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El atractivo turismo de navegación en Chile

Capilla de mármol, Chile | Foto Cortesía Servicio Nacional de Turismo de Chile

Capilla de mármol, Chile | Foto Cortesía Servicio Nacional de Turismo de Chile

Los recorridos se hacen en barcos réplica de los colonizadores o en embarcaciones con pisos de vidrio, y los tours en la Patagonia incluyen hermosas panorámicas de los glaciares

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Desde el clásico río Calle Calle hasta el remoto lago O'Higgins, Chile cuenta con interesantes circuitos turísticos de navegación. Hay de todo: desde un viaje a bordo de una réplica de los barcos que colonizaron el lago Llanquihue hasta la nueva embarcación con fondo de vidrio que explora las famosas Capillas de Mármol del lago General Carrera.

En la senda de los colonos

Se calcula que durante la colonización del lago Llanquihue –que comenzó a mediados del siglo XIX– alrededor de 40.000 alemanes llegaron a instalarse a la zona, incentivados por el navegante germano Bernardo Phillippi. En esa época –y hasta 1954–, uno de los principales medios de transporte fueron barcos a vapor, cuyo uso más tarde fue quedando en el olvido. Pero hoy, el motovelero Capitán Haase intenta recuperar esa historia. Construido en 1999 en los astilleros Proschle de Calbuco, se trata de un yate costero hecho con madera nativa –predominan los cipreses–, para 50 pasajeros, con 2 mástiles y un arqueo bruto (volumen interior) de 45 toneladas, que navega tanto a vela como a motor por la bahía de Puerto Varas. Durante el trayecto se narra la historia del barco y de la colonización alemana, se elevan las velas y, cuando navega al atardecer, se puede disfrutar de las preciosas puestas de sol con vistas al volcán Osorno.

www.capitanhaase.travel

 

Rumbo al glaciar

Todavía son muy pocos los turistas que se aventuran a llegar a Villa O'Higgins. La distancia es uno de los factores. Es un viaje largo, sin duda, pero donde recompensan sus aún desconocidos atractivos: montañas solitarias para hacer trekking (como el cerro Altavista); ríos y lagos de pesca (como el Mosco y el Cisnes); muchos árboles huemules (en la zona se ejecutan proyectos de conservación de esta especie), y, desde luego, el lago y glaciar O'Higgins.

El Campo de Hielo Sur es una masa de hielo que alcanza hasta 80 metros de altura sobre la superficie del lago, a la que se puede llegar navegando a bordo de la motonave Quetru, un cómodo barco para 56 pasajeros, con butacas y salas con calefacción. La travesía no es menor: se trata de un recorrido de 12 horas aproximadamente, ida y vuelta que comienza en Puerto Bahía Bahamondes, a 7 kilómetros del pueblo, y que viaja primero hasta el caserío de Candelario Mancilla, donde vive solo una familia de colonos y es el sitio de partida para ir a la histórica Laguna del Desierto; y luego continúa hasta el glaciar mismo, con vistas panorámicas hacia cerros como el Gorra Blanca –en el llamado Circo de los Glaciares– y otros glaciares como Isabel, Ambrosio y Rosa, que bajan del cerro O'Higgins.

Antes de llegar, eso sí, hay que desafiar el llamado Paso Pascua, un sector azotado por fuertes vientos patagónicos que llegan a impedir que uno pueda tomar las fotos de rigor cuando decide salir a cubierta. Una vez allí, la bienvenida es clásica: un vaso de whisky con trozos de hielo “milenario” y, sobre todo si toca un día despejado, el espectacular paisaje que mezcla cielo azul, el agua turquesa del lago y el blanco intenso del glaciar.

www.villaohiggins.com

 

El gran cruce de lagos

Este viaje regala la posibilidad de admirar varios de los paisajes más hermosos de la Patagonia. Se trata de cruzar desde Peulla, en Chile, a Bariloche, Argentina (o viceversa), por la misma ruta que, a mediados del siglo XVII, utilizaron los misioneros jesuitas para evangelizar a los indios puelches y poyas de la región. Si se hace desde Chile, la ruta comienza en Puerto Varas. Desde allí se debe viajar por tierra hasta Petrohué, bordeando el lago Llanquihue y el lago Todos los Santos, ya dentro del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. En este lugar se toma el catamarán que cruza en una hora y 45 minutos hasta la hermosa localidad de Peulla, antiguo eje del tráfico de lana y animales hacia el Pacífico, a los pies del cerro Techado. Después de pasar una noche aquí, lo que queda es tomar un bus y cruzar la frontera hasta Puerto Frías, donde ya se tienen preciosas vistas del volcán argentino Tronador. En Puerto Frías viene una navegación de 20 minutos hasta Puerto Alegre, donde espera un autobús que conduce en 10 minutos a Puerto Blest, que está a los pies de unos espectaculares picos nevados. Y finalmente se toma otro catamarán que en una hora lleva hasta Puerto Pañuelo, desde donde sale el último autobús a Bariloche.

Más info: www.cruceandino.cl

 

Con “batalla” incluida

Los ríos de Valdivia ofrecen una navegación que combina hermosas panorámicas de la ciudad, la selva valdiviana e hitos como el puerto de Corral y el fuerte de San Pedro de Alcántara, en la isla de Mancera. El viaje se puede hacer a bordo del catamarán Marqués de Mancera, una moderna embarcación de acero para 200 pasajeros. El zarpe es desde el muelle Schuster, en el río Calle Calle (que más adelante pasa a llamarse Valdivia) y, desde allí, se va alcanzando una seguidilla de hitos como la feria fluvial de la ciudad, el Péndulo de Foucault –instrumento que muestra la rotación de la Tierra y que está instalado en la llamada “Costanera de la Ciencia” de Valdivia–, y las islas e islotes Haverbeck, Sofía y Del Rey, entre otros. El detalle original en la travesía lo pone una recreación histórica de 30 minutos, donde un grupo de soldados vestidos como españoles y chilenos se enfrentan en un combate en el castillo de Corral, con sables y disparos de cañón.

www.marquesdemancera.cl

 

El poder del viento

El lago General Carrera, en Aysén, es el más grande de Chile: 978,12 kilómetros cuadrados de su superficie están en este país, y 880 en Argentina, donde se llama lago Buenos Aires. Producto de las fuertes ráfagas de viento –que a veces alcanzan los 80 kph y más–, cruzarlo resulta una experiencia difícil de olvidar.

La ruta común es la que hace la barcaza La Tehuelche, moderna embarcación para 250 pasajeros que une diariamente las localidades de Chile Chico y Puerto Ibáñez, en una navegación que toma 2 horas y 15 minutos y que permite ver a veces cómo poderosas olas llegan a salpicar los ventanales. Pero en el General Carrera, además, están las famosas Capillas de Mármol, que se alcanzan desde la localidad de Puerto Tranquilo. Allí hay una novedad: la lancha rápida Karut, que zarpará en excursiones programadas hasta este gran hito natural. Tiene capacidad para 28 pasajeros y, además de su rapidez (alcanza 30 nudos o 56 kilómetros por hora), tiene fondo de vidrio, a través del cual se puede observar el lago y el mármol sumergido.

www.sotramin.cl y www.karut.cl