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Los canguros viven libres cerca de París

Marsupiales buscando comida en el bosque de Rambouillet | Foto Angéline Carluer

Marsupiales buscando comida en el bosque de Rambouillet | Foto Angéline Carluer

Quien tenga la fortuna de visitar Yvelines, al suroeste de la capital francesa, se topará con pequeños marsupiales inofensivos en los jardines de las casas

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En 1970, la reserva zoológica del pueblo de Émancé, en Francia, sufrió un robo en el que escaparon varios wallaby de Bennett, un marsupial similar al canguro originario de Tasmania, Australia. Desde entonces, esos mamíferos descendientes de los "fugados" se han adaptado a las condiciones climáticas y a la fauna y la flora de esta región, en la que se alimentan de vegetales, cortezas, pequeños arbustos y brotes.

Suelen verse en el bosque de Rambouillet, en el departamento de Yvelines, en el suroeste de París. Es un espacio de 22.000 hectáreas, formado por una fauna y flora relativamente pobres, pero cuyas condiciones medioambientales son similares a las de Tasmania, explicó Henri-Jacques Arrigoni, agente patrimonial de la Oficina Nacional de Bosques.

A diferencia de los canguros, su peso ronda los 15 kilos, su altura está entre los 60 y 70 cm y su longitud puede ir de los 40 a los 90 cm, mientras que su cola no supera los 70 cm.

La idea del wallaby como mascota ha calado tanto en ese municipio de cerca de 900 habitantes que incluso el periódico del colegio se llama El canguro bromista.

"A quien no vive en la zona puede llegar a extrañarle que esos animales, que los vecinos suelen ver al amanecer o al anochecer en zonas boscosas o incluso en los jardines de las casas, se hayan convertido casi en una mascota para el pueblo porque son inofensivos y tienen un tamaño pequeño", explica Bruno Munilla, miembro del Centro francés de estudios de Rambouillet y su bosque.

Las autoridades forestales han desestimado regular su situación, ya que, según indican, no perjudican al hábitat de la zona ni entran en conflicto con la presencia humana. Al tratarse de una población marginal de un centenar de animales, no causan ningún impacto para la fauna autóctona, ni positivo ni negativo, aseguró.

Munilla descartó que un posible aumento de wallabies pueda afectar a la región, porque su ritmo de reproducción, que se traduce en el nacimiento de una cría por año, es muy débil. Tampoco están entre las especies protegidas ni tampoco son blanco de cazadores.

Incredulidad

El grupo de marsupiales franceses se ve mermado por atropellos en carreteras secundarias, que se llevan por delante cerca de 15 wallabies al año. "Por lo general, la alcaldesa tiene que redactar un informe explicando la situación, porque los seguros no se creen que un wallaby haya podido causar un accidente de carro en Francia", comentó Angéline Carluer, auxiliar de Salud Animal y voluntaria de la reserva de Émancé.