron durante el régimen de Mussolini y que aún hoy se reparten por todo el territorio italiano.

En Roma, un ejemplo de ello es el barrio periférico del Eur, que se construyó para albergar la Exposición Universal de Roma en 1942, aunque finalmente el proyecto no se realizó debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

En este barrio residencial se pueden observar monumentales edificios de mármol blanco en los que se encuentran numerosas referencias al Duce y a su Imperio.

En el Palacio de los Oficios -el primer edificio construido en el barrio e inaugurado en 1939- hay en el frontón principal una frase que resume el afán expansionista de Mussolini: "La Tercera Roma se extenderá desde las altas colinas a lo largo de las orillas de río sagrado hasta las playas del Tirreno".

Erigir una Tercera Roma en el mundo era uno de los grandes anhelos de Mussolini, después de la Roma antigua y la Roma cristiana.

En este edificio se observa una gran estela monumental que, con las técnicas del bajorrelieve usadas para las columnas conmemorativas en la antigua Roma, representa a Mussolini que, como un emperador romano, entra a caballo en sus dominios con el brazo levantado en el tradicional saludo fascista.

Pero no solo el Eur, en Roma el Duce también construyó el Foro Mussolini (1928-1938), actualmente llamado Foro Itálico, unas grandes instalaciones capaces de albergar diversas disciplinas deportivas.

Precisamente en este espacio destaca la presencia de un obelisco conmemorativo en su honor en el que se puede leer en caracteres cubitales Mussolini Dux" y advertir un enorme mosaico con el lema: "Duce, os dedicamos nuestra juventud".

La actual presidenta de la Cámara de los Diputados italiana, Laura Boldrini, causó una gran polémica cuando el pasado año propuso eliminar estas inscripciones.

Las críticas se alzaron desde partidos conservadores como Forza Italia, pero también desde el Partido Demócrata (PD), su grupo político y el del primer ministro italiano, Matteo Renzi.

El diputado del PD Stefano Pedica, por ejemplo, se preguntó entonces si "para eliminar la historia fascista de Italia" era necesario "echar abajo el entero barrio del Eur".

En Roma también se mantienen intactos imponentes bajorrelieves con miembros del ejército fascista avanzando pistola en mano en el puente Duca D'Aosta que da acceso al Foro.

Pero no solo en la capital italiana, sino que el legado fascista se extiende también por otras partes del país como en la Plaza de la Victoria de Génova, el Monumento a los Caídos en el municipio de Como, la Casa del Fascismo en el municipio de Predappio, el Mausoleo Cadorna en Pallanza o el Monumento de la Victoria en Bolzano.

En el caso de Bolzano, este monumento construido en época fascista ha sido transformado desde 2014 en un museo sobre las dictaduras fascistas, "liberado de ideología", para que lejos de "crear tensiones entre la población local" sea un "lugar para la historia", explican los responsables del museo en su página web.

La presencia del fascismo también permanece latente en Bergamo, donde el Instituto para la Historia de la Resistencia y de la Edad Contemporánea (ISREC) trabaja en la recogida de firmas para solicitar al alcalde que revoque la ciudadanía honorífica que se le otorgó a Mussolini el 24 de mayo de 1924.

"Otros municipios ya lo han logrado, como Turín. Queremos que se revoque esta ciudadanía honorífica y hemos pensado en la recogida de firmas como instrumento de memoria activa. De esta manera, hemos logrado que se haya abierto el debate sobre esta cuestión", explicó la vicepresidenta del ISREC, Luciana Bramati.

O en Rimini, donde el pasado julio el alcalde Andrea Gnassi solicitó a la Cámara de los Diputados la aprobación de una ley que prohíba a los comercios vender objetos con referencias fascistas, después de descubrir que establecimientos de este municipio vendían a los turistas mecheros, llaveros, carteras e incluso botellas de vino con el rostro de Mussolini.

Recientemente, el 15 de enero, el diputado del PD Emanuele Fiano presentó a la Cámara de los Diputados una propuesta de ley para castigar con cárcel la utilización y la venta de objetos con símbolos fascistas.