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La buena vida en Bal Harbour

El centro comercial tiene restaurantes de primera

El centro comercial tiene restaurantes de primera

Es uno de los más antiguos centros comerciales de lujo y el que más ventas por metro cuadrado reporta en el mundo: 2.555 dólares, por encima de Las Vegas, Dubai o Londres

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Para una experiencia de compras de primera, la opción es Bal Harbour Village, el distrito de moda, ubicado hacia el norte de Miami, perfecto para un fin de semana. Y allí el Bal Harbour Shops no es el típico mall. Es uno de los más antiguos centros comerciales de lujo y el que más ventas por metro cuadrado reporta en el mundo: 2.555 dólares, por encima de Las Vegas, Dubai o Londres.

En este lugar se exhiben automóviles de lujo que están disponibles para alquiler. Alexander McQueen, Saks, Carolina Herrera, Chanel, Hublot, Thomas Pink, Valentino, Zegna, Neiman Marcus y muchas tiendas más completan el catálogo que todo amante del lujo aprecia.

La avenida Collins atraviesa el distrito, que se encuentra dispuesto sobre la costa y prácticamente todos los hoteles tienen acceso al mar.

Ann Brigle, gerente de relaciones públicas del centro comercial, relató que es común encontrar celebridades, lo mismo el rey Pelé que Santana o algún millonario. Es posible comprar un collar Chanel de 3.500 dólares, unos zapatos Manolo de 650 dólares, o un reloj Piaget de 26.000, chaquetas Dolce & Gabbana de 48.000 y camisas de Carolina Herrera en 90 dólares, una ganga.

Para comer. El centro comercial tiene restaurantes de primera. A eso de la 1:00 pm o 2:00 pm una recomendación es el Carpaccio, restaurante italiano tradicional. La estrella es el carpaccio de res. Las pizzas y la pasta con mariscos también son opción, pero las porciones son abundantes.

Otra opción para almuerzo o brunch es el Zodiac, dentro de Neiman Marcus. Cada comida empieza con su tradicional pop up bread, que es un bollo caliente e inflado y se puede comer con mantequilla de frambuesa.

Para la cena no hay nada mejor que Makoto, concepto japonés que no tiene igual y donde más de una vez se ha visto a celebridades como las hermanas Kardashian.

Para hospedarse. Los hoteles de Bal Harbour tienen cada uno un encanto particular. La gran estrella de la avenida Collins es el St. Regis, Repleto de arte, mantiene un nexo con la moda y las últimas tendencias de la plástica. El hotel tiene una galería de arte discreta con obras de Botero y fotografías de íconos de la moda como Karl Lagerfeld y Kate Moss.

El programa Wellness incluye entrenamientos personalizados y sesiones de reiki y yoga frente al mar. Incluso hay un carril para correr a lo largo de toda la playa.

Todas las habitaciones tienen vista al mar y el piso del lugar es un mármol llamado God Stone Marble, o Flor de Dios, único en el mundo por la forma similar a una flor y ya no es posible encontrarlo en otro lugar, pues luego de abastecer al hotel, la mina fue cerrada.

La experiencia gastronómica está en el J&G Grill, donde las notas altas del menú están entre el salmón, las escalopas y las trufas.

The Ritz-Carlton se emplaza en la punta norte de Bal Harbour. Su colección de arte está valuada en 4 millones de dólares. En su restaurante, el Mister Collins hay que probar los pretzels recién horneados con salsa de queso. Para el postre no hay otra que el pastel de banana envinado.